Marta Díaz de Lope Díaz firma su tercer largometraje como guionista y directora con Pioneras: solo querían jugar fútbol (2026), una producción ambiciosa en sus intenciones sobre la primera selección española de fútbol femenino, que jugó un histórico partido en 1970, cuando el franquismo se acercaba a su final. Es la historia de un grupo de chicas interpretadas por Sofía de Iznájar, Bruna Lucadamo, Leire Aguiar, Miriam Rubio, Lorea Carballo, Nora Otxoteko, entre otras, que sufren la discriminación y el machismo por algo tan sencillo como querer jugar al fútbol en sus ratos libres. Cuando el talento deportivo de estas chicas llama la atención de un promotor deportivo (Daniel Ibáñez) y este decide hacer con ellas un equipo profesional, se ven obligadas a enfrentarse a la mentalidad cerrada del fascismo, representada por la sección femenina, encarnada en una temible Elena Irureta. Mezcla de drama histórico, cine deportivo e historia de superación, Pioneras es una feel good movie en toda regla, cercana al espíritu de la comedia social británica de los 90 y 2000, con algo del clásico Ellas dan el golpe (1992), sin llegar a ser del todo una comedia. La película es encomiable por cómo supera sus limitaciones de presupuesto: con tres o cuatro decorados consigue transportarnos a esos años 70 color sepia, de represión y vidas frustradas, pero también con sus momentos luminosos de lucha e ilusiones. Las historias personales de las chicas se mezclan con las de otros personajes: las madres que encarnan Carmen Flores y Carmen Ruiz -ambas estupendas-; la periodista deportiva bajo seudónimo masculino que interpreta una carismática Aixa Villagrán; el machismo más condenable que representa el personaje de Jordi Sánchez. Lo mejor de la película es que todos sus actores están muy bien, gracias a un guión bien dialogado y a la dirección de Marta Díaz de Lope Díaz, que en el apartado visual cumple con una narración eficaz, aunque con pocas florituras, lo que no impide encontrar algunos destellos de creatividad con la cámara. La película peca en varios momentos de ser demasiado inocente, tanto en el desarrollo argumental como en la puesta en escena, pero a pesar de estos defectos, funciona estupendamente gracias a la fe en sus postulados progresistas y feministas, que dan pie a escenas emocionantes, de necesaria rabia contra el fascismo. Una estupenda opción para toda la familia.
PIONERAS: SOLO QUERÍAN JUGAR FÚTBOL -ELLAS DAN EL GOLPE
Marta Díaz de Lope Díaz firma su tercer largometraje como guionista y directora con Pioneras: solo querían jugar fútbol (2026), una producción ambiciosa en sus intenciones sobre la primera selección española de fútbol femenino, que jugó un histórico partido en 1970, cuando el franquismo se acercaba a su final. Es la historia de un grupo de chicas interpretadas por Sofía de Iznájar, Bruna Lucadamo, Leire Aguiar, Miriam Rubio, Lorea Carballo, Nora Otxoteko, entre otras, que sufren la discriminación y el machismo por algo tan sencillo como querer jugar al fútbol en sus ratos libres. Cuando el talento deportivo de estas chicas llama la atención de un promotor deportivo (Daniel Ibáñez) y este decide hacer con ellas un equipo profesional, se ven obligadas a enfrentarse a la mentalidad cerrada del fascismo, representada por la sección femenina, encarnada en una temible Elena Irureta. Mezcla de drama histórico, cine deportivo e historia de superación, Pioneras es una feel good movie en toda regla, cercana al espíritu de la comedia social británica de los 90 y 2000, con algo del clásico Ellas dan el golpe (1992), sin llegar a ser del todo una comedia. La película es encomiable por cómo supera sus limitaciones de presupuesto: con tres o cuatro decorados consigue transportarnos a esos años 70 color sepia, de represión y vidas frustradas, pero también con sus momentos luminosos de lucha e ilusiones. Las historias personales de las chicas se mezclan con las de otros personajes: las madres que encarnan Carmen Flores y Carmen Ruiz -ambas estupendas-; la periodista deportiva bajo seudónimo masculino que interpreta una carismática Aixa Villagrán; el machismo más condenable que representa el personaje de Jordi Sánchez. Lo mejor de la película es que todos sus actores están muy bien, gracias a un guión bien dialogado y a la dirección de Marta Díaz de Lope Díaz, que en el apartado visual cumple con una narración eficaz, aunque con pocas florituras, lo que no impide encontrar algunos destellos de creatividad con la cámara. La película peca en varios momentos de ser demasiado inocente, tanto en el desarrollo argumental como en la puesta en escena, pero a pesar de estos defectos, funciona estupendamente gracias a la fe en sus postulados progresistas y feministas, que dan pie a escenas emocionantes, de necesaria rabia contra el fascismo. Una estupenda opción para toda la familia.
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