FLEAK -TODO ES POSIBLE

Un niño de 11 años ve cómo su vida cambia para siempre cuando un accidente lo deja postrado en una silla de ruedas. Esta premisa argumental, que la mayoría de las veces daría lugar a un drama, en Fleak (2026) se convierte en una luminosa cinta de animación, divertida, colorida y llena de magia, apta para los más pequeños. El protagonista es Thomas, un niño normal y corriente, aficionado al baloncesto pero no demasiado talentoso para dicho deporte, que intenta llamar la atención de sus hermanos mayores, que no le hacen mucho caso. Es entonces cuando entra en su vida un ser fantástico, Fleak, un bichillo entrañable y divertido, que permite a Thomas introducirse a un mundo imaginario poblado por otros personajes curiosos y en el que todo es posible. El director danés Jens Møller, con experiencia en series animadas como Ninja Go y Lego Star Wars hace de la sencillez una virtud: la historia se centra en los personajes que forman la familia de Thomas -al que añadimos el típico amigo chulito que es una fuente de problemas- y los escenarios principales son la casa familiar y el colorido mundo de Fleak. Así, la película se concentra en estos personajes para que nos encariñemos con ellos -los niños se quedarán con ganas de más Fleak- y en contar sus extrañas aventuras en ese mundo mágico que tiene sus propias reglas. Una historia sencilla, con buen ritmo, y con mensajes importantes como el amor familiar, la solidaridad, la inclusión y la capacidad de superación, que permite identificarnos con personas -y niños- con alguna discapacidad para entender sus problemas.

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