Si la lógica del arte de contar historias nos dice que primero hay que proponer un relato para que luego este, intencionadamente o no, refleje el estado de las cosas, y pueda convertirse en una lectura de los tiempos que corren, me da la impresión de que el director Ari Aster ha decidido hacer lo contrario, construir una película a partir de los conflictos, preocupaciones y tendencias sociales, económicas y políticas de los últimos años en Estados Unidos y, por extensión, en la mayor parte del mundo. Lo increíble es que su película, Eddington (2025), le salga así de bien. No se puede negar la capacidad de Aster detrás de la cámara para, al menos, meternos en la historia que propone, con una cuidada fotografía -de Darius Khondji- y, por supuesto, contando a su favor con un reparto de actores de lujo, empezando por el ya habitual Joaquin Phoenix; secundado por el últimamente omnipresente Pedro Pascal; Emma Stone en un papel pequeño pero importante; un Austin Butler que tira de atractivo y sobre todo una estupenda Deirdre O´Connell que acaba adueñándose del relato. Con estos atractivos, Aster nos propone una historia que va presentando temas conocidos por todos, partiendo de las tensiones que tuvieron lugar durante la pandemia por la consabida oposición entre el bien común y la libertad individual, una oposición que parece definir la esencia misma del alma de Estados Unidos. Luego, el relato se olvida un poco de las mascarillas y van saltando a la pantalla asuntos como el negacionismo, las conspiraciones, la guerra sucia política y el populismo, las redes sociales, las fake news y el Me Too, el racismo, la posesión de armas, la violencia policial y el poder corrompido de las empresas privadas. El guión de Aster no deja ninguna de esas casillas sin tachar y con ellas va trazando una sátira sobre un shérif con sombrero de cowboy que se enfrenta al alcalde, mezclando lo personal con lo ideológico en un argumento que va ganando tensión hasta estallar en una orgía de disparos y sangre que lleva a un final inesperado y amargo. Aster hace una película estupenda, si bien es difícil no tener la sensación de que buscando la relevancia temática, todo resulta algo forzado.
EDDINGTON -PUEBLO PEQUEÑO
Si la lógica del arte de contar historias nos dice que primero hay que proponer un relato para que luego este, intencionadamente o no, refleje el estado de las cosas, y pueda convertirse en una lectura de los tiempos que corren, me da la impresión de que el director Ari Aster ha decidido hacer lo contrario, construir una película a partir de los conflictos, preocupaciones y tendencias sociales, económicas y políticas de los últimos años en Estados Unidos y, por extensión, en la mayor parte del mundo. Lo increíble es que su película, Eddington (2025), le salga así de bien. No se puede negar la capacidad de Aster detrás de la cámara para, al menos, meternos en la historia que propone, con una cuidada fotografía -de Darius Khondji- y, por supuesto, contando a su favor con un reparto de actores de lujo, empezando por el ya habitual Joaquin Phoenix; secundado por el últimamente omnipresente Pedro Pascal; Emma Stone en un papel pequeño pero importante; un Austin Butler que tira de atractivo y sobre todo una estupenda Deirdre O´Connell que acaba adueñándose del relato. Con estos atractivos, Aster nos propone una historia que va presentando temas conocidos por todos, partiendo de las tensiones que tuvieron lugar durante la pandemia por la consabida oposición entre el bien común y la libertad individual, una oposición que parece definir la esencia misma del alma de Estados Unidos. Luego, el relato se olvida un poco de las mascarillas y van saltando a la pantalla asuntos como el negacionismo, las conspiraciones, la guerra sucia política y el populismo, las redes sociales, las fake news y el Me Too, el racismo, la posesión de armas, la violencia policial y el poder corrompido de las empresas privadas. El guión de Aster no deja ninguna de esas casillas sin tachar y con ellas va trazando una sátira sobre un shérif con sombrero de cowboy que se enfrenta al alcalde, mezclando lo personal con lo ideológico en un argumento que va ganando tensión hasta estallar en una orgía de disparos y sangre que lleva a un final inesperado y amargo. Aster hace una película estupenda, si bien es difícil no tener la sensación de que buscando la relevancia temática, todo resulta algo forzado.
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