"Tal divorcio entre el hombre y su vida, entre el actor y su decorado, es propiamente el sentimiento de lo absurdo" dijo Albert Camus en El mito de Sísifo y ese espíritu es el que rige Decorado (2025), nominada al premio Goya a la mejor cinta de animación y quizás la película española más política del curso pasado. Su director, Alberto Vázquez, es uno de los autores cinematográficos más interesantes del panorama actual, con un discurso coherente, comprometido y personal y con un estilo reconocible a primera vista. En Decorado encontramos una crítica feroz de la sociedad actual, marcada por un capitalismo salvaje, por unas relaciones deshumanizadas, por la precariedad laboral, el desempleo y la imposibilidad de acceder a una vivienda, el clasismo, el uso manipulador de los medios de comunicación, de información y entretenimiento para distraer a la clase obrera y sedar cualquier atisbo de rebelión. Y este dibujo (animado) cruel y nihilista del mundo, lo hace Vázquez utilizando tiernos animales antropomorfizados, en la tradición de Disney y de los Looney Toons, lo que provoca un contraste escalofriante que produce una risa helada y, sobre todo, desasosiego. En la historia, el protagonista es Arnold, un ratón de mediana edad, casado y en paro. Un ratón que se siente un extraño en su propia vida y que intenta descubrir si hay algo más allá del bosque. Pero escapar, no es fácil, como ocurre en tantas y tantas obras de ciencia ficción distópica, empezando por la referencia principal de esta película, el clásico 1984 de George Orwell. Vázquez mezcla así los problemas existenciales con la opresión social, económica y política, y añade oscuros elementos de fantasía y de terror, como demonios, fantasmas y monstruosas sirenas, para crear un universo oscuro, poblado de retratos reconocibles: el empresario exitoso pero desalmado, el juguete roto de la fama, el artista frustrado en un mundo que no aprecia la cultura, el mendigo y el drogadicto autoexcluido del sistema. Vázquez no deja títere con cabeza, pero también matiza y nos muestra a un capitalista opresor con capacidad para amar y a un marginado oprimido pero también víctima de sus propias debilidades. Con un humor negrísimo, Decorado encoge el corazón, sí, pero también engancha, quizás por su forma descarnada de decir verdades. Lo único que se le puede achacar es que no ofrece respuestas ni esperanzas. Pero ¿Quién puede?

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