ZETA -ESPÍAS IBÉRICOS


Ya en el cine mudo, la maravillosa Los espías (1928) del grandísimo Fritz Lang inauguraba el subgénero de las películas de espías. Antes, con El doctor Mabuse (1922), el propio Lang había creado el modelo del villano megalómano que aspira a derribar el sistema, que hoy se sigue enfrentando al héroe de acción moderno. De todo ello tomó buena nota Alfred Hitchcock, con títulos tan divertidos como 39 escalones (1935), Agente secreto (1936) y hasta la obra maestra que es Con la muerte en los talones (1959), influencia decisiva en el agente secreto más famoso de todos, James Bond, nacido en Dr. No (1962). Poco a poco, la popular saga del agente 007 fue pasando de la intriga de espionaje a la acción más espectacular, que ha dado pie a franquicias igualmente pirotécnicas como Misión Imposible y la saga de Bourne. Esta tendencia al blockbuster ha hecho casi imposible que cinematografías más modestas -en presupuesto- aborden el subgénero, de ahí que haya que valorar el riesgo de un director como Dani de la Torre al atreverse con Zeta (2026), incursión en el cine de espías que propone a Mario Casas como héroe -patrio- de acción. Sorprendentemente, la cosa sale bien. La película es un impecable producto de entretenimiento, que, si bien no alcanza el despliegue técnico de las sagas antes citadas, ofrece emoción, tensión y sorpresas. Zeta es el nombre clave de un agente semiretirado (Casas) que es llamado por la directora del CNI -estupenda Nora Navas- para buscar al asesino de cuatro exagentes ubicados en diferentes embajadas internacionales. Todos participaron en una misión secreta en Colombia en los años 90 -lo que nos hace pensar en Narcos (2015-2017) en varios momentos- y la clave de todo puede ser otro misterioso exagente veterano (Luis Zahera). Además, Zeta se verá obligado a colaborar con una expeditiva espía colombiana, Alfa (Mariela Garriga). Con este planteamiento, la historia se va desarrollando con buen ritmo, dosificando las revelaciones que hacen interesante la intriga, gracias a un guion muy trabajado de Oriol Paulo, Jordi Vallejo y el propio director, que va atando cabos de forma muy divertida. Una de las mejores cosas de Zeta es que se toma muy en serio a sí misma como película, lo que no impide momentos muy divertidos y pasados de rosca. Eso sí, estamos ante una cinta de espías en la que son muy importantes los diálogos y los flashbacks sobre la misteriosa operación Ciénaga, que se sostienen sobre todo por el buen hacer de Luis Zahera, carismático y misterioso personaje que mueve los hilos de todo siguiendo sus propios intereses. Y puntuando el argumento, estupendas escenas de acción que remedan el mejor cine de Hollywood: persecuciones de coches, exhibiciones de parkour por las favelas brasileñas y una estupenda pelea, violenta y seca, en plano secuencia. Hay que sumar a esto escenarios internacionales espectaculares y, sobre todo, la voluntad de ser verosímiles, pero no demasiado realistas y aburridos. Creo que Zeta apuesta sobre todo de la idea de introducir elementos personales e íntimos que afectan directamente al héroe inmerso en la intriga, siguiendo los pasos de la estupenda serie Alias (2001-2006) de J.J. Abrams. Una cinta muy entretenida, buen ejemplo de cine de género, y muy posiblemente la primera de una serie cuyas futuras entregas, ojalá, podamos disfrutar en una pantalla de cine.

No hay comentarios:

Publicar un comentario