MOTHER MARY -UNA DIVA ES VALIENTE

 

¿Hay algo que conecte para siempre a dos personas tras romperse una relación? Después de la estupenda A Ghost Story (2017), el director y guionista estadounidense David Lowery reincide en la idea de utilizar como metáfora la figura sobrenatural del fantasma para hablar de la pérdida y de la ausencia del otro en Mother Mary (2026), cinta interesante y arriesgada. El argumento nos presenta a dos mujeres de éxito, una diseñadora de moda, Sam Anselm -estupenda Michaela Coel- y una cantante pop de fama mundial, Mother Mary -entregada y frágil Anne Hathaway-, que se reencuentran tras haber colaborado durante años y haberse separado de una forma traumática. Ahora, la cantante le pide a Sam que diseñe para ella un último vestido, en apenas tres o cuatro días. El reencuentro entre las dos mujeres es un choque frontal cargado de reproches y cuentas pendientes del pasado. La relación de ambas era profesional, creativa y de amistad, pero Lowery se encarga de mantener una tensión homoerótica que hace todavía más interesante el asunto, pero que nunca se aclara del todo. En esta ambigüedad, podríamos estar ante una actualización de Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972) de R.W. Fassbinder, en la que asistimos a una relación desigual y abusiva, y en la que la tercera en discordia podría ser la asistente Hilda (Hunter Schafer). Pero las intenciones de Lowery son otras. Desde el principio asistimos a espectaculares actuaciones musicales en las que Hathaway da vida con credibilidad a una diva del pop -realmente interpreta las canciones- y esto le sirve al director para jugar con las imágenes, la música y el sonido -de la fotografía se encarga Andrew Droz Palermo y de la música Daniel Hart, con canciones de Charli XCX, Jack Antonof y FKA twigs- rompiendo la unidad espacial de las escenas entre las dos mujeres, de aliento teatral. Pero además, Lowery imprime en las secuencias musicales cierta fantasía que acaba derivando, incluso, al terror. Y desde allí consigue convertir los conflictos, reproches, envidias  y rencores de una pareja rota en una nueva historia de fantasmas. La mezcla de géneros es arriesgada e interesante, pero no acaba de funcionar y el director se deja llevar por el poder las imágenes para resolver la trama, cuando quizás hacía falta también profundizar en el conflicto dramático entre las dos mujeres. La propuesta visual es sólida y la labor interpretativa de las dos actrices, notable, pero Mother Mary parece una película fallida.

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