Agustín Díaz Yanes vuelve tras la cámara con la muy
sólida Un fantasma en la batalla (2025), en la que una
estupenda Susana Abaitua -nominada al Goya- protagoniza un tenso thriller sobre
una mujer guardia civil que se infiltra en un comando de ETA en sus años más
violentos y sangrientos. No hace falta decir que el planteamiento, basado en
hechos reales, es muy similar al de La infiltrada (2024), pero
estamos hablando de dos películas completamente diferentes que solo tienen en
común su calidad. En su aproximación a la violencia terrorista, Yanes -nominado
al Goya al mejor guion- apuesta por un film oscuro, que nos
muestra a dos bandos enfrentados, por un lado, los terroristas y por el otro,
los agentes de la benemérita, que poco a poco se van deshumanizando en una
lucha sin cuartel. En medio del conflicto está Amaia, una joven que se entrega a
la causa contra la violencia -no se nos dan demasiadas pistas sobre sus
circunstancias personales- y que debe hacer un tremendo sacrificio para aguantar
durante años entre las filas de unos criminales curtidos en la desconfianza y
la paranoia. La protagonista -y el espectador- tienen pocos momentos de
respiro: Amaia se enfrenta constantemente a la posibilidad de ser descubierta o
al dilema moral de tener que colaborar con los terroristas
para mantener en pie el engaño. La película se apoya en varios elementos
para mantener esta tensión: una puesta en escena ejemplar de Yanes y un
estupendo montaje de Bernat Vilaplana, nominado al Goya; una estupenda fotografía, con una cualidad fantasmagórica, de Paco Femenía; una música digna de una
película de terror de Arnau Bataller; y, sobre todo, el rostro, la gestualidad,
de una fantástica Abaitua, capaz de expresar un amplio rango de emociones sin necesidad de apoyarse en los diálogos. A la contundencia de Un fantasma en la
batalla ayuda en no poca medida la mezcla de las escenas de ficción con materiales documentales, emisiones noticiosas televisivas reales, que
imprimen veracidad y el peso del horror que se vivió en España en aquellos
años. A Abaitua la acompaña un reparto sólido: Andrés Gertrúdix, Iraia
Elias, Raúl Arévalo, una durísima Ariadna Gil y un sorprendente cameo del
director Jaime Chávarri para dar vida a personas que actuaban como soldados en
una guerra sin sentido y que intentaban esconder las heridas propias de ejercer
-y sufrir- la violencia.
UN FANTASMA EN LA BATALLA -DOBLE VIDA
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