SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY -EL MEJOR SUPERHÉROE


A diferencia de Superman, que siempre era un señor de traje, periodista de profesión, enamorado en scereto de Lois Lane, Spider-Man pronto dejó al instituto para irse a la universidad, y en el camino, como cualquier mortal, dejó detrás varias relaciones con diferentes chicas, desde Betty Brant hasta Mary Jane Watson. Spider-Man empezó siendo un tímido adolescente, pero acabaría convirtiéndose, cómic a cómic, en un joven independiente tratando de convertirse en adulto. Marvel Comics introducía así el paso del tiempo en sus historias y sus personajes crecían y maduraban con sus lectores. Quizás por eso, Tom Holland ha podido dejar de ser un chaval de instituto en Spider-Man: Brand New Day (2026) sin que haya la necesidad de buscar a un nuevo actor,  algo tremendamente conveniente porque se trata de una estrella y uno de los actores más taquilleros, sino el que más. El personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko es probablemente el superhéroe cinematográfico más exitoso, inmune a la supuesta fatiga del género, capaz de seguir batiendo récords después de ocho películas. Hay algo en el personaje que lo hace atractivo incluso para un niño pequeño, pero, además, Peter Parker es el más humano de los superhéroes -aunque ya suene a cliché-, el equivalente a Charlie Brown, siempre con problemas cotidianos como la falta de dinero, el no tener tiempo para estudiar para un examen, el llegar tarde porque se ha liado luchando con el doctor Octopus. Y sobre todo, en Spider-Man pesa dramáticamente su círculo cercano, su entrañable tía May (Mira Sorvino), su novia MJ (Zendaya) y su mejor amigo Ned (Jacob Batalon). Todos ellos hacen más cercano al personaje, pero, además, lo hacen más vulnerable, lo cargan con una gran responsabilidad en su empeño por hacer un buen uso de sus extraordinarios poderes. El guión de esta película entiende muy bien todo esto -lo firma un triunvirato, Chris McKenna, Erik Sommers y Justin Kuritzkes- y hace que el corazón de la historia sean los problemas muy humanos de Peter Parker, que ahora cuenta con una nueva aliada y confidente, la capitana de policía Jean DeWolff (Liza Colón-Zayas). Con este enfoque, esta película es un éxito porque es una película de Spider-Man, además de ser un capítulo más en el Universo Marvel Cinematográfico, con la presentación de un villano que seguramente será muy importante en el futuro de la franquicia. Con este peaje bien solventado, el director Destin Daniel Cretton firma un lujoso producto de acción, con buenos efectos especiales y, además, con ideas estupendas de puesta en escena, como la forma en la que se manifiestan los poderes del misterioso villano principal. La película funciona como un Marvel Team-Up una serie de los años 70 en los que Spider-Man compartía una aventura con un superhéroe diferente en cada episodio, mientras se iba enlazando una macrohistoria de un número al otro. Aquí ocurre lo propio y el protagonista se las ve con Punisher -el Castigador- felizmente interpretado por Jon Bernthal, que desarrolla una química estupenda con Tom Holland -los podemos ver juntos también en La Odisea (2026)- que aporta mucho a la cinta; y también con Hulk (Mark Ruffalo) que protagoniza momentos espectaculares. Como no podía ser de otra forma, siendo una de Spider-Man, hay mucho humor, que se combina con momentos dramáticos y románticos, al más puro estilo de los tebeos de Stan Lee y John Romita, y que se sostienen sobre el tremendo carisma de los actores, especialmente de Holland y Zendaya. La película recupera algo del espíritu original de la cinta de Sam Raimi de 2002 y tiene una estupenda secuencia de homenaje a los cómics, permitiendo cameos de villanos menos conocidos pero muy queridos por el fan. 
Spider-Man: Brand New Day es una película redonda, que consigue equilibrar un montón de elementos para constituir una peli de palomitas satisfactoria, que, al mismo tiempo, forma parte de ese pesado universo marveliano, que ahora, por fin, parece encarrilarse hacia el buen camino. Veremos.

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