EL AGUA -MUJERES Y LEYENDAS


Quizás en el campo el hombre se siente más pequeño -en la ciudad todo está hecho a nuestra medida y los edificios tapan el cielo- y nos sentimos a merced del sol, del viento y de la lluvia. Esa sensación de pequeñez bien podría explicar la creencia en leyendas y en poderes mágicos que vemos en El agua, un film misterioso sobre el poder de ese elemento y sobre cómo influye la naturaleza en la gente que habita el medio rural. La ópera prima de Elena López Riera revela a una directora con un discurso interesante por su sorprendente voluntad de acercarse a la realidad para luego trascenderla sirviéndose de lo fantástico. En la película conocemos a un grupo de personajes en un pequeño pueblo valenciano, sobre todo a sus jóvenes, que se sienten atrapados, ahogados, y sueñan con marcharse a la ciudad para cumplir unos sueños que, adivinamos, ni siquiera tienen del todo claros. La protagonista es Ana, estupendamente interpretada por Luna Pamies, una joven que intenta convertirse en mujer en ese pueblo, que se enamora por primera vez y que se enfrenta a las extrañas supersticiones y prejuicios -machistas- de sus vecinos, que acusan a su madre de 'puta' y a su abuela, de 'bruja'. El agua nos habla del peso del pasado y de la historia: Bárbara Lennie y Nieve de Medina dan vida a una madre y a una abuela que ven a Ana repitiendo cosas de sus propias vidas. Pero ¿Qué pueden hacer al respecto? Lo más poderoso de El agua, en mi opinión, es cómo introduce supersticiones y leyendas en la vida real de sus personajes. López Riera retrata la vida de los vecinos del pueblo, de los trabajadores del campo, con un naturalismo que conecta, curiosamente, con Alcarrás (2022) de Carla Simón. Las dos películas coinciden en las mismas situaciones en varios momentos. Lo extraordinario es que la directora de El agua utiliza el lenguaje del documental para introducir elementos fantásticos: vecinas, entrevistadas mirando a cámara, hablan de la leyenda de cómo el río se enamora de las mujeres y se las lleva. ¿A dónde? No se sabe. Pero ahí está el misterio de esta película inagotable en sus temas, estimulante en sus posibles interpretaciones, que confirma el magnífico año del cine español que está siendo este 2022.

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