LA MATANZA DE TEXAS (TOBE HOOPER, 1974)


Fue una tarde memorable la que nos regaló Tobe Hooper en Nocturna 2014 -el festival internacional de cine fantástico de Madrid- al presentar la película más importante de su carrera con motivo de su 40 aniversario. Fue la gran oportunidad de ver La Matanza de Texas en pantalla grande, y con unos colores probablemente más vivos que los que se vieron en su estreno en 1974, gracias a la remasterización.


Tras la proyección, el director nacido en Austin (Texas) dio una lección de cine al explicar las intenciones de su película. Hooper explicó lo que ya sabíamos, que La Matanza de Texas es una experiencia que apela a las emociones, más que al intelecto. Utilizando las imágenes, los efectos de sonido, y unas interpretaciones al límite -los gritos de terror- Hooper buscaba un efecto en el espectador parecido al de la música. Para ello, eliminó por completo los diálogos expositivos: en la película no se menciona el canibalismo en ningún momento, ni se explican verbalmente los motivos de la familia de matarifes. La estrategia para contar la historia es menos directa y obliga al espectador a implicarse mucho más.


Los diálogos nunca explican lo que ocurre: la radio habla de profanación de cadáveres en un cementerio; las futuras víctimas leen un horóscopo cuyos presagios son negativos; un personaje cuenta cómo funciona un matadero y esa descripción se traduce visualmente en la muerte de la primera víctima a manos de Leatherface; pero somos nosotros los que tenemos que conectar los puntos para formar el conjunto.


Además, Hooper se esmera en buscar imágenes que establezcan poco a poco el tono de la película: una macabra escultura hecha de cadáveres; el armadillo muerto en la carretera; la incómoda caída por una ladera del personaje en silla de ruedas. Y esas imágenes se apoyan en una banda sonora construida con chirridos, ruidos extraños, gritos histéricos -Hooper pidió al proyeccionista de Nocturna que pusiera el sonido muy alto, y así lo hizo- y sobre todo el rugido de la motosierra que acompaña el baile final de Leatherface y que deja al espectador al borde de un ataque de nervios. 

Con todos estos elementos -Tobe Hooper habló de "capas de significado"- el director consigue la película de terror definitiva, y encima se las apaña para pasar por debajo de la mesa una reflexión sobre el enfrentamiento entre lo nuevo, y lo primitivo; entre los jóvenes y la familia tradicional que devora a sus hijos antes de desaparecer. No por casualidad, Hooper citó como su principal referencia las películas de la Hammer ¿estaría en su subconsciente el Drácula, príncipe de las tinieblas (1966) de Terence Fisher cuando ideó La Matanza de Texas?



Quizás podríamos comparar el carruaje en el que dos matrimonios burgueses se atreven a cruzar los siniestros bosques transilvanos con la furgoneta en la que unos hippies se pierden en las polvorientas carreteras texanas. Y quizás el castillo del Conde produce un escalofrío parecido al del caserón abandonado en el que vive desde hace generaciones la familia de asesinos. Y probablemente Leatherface es el heredero caníbal del Drácula interpretado por Christopher Lee. Una curiosidad: ninguno de los dos personajes tiene líneas de diálogo en sus respectivas películas.



Y en ambas películas, la escena más impactante es muy similar. En Drácula, príncipe de las tinieblas un esbirro del Conde cuelga de los pies a una de las víctimas y luego le hace un corte para derramar su sangre. En La Matanza de Texas, Leatheface cuelga de un gancho a una de las chicas, y su sangre es recogida en un cubo bajo sus pies ¿casualidad?


La Matanza de Texas es el mejor testimonio de una época en la que el terror se tomaba muy en serio a sí mismo. 12 años más tarde, ante el reto de firmar una secuela, Hooper utilizó un tono completamente diferente. El propio director afirma que La Matanza de Texas 2 (1986) es una "comedia roja", por la gran cantidad de sangre, pero comedia al fin y al cabo. Al ser preguntado por su descendiente actual más prometedor, Rob Zombie, Hooper no supo contestar más que "es un buen tío".