VIAJE AL PAÍS DE LOS BLANCOS -SOLIDARIDAD


Viaje al país de los blancos
(2026) está hecha con la mejor de las intenciones para contar una historia de superación, resiliencia y esperanza, enmarcada en la denuncia de 
uno de los grandes males del mundo actual, la inmigración ilegal. Para ello, la película se apoya en una historial real, en las vivencias ejemplares de Ousman Umar, y en el libro del mismo título que cuenta la odisea de su vida, la de un joven nacido en Ghana que cruzó el continente africano movido por la curiosidad que le despertó el ver un avión surcando el cielo, lo que se le antojó prácticamente mágico. Lo que no sabía Ousman es que iba a vivir un infierno de sed, calores extremos, detenciones, encarcelamientos y torturas, hasta llegar finalmente a España. La película se centra, sin embargo, en su llegada a Barcelona, donde también tuvo que soportar el no tener un hogar y el verse obligado a trabajar de forma ilegal como mantero. Es entonces cuando conoce a Montse, una mujer, que, de la nada, le echará una mano. Este relato biográfico beneficia a la película, ya que lo que se cuenta es concreto, lo que permite que el guión escrito por Guillem Clua escape de los clichés. Aunque la historia de un inmigrante sea, un poco, la de todos, la de los titulares de los periódicos. Dirige Dani Sancho, con experiencia en el documental, que intenta imprimir una estética que escape del realismo documental, ayudado en la fotografía por Luis Ferrer Calafell y Marcel Pascual (Noun). Sancho también consigue un buen trabajo de sus actores. Primero del niño y el joven que interpretan a Ousman en la primera parte de la cinta, Víctor Say y Benjamin Kakraba, y luego del propio Ousman Umar, que se interpreta a sí mismo cuando el relato se acerca a la actualidad. Pero interpretativamente, la película se apoya sobre todo en Emma Vilarasau, estupenda actriz que da vida a Montse, y que sustenta el clímax emocional de la historia, cuando se desvela una culpa que Ousman ha guardado demasiado tiempo en su conciencia. Vilarasau no deja de estar algo desaprovechada, ya que su relación con Ousman podría haber dado para más. Viaje al país de los blancos es un film correcto, con mensajes importantes, que incluso consigue emocionar al espectador en varios momentos.

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