HABITACIÓN Nº13 -TERROR GERIÁTRICO


El miedo a la vejez y a la decadencia física y mental no solo es universal, sino uno de los grandes temas del cine de los últimos años. Desde la seminal y durísima
Amor (2012), pasando por propuestas tan diferentes como El agente topo (2020) o incluso la reciente Maspalomas (2025). También el cine de terror: mencionemos La visita (2015), Relic (2020), La abuela (2021), Viejos (2022) y hasta Vieja loca (2025). La gran Bette Davis, en la etapa final de su carrera, bordó papeles siniestros como una anciana senil en obras tan conocidas como ¿Qué fue de Baby Jane? (1962) o el thriller británico A merced del odio (1965) de la mítica Hammer Films. La película que nos ocupa, Habitación nº13 (2026), ópera prima en solitario del sueco Mattias Johansson Skoglund, es una nueva exploración de estas preocupaciones existenciales: Joel (Philip Oros) se enfrenta al duro trámite de ingresar a su madre anciana, Monika (Anki Lidén), en una residencia para la tercera edad. A partir de este asunto traumático, la trama va desvelando el complejo pasado de Joel, que vuelve al hogar de su infancia y debe hacer balance de su vida, asumiendo los sueños frustrados, las metas no conseguidas y las relaciones sentimentales que no prosperaron. Todo esto mientras descubrimos el conflictivo pasado del matrimonio de sus padres. Estamos ante una película modesta que se desarrolla como un drama realista sobre enfrentar los fantasmas del pasado y el miedo a la muerte. Pero poco a poco esta historia se va haciendo más y más inquietante según comienzan a ocurrir situaciones inexplicables que nos adentran en el terreno de lo sobrenatural. El director va aumentando la tensión paulatinamente hasta un clímax que funciona como una tragedia familiar pero también como un inexplicable suceso paranormal, según el punto de vista. Con un presupuesto limitado, Mattias Johansson Skoglund se las arregla para presentarnos un film de terror que, como viene siendo norma, habla también de temas sociales como los problemas de la tercera edad, la violencia doméstica y que invita a reflexiones interesantes como si el mal puede trascender a la muerte e incluso, si puede ser hereditario.

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