Mostrando entradas con la etiqueta Jessica Jones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jessica Jones. Mostrar todas las entradas

THE DEFENDERS: SUPERHÉROES DESCOMPRIMIDOS



The Defenders es la culminación de una exitosa estrategia ya ensayada por Marvel Studios en las salas de cine. Tras presentarse en solitario Iron Man, Hulk, el Capitán América y Thor, pudimos verlos a todos reunidos en la magnífica Los Vengadores (2012). Ahora Netflix, tras proponer las series individuales de Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist, congrega a todos estos en un esfuerzo común. El resultado es irregular. Durante los ocho capítulos que componen la serie veremos momentos realmente atractivos: la interacción entre los protagonistas funciona, las peleas están resueltas con ingenio, la trama cuenta con giros sorprendentes y hay una villana misteriosa mínimamente interesante. Pero también hay que decir que el ritmo narrativo es lento, que hay demasiadas escenas en las que los personajes discuten sin razón y la trama no progresa. La llamada narración descomprimida -que funcionó realmente bien en las series de Daredevil y Jessica Jones- aquí naufraga porque no hay nada realmente interesante que contar. En las ficciones mencionadas, el misterio de la identidad de los villanos -Kingpin y Kilraven- o las incógnitas sobre el pasado de los personajes mantenían el interés en historias que dosificaban la información con una efectividad tremenda. Lo que hay de bueno en The Defenders daría, en mi opinión, para cuatro capítulos: el resto parece relleno para alargar la historia. Un relleno que ni siquiera profundiza en los personajes, ni añade matices a un conflicto que se resuelve con un simple enfrentamiento físico.


El primer episodio de The Defenders nos dice poco o nada. Las ficciones de Marvel/Netflix se cocinan lentamente -Daredevil no se enfundó su traje de superhéroe hasta el último capítulo de su primera temporada- y esta no es la excepción. Las historias de los protagonistas se mantienen separadas y el argumento se limita a resituar a cada uno tras los desenlaces de sus respectivas series. Tiene sabor a reencuentro esta primera entrega en la que vemos también a varios secundarios de cada cabecera. Hay una quinta trama, la que presenta a la villana, interpretada por Sigourney Weaver. Al final, una misteriosa sacudida sísmica en Nueva York es el primer elemento dramático que pone en relación a todos los personajes, una idea muy propia de Marvel Comics. Lo sorprendente es que el segundo capítulo tampoco cruza a los personajes hasta el desenlace. Eso sí, cuando Iron Fist (Finn Jones) y Luke Cage (Mike Colter) se pegan en la mejor tradición Marvel; y cuando Matt Murdock (Charlie Cox) aparece como abogado de Jessica Jones (Krysten Ritter), sabemos que ha empezado -por fin- la diversión. Aún así, solo en el último plano del tercer episodio, veremos, por primera vez, a los cuatro defensores juntos. La trama principal de esta miniserie de 8 entregas tiene su origen en las dos temporadas de Daredevil -sobre todo la segunda- y en Iron Fist. El enemigo a vencer es la misteriosa organización criminal conocida como La Mano, con sus ninjas ahora liderados por la misteriosa Alexandra, que como antagonista sigue los pasos de Kingpin y Kilraven: su verdadera naturaleza se irá revelando poco a poco (aunque no será demasiado interesante ni original). Se desvela por fin el misterio del Cielo Negro y se completa la esperada resurrección de Elektra (Elodie Yung). El argumento del tercer episodio deja, además, una divertida confrontación entre Luke Cage y Iron Fist, que se pican por sus orígenes sociales opuestos: el primero es un afroamericano de Harlem, el segundo un millonario de raza blanca. Netflix debería plantearse una serie con estos dos, en lugar de continuar sus respectivas -y fallidas- aventuras en solitario, precisamente como ocurrió en los cómics a finales de los años 70. Por fin, en el cuarto capítulo, The Defenders hace honor a su nombre. Los cuatro héroes se reúnen en un restaurante chino, escenario anti-épico para trabar la típica alianza contra el mal, bajo la tutela de un mentor como Stick (Scott Glenn). Jessica Jones se revela como el elemento díscolo de un grupo en el que ninguno parece muy cómodo siendo un "superhéroe". La detective privada viene a ser la Hulk, la Lobezno de estos Defensores. Como en un famoso episodio de la mítica Seinfeld (1989-1998) toda la cuarta entrega ocurre en un restaurante chino. El plano final, que marca el punto medio de la serie, reúne a todos los héroes preparándose para luchar. Es la razón por la que estamos viendo esto. En el quinto capítulo, vemos por fin a los justicieros en acción. En mi opinión, mientras más se parezca esto a una de kung-fu, mejor. La primera pelea contra La Mano tiene buenos momentos, especialmente los que protagoniza Madame Gao (Wai Ching Ho). Lamentablemente la acción se ralentiza de nuevo: vemos a los protagonistas reunirse con sus allegados para intentar protegerles de una posible venganza de La Mano; presenciamos también las rencillas internas de la organización criminal; y la desconfianza en cada bando hacia los que fueron amantes, Daredevil -que por fin se pone el traje- y Elektra. La sexta entrega mantiene el ritmo narrativo pausado, aunque haya buenos momentos en ella: cuando los Defensores luchan contra Iron Fist para retenerle; la relación entre Jessica Jones y Matt Murdock; una nueva pelea contra Elektra y un giro sorprendente que evidentemente no revelaré. El penúltimo episodio se centra en los intentos de los héroes por escapar de las autoridades policiales. La mejor imagen aquí es la de los defensores viajando en metro a la batalla decisiva contra sus enemigos, un toque de humor que certifica que estos son personajes urbanos, de a pie, muy distintos a los Vengadores y sus amenazas cósmicas. Eso sin contar la patética demostración de alcoholismo desvergonzado de Jessica Jones. A continuación, más peleas contra los miembros de La Mano y el mejor cliffhanger de toda la serie, que nos lleva al capítulo final. En el desenlace, obtenemos finalmente lo que hemos estado buscando, una batalla multitudinaria entre los héroes y unos 30 soldados de La Mano -una pena que ni siquiera sean ninjas-. Un plano secuencia reúne a los cuatro protagonistas en la misma imagen, luchando al mismo tiempo: es el modesto equivalente televisivo del famoso plano secuencia que fabricó Joss Whedon en Los Vengadores (2012), en el clímax de la batalla de Nueva York contra la invasión chitauri. Este evento traumático es el 11-S del Universo Marvel Cinematográfico, y el final de The Defenders vuelve a evocar un cataclismo similar. Si en la primera temporada de Daredevil el desenlace nos dejaba ver por primera vez al héroe invidente con su traje rojo emblemático, aquí ocurre lo mismo con Elektra, que vemos enfundada en un disfraz muy similar al que le diera Frank Miller en los cómics y armada con sus característicos sais. El final de esta serie cierra tramas de Iron Fist, de la segunda temporada de Daredevil y hasta de Jessica Jones. Pero sobre todo, propone nuevas tramas futuras: un nuevo papel para Danny Rand; la posibilidad de que Misty Knight (Simone Missick) adquiera las habilidades que tiene en los tebeos; un nuevo comienzo para Jessica Jones y sobre todo una imagen que podría llevarnos a ver la adaptación del Born Again de Frank Miller y David Mazzucchelli; y por supuesto, un teaser de la primera temporada de Punisher.

LUKE CAGE (NETFLIX, 2016)


Entretenida pero sin alcanzar el nivel de Jessica Jones y Daredevil, Netflix continúa construyendo con Luke Cage su ambicioso Universo Marvel televisivo que se completará con las futuras Iron Fist (2017) y The Defenders (2017). La propuesta de esta tercera serie es tan sencilla como atractiva: mientras Los Vengadores se ocupan de invasiones alienígenas en Manhattan, en Harlem, Luke Cage se pega con matones de barrio. En el Universo Marvel Cinematográfico cabe de todo -casi tanto como en los cómics- desde la space opera de Guardianes de la galaxia (2014) hasta el realismo urbano de estas series de NetflixEn ellas, parece haber una exigencia estética: nada de colores chillones. El primero de los héroes de la cadena, Daredevil, no se puso su famoso traje rojo hasta el final de la primera temporada y los elementos fantásticos de su historia no aparecieron hasta la segunda, con algunos toques de magia y una bienvenida ración de ninjas. Luego está la mencionada Jessica Jones, (anti)heroína con tendencia a beber demasiado que rechaza la idea de ponerse unas mallas coloridas para no parecer una estripperAquí, Luke Cage (Mike Colter) aparece fugazmente con el traje amarillo que utilizó el personaje en los años 70, para descartarlo enseguida por pura vergüenza. En todo caso, este realismo callejero está en Luke Cage ya desde su origen en las viñetas. Conocido también como Power Man, el héroe de alquiler, fue un temprano hijo del blaxploitation -Shaft (Gordon Parks, 1971) se había estrenado un año antes. Eso sí, pasada esta moda, tuvo que unir sus fuerzas con un compañero nacido de la fiebre por el kung-fu, Iron Fist, para que sus aventuras pudieran seguir publicándose.



En 2016, el blaxploitation no tiene demasiado sentido, pero el sentimiento de desigualdad de los afroamericanos en Estados Unidos es quizás tan fuerte como entonces: las recientes muertes de negros desarmados, abatidos por la policía, han causado la indignación general. Todo esto se refleja en esta serie creada por Cheo Hodari Cocker, show runner con experiencia en dramas de temática similar -barrios afroamericanos empobrecidos, crimen, gangsterismo, tráfico de drogas- como la policial Southland (2010-2012) o la biográfica Notorious (2009): el villano de Luke Cage tiene en su despacho un retrato del fallecido rapero Notorius B.I.G. Así, los elementos de la cultura afroamericana juegan un papel clave en esta ficción, que establece como escenario Harlem, en una operación similar a la de Daredevil con Hell´s KitchenEl centro de operaciones de Cage es una barbería de barrio, en la que se escuchan continuas conversaciones sobre baloncesto NBA -que yo disfruté enormemente, pero supongo que a los no iniciados les sonará a chino-. El cubil del villano, un club, permite además la constante aparición de artistas de la música negra -escucharemos al menos una canción por episodio-. Posteriormente, el rapero Method Man hace un pequeño papel -y rapea sobre Cage- en un momento bastante importante de la trama. El comentario social en Luke Cage es constante: la serie se refiere continuamente a la situación de los afroamericanos, con referencias a líderes históricos como Malcolm X o Marthin Luther King. Todo esto da color a una ficción que adopta la forma genérica del cine o la novela policíaca. Los personajes tienen conversaciones filosóficas con apuntes a la cultura popular -ya he mencionado el baloncesto- que recuerdan al cine de Tarantino. El cuarto episodio, fiel al origen impreso del personaje, se inscribe vía flashback en el subgénero del cine carcelario, en una entrega dirigida por Vincenzo Natali, autor del film de culto Cube (1997).



Hay una escena en Luke Cage, en la que el héroe reconoce haberse enamorado de la idea de una mujer que nunca ha existido (lo que cierra una subtrama abierta nada menos que en Jessica Jones). La confesión es un momento aislado en la historia, una pincelada romántica, cursi pero honesta, que pilla desprevenido al espectador. Luke se comporta aquí como un adolescente de autoestima maltrecha, cuando el resto del tiempo ha sido un superhéroe de pocas palabras. Esa herida en su corazón contrasta con la impenetrabilidad de su piel, a prueba de balas. Es el momento más humano del personaje. El mejor momento de esta serie, sin embargo, llega cuando Cage se convierte en un símbolo. Lo verbaliza el mencionado rapero Method Man: Luke es un héroe porque es un afroamericano que no tiene miedo. En un clima en el que la policía de Estados Unidos es sospechosa de brutalidad innecesaria contra los negros, los habitantes de Harlem en esta ficción deciden vestir sudaderas con agujeros que simulan ser de bala. Todos son Luke Cage en una escena que nos hace pensar en los esclavos de Espartaco (Stanley Kubrick, 1960). Hay, además, momentos sanamente divertidos, como la secuencia en la que Cage se dedica a sabotear los negocios del villano Cottonmouth (Mahershala Ali) o la pelea a puñetazo limpio contra Diamondback (Erik LaRay Harvey).



Lo que falla en Luke Cage es, primero, su dependencia del entramado Marvel-Netflix. Su inicio está hipotecado a haber visto Jessica Jones, lo que lastra el interés por la serie, que tarda considerablemente en encontrar su propia voz. Hay que hablar, además, de la llamada "narrativa descomprimida", un estilo intencionadamente lento que se centra en aspectos secundarios, irrelevantes de la historia. Utilizada en los cómics por el guionista Brian Michael Bendis, creador de Jessica Jones y resucitador del propio Luke Cage como su pareja sentimental, dicha narrativa está bien utilizada en Daredevil -allí, que el héroe se ponga su traje por primera vez, es todo un evento que en los cómics se resolvía en un par de viñetas- y en Jessica Jones. Pero esta narrativa resulta demasiado lenta en Luke Cage. Falta carne para una historia que se estira demasiado hasta abarcar 13 episodios difícilmente justificables. Por otro lado, mientras en Daredevil y en Jessica Jones hemos asistido a la creación -o adaptación- de grandísimos villanos, como Kingpin, Kilgrave, Punisher y Elektra, en Luke Cage el héroe se opone a demasiados antagonistas, todos personajes menores. La mejor villana, creo yo, es Mariah Dillard (Alfre Woodard), una "mala" más propia de The Wire (2002). Tampoco está mal Shades, magnéticamente encarnado por Theo Rossi, aunque su estilo interpretativo acabe desgastándose. Pero lo peor son los villanos "principales". No se entiende el relevo que Diamondback hace a Cottonmouth, cuando en definitiva resultan intercambiables. En esencia, podrían haberse unificado en un solo personaje con más entidad. Por el contrario, la serie cumple en cuanto a sus secundarios. Pop (Frankie Faison) es un mentor muy importante en la trama, el espíritu de la serie y la inspiración para la acción heroica de Cage. Misty Knight (Simone Missick) es una policía con aristas, fuerte pero frágil, mujer y afroamericana en un retrato bastante realista. Por último, el único personaje con presencia en las dos temporadas de Daredevil y en la de Jessica Jones, reaparece aquí: Claire Temple. Rosario Dawson tiene carisma y su presencia mejora cada escena en la que aparece, supliendo incluso la ausencia de verdadera química con Mike Colter. Luke Cage es el lugar al que pertenece realmente Claire, ya que es en dicha serie de cómics cuando aparece por primera vez, sin olvidar que el personaje también tiene elementos de la enfermera de otro tebeo -sin superhéroes- titulado Night Nurse (1972).

DAREDEVIL, TEMPORADA 2 (NETFLIX, 2016)



Tras las buenas sensaciones de su primera temporada y el éxito rotundo de Jessica Jones, el regreso de Daredevil era uno de los más esperados del año. Y no ha decepcionado. De hecho, podemos decir que esta segunda tanda de episodios sobre el superhéroe ciego de Hell´s Kitchen es superior a la primera entrega. Veamos.


La razón principal es la presentación de The Punisher -el Castigador en España- interpretado por Jon Bernthal -le recordaréis de The Walking Dead- y uno de los antihéroes más carismáticos de Marvel Comics. Tan atractivo debe ser el personaje, que esta es la cuarta vez que es llevado a la pantalla, tras tres películas en las que fue encarnado por Dolph Lundgren, Thomas Jane y Ray Stevenson. Pero estamos ante, sin duda, la mejor versión del Castigador. La clave es que, por primera vez, el violento vigilante se enfrenta a un superhéroe positivo. Punisher nace en los cómics como antagonista de Spiderman -en 1974- y su razón de ser es el contraste entre sus expeditivos métodos para eliminar a los criminales y el estricto código de "no matar" de personajes como el mencionado Spiderman, el Capitán América o aquí, Daredevil. En esta serie, los guionistas consiguen presentar a Punisher como una amenaza indetenible en los primeros episodios -el terror de los que están fuera de la Ley- para luego irle humanizando poco a poco hasta hacernos entender sus motivaciones. Frank Castle, que así se llama realmente, es aquí un personaje muy interesante que vive una evolución similar a la de Matt Murdock (Charlie Cox) en la primera temporada: no verás la clásica calavera en su pecho hasta el final. Y atención, porque el encuentro entre Daredevil y Punisher es un team up mucho más satisfactorio -es mi opinión- que el aparatoso Batman v. Superman que acabamos de ver en cines.


Pero hay más cosas buenas en esta segunda entrega de Daredevil. Elektra es un personaje clave en la historia del héroe -cuyas mejores historias en el papel debemos a Frank Miller- y aparece bajo los exóticos rasgos de la francesa Elodie Yung. En la denostada película de Ben Affleck fue encarnada por una cándida Jennifer Garner, pero aquí encontramos a una versión más fiel a la original. Esta Elektra es apasionada, sexy y sanguinaria. Además, trae consigo toda la imaginería oriental de espadas y ninjas que se traduce en secuencias de acción divertidísimas. Por si fuera poco, se introduce un elemento místico que enriquece el realismo urbano de la serie hasta ahora y que prepara a Daredevil para retos mayores en el Universo Cinemático Marvel: como The Defenders, una serie de Netflix que le reunirá con Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist.


Para terminar, decir que los secundarios, esta vez, tienen una función mucho más clara en el argumento. Foggy Nelson (Elden Henson) y Karen Page (Deborah Ann Woll) viven sus propias -e interesantes- historias y ya no son un relleno. Si a eso añadimos la reaparición de los tres personajes más interesantes de la primera entrega, creo que estamos ante una serie imprescindible si te van los superhéroes. ¡Ah! ¿Recuerdas la pelea en plano secuencia en el pasillo de la primera temporada? Aquí hay otra que la supera con creces. Como decía Stan Lee, 'nuff said.

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- (NETFLIX, 2015)


Jessica Jones es, para muchos, la serie de 2015. La verdad es que no hace falta colocarla tan alto para reconocerle su lugar entre las ficciones más adictivas de los últimos años. Esto se debe a su efectiva capacidad para mantener el interés a través de su narrativa. Sus primeros capítulos juegan al despiste sobre su identidad genérica, en una estrategia similar a la de El protegido (M. Night Shyamalan, 2000). No se nos cuenta el clásico origen del superhéroe, todo lo contrario, este se convierte en uno de los misterios de la serie. El villano tampoco da la cara desde el principio, y su identidad se construye poco a poco, en la línea del mítico Keyser Söze (Kevin Spacey) de Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995). Y aunque hacia el final de la temporada haya un par de episodios redundantes, un gran final vuelve a elevar el nivel de calidad. Así que, a continuación, algunas -buenas- razones para ver Jessica Jones.



Primero. Es la serie sobre superhéroes ideal para los que tienen prejuicios contra los superhéroes. Jessica Jones es cine negro -ella es detective privado- con un tono oscuro que aborda temas "adultos". Aquí hay sexo, drogas, violencia y ningún personaje positivo. No esperéis a Superman o al Capitán América. Jessica Jones, el personaje, no tiene identidad secreta -se limita a fardar lo menos posible de sus superpoderes- no se disfraza -cree que eso es de strippers- y lejos de luchar por la Justicia, atiende sobre todo a sus propios intereses. Además, Jessica bebe alcohol como solo un superhéroe podría beber. La actriz que la interpreta, Krysten Ritter -¿La recordáis de Breaking Bad?- no es el típico "pibón" y su peculiar belleza aporta una tonelada de personalidad a la protagonista.


Segundo. Si el personaje de Jessica rompe algunos moldes, lo verdaderamente importante en esta primera temporada es el villano. Kilgrave -interpretado por David Tennant de Doctor Who y Broadchurch- no solo es el núcleo del argumento, sino que es lo que define a la heroína. El origen de esta no es Krypton, ni la muerte de sus padres, ni la fórmula del supersoldado o una explosión de rayos gamma: es que está jodida por lo que le hizo este supervillano. La Jessica que nos presentan aquí se define completamente por todas las putadas que le ha hecho Kilgrave. Esta serie no es otra historia de buenos y malos, sino una reflexión -en algún episodio bastante profunda- sobre el abuso de poder y el acoso en todas sus formas desde una óptica femenina -que no feminista- que seguramente debemos a su showrunner, Melissa Rosenberg.


Por último, para los fans de los superhéroes, Jessica Jones forma parte del ambicioso Universo Marvel Cinemático, que incluye películas y series con un macro-argumento común. Esta serie ocurre en el mismo mundo que Vengadores: La era de Ultrón (Joss Whedon, 2015), aunque parezca mentira. Jessica Jones demuestra que el de los superhéroes es un subgénero -de la ciencia ficción- en el que cabe de todo. Además, forma parte del proyecto de Netflix de interconectar sus series -Daredevil, Luke Cage, Iron Fist y ahora hay rumores de otra sobre The Punisher- para luego reunir a todos sus personajes en Los Defensores. Así, en Jessica Jones aparecen Luke Cage (Mike Colter) y Claire Temple (Rosario Dawson) de Daredevil. Eso sin contar los ingeniosos guiños para los verdaderos fans de los tebeos, como la historia del personaje de Patsy Walker (Rachael Taylor), mejor conocida como Gata Infernal.

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA SMILE


AKA SMILE (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

La gran virtud del final de Jessica Jones es que te mantiene hasta el último segundo en la idea de que Kilgrave (David Tennant) ha ganado. Siempre hay que lamentar la muerte de un gran personaje y quizás esperaba que el acto de matar, por parte de Jessica, tuviera una mayor repercusión psicológica en ella. Quizás esto será explorado en la segunda temporada, pero lo cierto es que pocas veces la relación entre héroe y villano había sido tan estrecha: si esta ha sido la historia de una ruptura sentimental, es coherente que acabe con otra ruptura, la de un cuello. La sonrisa (falsa) como forma de sometimiento, de humillación, de violación, ha sido uno de los leitmotivs de la serie. Esa sonrisa falsa que utilizaba Jessica (Krysten Ritter) para enviarle selfis a Kilgrave. Cuando en esta última escena Jessica sonríe, con todos sus dientes, descubrimos que el personaje se ha pasado 13 episodios en una constante angustia vital. La cara de Jessica se transforma en una mueca que no habíamos visto. ¿La veremos sonreír de verdad?



En 1986, Superman era reinventado por un autor llamado John Byrne. La idea era modernizar al personaje nacido en 1938 y en esto Byrne era mejor que nadie. Siempre conseguía hacer más actuales a los personajes sin traicionar sus esencias. En uno de aquellos tebeos, Byrne nos muestra a Clark Kent afeitándose. Pero si se supone que es el hombre de acero ¿Qué cuchilla podría cortar su barba? Ninguna. En la viñeta, el kryptoniano utilizaba un espejito para reflejar su propia visión calorífica, lo único capaz en la Tierra de afeitar el vello facial de Superman. Como cuando Hércules utilizó las garras del propio León de Medea para cortar su piel invulnerable. Todo esto viene a cuento por la forma, interesante y muy "Marvel", en la que los poderes de Luke Cage (Mike Colter) se convierten casi en la causa de su muerte: los médicos no pueden curarle si ninguna aguja es capaz de atravesar su piel impenetrable.


El concepto de sidekick nació con Robin en 1940 y se popularizó inmediatamente. Jimmy Olsen, Bucky, Toro, Speedy, Wonder Girl, Kid Flash, cada héroe tenía su propio compañero adolescente -normalmente insoportable-, una creación editorial para facilitar la identificación del lector objetivo de aquellos tebeos: los niños. Malcolm (Eka Darville) no quiere ser un sidekick, término con connotaciones negativas, un segundón. Claire (Rosario Dawson) no es un sidekick, pero sí la guapa enfermera de Daredevil en su propia serie. Una pena que el cuernecitos no asome por aquí. El personaje de Claire está basado en Night Nurse (1972), que luego tuvo vida en los cómics de superhéroes como enfermera de... Luke Cage. Por cierto, de este no sabemos nada más al final de Jessica Jones. Su paradero habrá que descubrirlo en la siguiente serie de Marvel/Netflix.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA TAKE A BLOODY NUMBER

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA TAKE A BLOODY NUMBER


AKA TAKE A BLOODY NUMBER (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

El juego del gato y el ratón que han protagonizado Jessica Jones (Krysten Ritter) y Kilgrave (David Tennant) se vuelve todavía más interesante cuando el villano comienza a temer -también- a la peculiar superheroína. Durante toda la serie, Kilgrave inspiraba terror por sus poderes de manipulación, pero el descubrimiento de que Jessica ha conseguido ser inmune a su influencia ha igualado las cosas. Ahora, mientras ella busca a su enemigo, este intenta aumentar sus poderes para recuperar el control sobre su víctima. La forma en la que Kilgrave se va poniendo a prueba, por cierto, es bastante original.


Las apuestas son más altas y justo en este momento, Luke Cage (Mike Colter) reaparece en la vida de Jessica. Todo indicaba que Kilgrave tendía una trampa a Jessica haciendo explotar el bar de Luke, pero el diabólico personaje siempre consigue sorprender con lo retorcido de sus planes. Lo que buscaba Kilgrave era hacerle creer a Jessica que se cumplía su mayor deseo: que Luke podía llegar a perdonarle que haya matado a su mujer; que podía quererla de nuevo. En este episodio descubrimos que Jessica es inmune al poder de Kilgrave precisamente desde que este le obligó a hacer algo en contra de su naturaleza: es decir, matar a la mujer de Cage la liberó del control mental. Ahora, Luke, controlado por Kilgrave, se enfrenta a Jessica, que se ve obligada a "matarle". Se cierra así el círculo, en una demostración de que estamos ante un argumento pensado y planificado.


Kilgrave ha estado manejando los hilos de la vida de Jessica desde lejos y ese siempre ha sido su poder en esta historia, el miedo que puede ejercer como un personaje referencial. Un temor que se justifica en una de las escenas más tensas de la serie: Kilgrave obliga a su padre a meter los dedos en una batidora. La simplicidad de la crueldad del supervillano no impide que el momento resulte efectivamente inquietante.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA I´VE GOT THE BLUES

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA I´VE GOT THE BLUES


AKA I´VE GOT THE BLUES (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Antes de encarar la recta final de su primera temporada, Jessica Jones ofrece en I´ve Got the Blues un episodio "libre de Kilgrave". Es una pequeña pausa -aunque con mucha acción física- para recapitular, para asumir las consecuencias de lo que ha ocurrido y prepararse para el clímax. La historia se centra primero en las muertes del episodio anterior, que afectan a esos personajes que han sido víctimas colaterales de Kilgrave (David Tennant) y que forman algo parecido a un grupo de alcohólicos anónimos. Eso sí, el capítulo comienza dubitativo, con Jessica buscando a Kilgrave, sin rumbo, de morgue en morgue, como dejándose llevar por un estado de ánimo melancólico, quizás el "blues" al que hace referencia el título. Pocas veces una serie de televisión se permite divagar de esta manera.




Hablando de "blues", el color de Kilgrave es el púrpura, su leitmotiv visual en esta serie. Esto tiene su origen en el tono de piel -literal- del personaje en los cómics. Allí, Zebediah Killgrave es el Hombre Púrpura, un enemigo de Daredevil creado en 1964 y reinventado por el guionista -y creador de Jessica Jones- Brian Michael Bendis. Ya he dicho que en la serie, Kilgrave saca los demonios de todos a su alrededor. Pero el que pierde aquí la cabeza es Will Simpson (Will Traval), que protagoniza lo más cercano a una pelea de superhéroes que hemos visto hasta ahora en la serie. Simpson, en los cómics, es más conocido como Nuke, otro enemigo de Daredevil, creado por Frank Miller, y una especie de reverso fascista del Capitán América. Will, por cierto, hace que su examante, Patsy Walker (Rachael Taylor) tenga su primera experiencia "superheróica". Recordemos que su personaje, en los tebeos, es la heroína Gata Infernal.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA 1,000 CUTS

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA SIN BIN


AKA SIN BIN (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Jessica Jones va de una ruptura sentimental. La más chunga de todas. Quizás por eso la historia se estructura en parejas: Jessica (Krysten Ritter) y Luke Cage (Mike Colter) -que rompen- Trish (Rachael Taylor) y Simpson (Will Traval), sin olvidar el agrio divorcio de la abogada Jeri Hogarth (Carrie-Ann Moss) y su mujer. Y por supuesto, Kilgrave (David Tennant) es el peor ex que se pueda imaginar nadie.


Una separación sentimental saca lo peor de nosotros: manipulación, insultos verbales, mentiras, violencia. Si añadimos a eso superpoderes, Nueva York está en peligro. Kilgrave mata al vecino de Jessica, engancha a las drogas a Malcolm (Eka Darville) -que funciona como el sidekick de todo superhéroe-. Pero también Jessica, siendo una superheroína, tortura y maltrata a Kilgrave. Da igual que sea por un motivo loable: para salvar de la prisión a Hope (Erin Moriarty). Creo que el único precedente del tema es la floja Mi super exnovia (Ivan Reitman, 2006). Eran otros tiempos.

El nombre del villano es importante. Tanto aquí como en Daredevil. Descubrir quién era Kingpin, que se llamaba Wilson Fisk le costó a Matt Murdock varios episodios. Aquí, Jessica descubre finalmente que Kilgrave fue alguna vez Kevin... y que sus padres no eran los torturadores que parecían. O al menos que hay otra versión de la historia, como dice el propio Kilgrave, intentando hacernos creer que él no es tan malo, y que Jessica no es tan buena. De hecho, al final del episodio aprendemos que ella no siempre actuó mal por la influencia de los poderes de Kilgrave. Por último, tenemos los primeros indicios de lo que podría ser el futuro de Will Simpson,  y su afición a las pastillas rojas (en la imagen).

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA WWSJ

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA WWJD


AKA WWJD (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Uno de los -pocos- defectos de las películas de Marvel Studios es que los antagonistas de los héroes no tienen demasiada entidad, suelen ser simples mecanismos argumentales. Exceptuando seguramente a Loki. Esto ha llevado a los superhéroes de estas películas a pegarse entre ellos -algo que es una tradición en los cómics de Marvel- como pronto veremos en la futura Capitán América: La Guerra Civil (2016). Por el contrario, las dos series Marvel de Netflix estrenadas hasta ahora tienen villanos que incluso eclipsan al héroe en algún capítulo: ahí están Kingpin de Daredevil y ahora Kilgrave (David Tennant).


Hay una crueldad retorcida en la forma en la que Kilgrave demuestra su amor a Jessica Jones (Krysten Ritter), recreando la casa de su infancia. Con esto el villano consigue al mismo tiempo evocar un recuerdo de felicidad y el momento más doloroso de la vida de Jessica. Esta ambigüedad que recorre toda la serie -hasta ahora- es uno de los mayores logros de Melissa Rosenberg: nada es blanco o negro, y eso, en una ficción sobre superhéroes, no es poca cosa. Kilgrave me recuerda a un siniestro personaje, un niño, que aparecía en un episodio -clásico- de Dimensión desconocida (1959-1964) titulado It´s a good life. Aquel niño de seis años (Bill Mumy) mantenía aterrorizado a un pueblo entero, sus padres incluidos, gracias a unos poderes superiores incluso a los de Kilgrave. La historia, escrita por Rod Serling, fue objeto de un remake que seguramente recordaréis, en el episodio dirigido por Joe Dante, con guión de Richard Matheson, de la película En los límites de la realidad (1983). En 1991, Bart Simpson se convertía en el temible crío en un especial de Halloween de Los Simpson. Luego está la referencia explícita a Star Wars, ya que los poderes de Kilgrave recuerdan a la capacidad de manipulación de un jedi: "You can go about your business", como Obi-Wan, pero más "cool". El descubrimiento de su infancia torturada -sus padres experimentaban con él- el que Jessica Jones se sienta "violada" y su intento de portarse como un héroe rescatando a una familia, añaden matices a Kilgrave, un personaje verdaderamente complejo.


Mientras Superman busca proteger y Batman la venganza, Spiderman se sentía responsable por permitir la muerte de su tío Ben. La culpa es un tema recurrente en los héroes de Marvel y Jessica también la tiene, por partida doble. Descubrimos aquí, en un flashback, que siendo niña provocó una distracción que ocasionó el accidente que mató a su familia.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA TOP SHELF PERVERTS

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA TOP SHELF PERVERTS


AKA TOP SHELF PERVERTS (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS- 

Kilgrave (David Tennant) está enamorado de Jessica Jones (Krysten Ritter). No es tan descabellado. Solo alguien que dice quererte puede ser tan destructivo y cruel como el villano de esta serie. La crueldad de Kilgrave no tiene límites y obliga al vecino -enamorado- de Jessica a suicidarse. Ruben (Kieran Mulcare) era el típico personaje secundario sin malicia destinado a morir. A darnos pena. Su pérdida debería comprometer -todavía más- a la heroína en su misión. Pero no es así. Jessica toma una decisión desesperada que podría llevarla a la autodestrucción: entregarse a la policía como la culpable de los crímenes de Kilgrave. Una estrategia que debemos leer como el sentimiento de culpa por la muerte de Reva (Parisa Fitz-Henley), de la que se siente responsable. ¿Quién salva a Jessica de lo que parece un grave error? Sus compañeros -Trish (Rachael Taylor) y Malcolm (Eka Darville)- se ensucian las manos para ayudarla, encubriendo la muerte de Ruben; pero es el propio Kilgrave el que evita que Jessica entre en prisión. En una demostración escalofriante de su poder, controla a todos los policías de la comisaría... y luego le confiesa su amor a Jessica, que parece completamente anulada. Estamos ante una historia bastante elaborada de abuso de pareja llevada al extremo gracias a la premisa fantástica de un subgénero como el superheróico. Los imposibles superpoderes de Kilgrave permiten que la historia de una relación tóxica se convierta en una pesadilla capaz de exacerbar nuestra imaginación.


Lo que diferenciaba a los superhéroes de Marvel Comics en los años sesenta de los clásicos personajes de DC Comics -Superman, Batman, The Flash- era su lado humano. En un acto egoísta, Spiderman dejaba ir a un criminal que luego mataría al tío de Peter Parker. Los Cuatro Fantásticos se pasaban la vida peleándose entre ellos mismos. El Capitán América se sentía mucho menos integrado en su propio país que un extraterrestre como Superman en la Tierra. Ese lado humano de los superhéroes de Marvel puede llevarnos a desaprobar ocasionalmente su conducta. Aquí, Jessica Jones amenaza a la exmujer de la abogada Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss) y pone en peligro su vida. Incluso los superheroes la cagan.



Siempre me ha gustado cómo en los cómics se crea una historia de ficción para justificar hechos -editoriales- de la vida real. El mejor ejemplo es el Capitán América, personaje muy popular en los años 40, que al acabar la Guerra dejó de ser publicado por falta de ventas. En los años sesenta, Stan Lee quiso recuperarle para Los Vengadores, pero se sintió en la necesidad de explicar por qué el Capi había desaparecido durante tantos años. A Lee se le ocurrió que el héroe había estado congelado todo ese tiempo. Algo similar ocurre con Patsy Walker, un personaje que protagonizó cómics románticos en los años 40, pero que en los 70 fue reconvertida en la superheroína Gata Infernal. Me ha encantado cómo los guionistas de esta serie reinterpretan esto y convierten a Patsy Walker en una estrella infantil de la televisión reconvertida en presentadora -Trish- de un talk-show serio. 

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA YOU'RE A WINNER!

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA YOU´RE A WINNER!


AKA YOU´RE A WINNER! (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Me pregunto si el amor es la fuerza más destructiva que hay en el universo. Muchas veces ese sentimiento es la justificación para que una persona decida acabar completamente con otra. ¿Es el motivo por el que Kilgrave (David Tennant) está obsesionado con Jessica Jones (Krysten Ritter)? Sea como sea, estamos sin duda ante un gran villano.


Es un cliché decir que un héroe es tan grande como sus enemigos. Superman tiene a Lex Luthor. Batman al Joker. Spiderman al Duende Verde. Thor a Loki. Pero aunque estamos hablando de grandes villanos, estos superhéroes que he mencionado tienen, digamos, una vida propia. Batman perdió a sus padres. Superman es el último superviviente de Krypton. Peter Parker permitió que mataran a su tío Ben. Vale. Pero ¿Quién es Jessica Jones? En esta serie, al menos, es una mujer con superpoderes que está muy jodida por lo que le ha hecho ese tío llamado Kilgrave. Lo que quiero decir es que aquí la protagonista se define completamente por lo que le ha hecho su antagonista. Tenemos pocos datos de la Jessica pre-Kilgrave -un flashback en el episodio anterior- y la que conocemos, bebedora, incapaz de mantener una relación sentimental, agobiada por la culpa, paranoica, es un producto de lo que le hizo el misterioso hombre de acento británico aficionado al color púrpura.


La primera vez que me hablaron de una violación en un tebeo de superhéroes fue en Watchmen (1986). Para mí fue un momento decisivo, porque me hizo darme cuenta de que Alan Moore había cruzado una línea. Mucho después, en 2004, Brad Meltzer se atrevía a hacer lo mismo en el Universo DC oficial y con un personaje relativamente conocido como Sue Dibny (mujer del Hombre Elástico). Aquí, la violación de Hope (Erin Moriarty) y su posterior aborto certifican que el tono de Jessica Jones no tiene nada que ver con el de Supergirl (que también me gusta, ojo). Pero sobre todo, añade peso dramático a Kilgrave. Estamos ante un personaje capaz de cometer los peores actos: pocos crímenes son más repugnantes que una violación. Y esto nos hace temer por Jessica. Nos hace temer que le haya pasado lo mismo a ella.



Kilgrave está comprometido con la aniquilación total de Jessica. Ha destrozado ya su vida hasta tal punto, que a ella le es imposible empezar de nuevo, con Luke Cage (Mike Colter). Pero aún así, la misteriosa venganza de Kilgrave sigue adelante y solo podemos temer lo peor cuando descubrimos que ha comprado la casa en la que se crió Jessica. Me pregunto si todo esto lo hace por amor.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA A SANDWHICH SAVED ME

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA THE SANDWICH SAVED ME


AKA THE SANDWHICH SAVED ME (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Una de las constantes en los cómics de Marvel es que los seres queridos de los superhéroes corren peligro. Es verdad que Superman siempre tenía que rescatar a Lois Lane o a Jimmy Olsen, pero todos sabíamos que estos secundarios nunca iban a morir realmente. Los héroes de Marvel, en cambio -sobre todo Spider-Man- se caracterizan por tener un amplio reparto de secundarios que podrían morir a manos de un vengativo villano. Esta es la principal razón para tener una identidad secreta. Jessica Jones (Krysten Ritter) decide no ponerse un antifaz y eso perjudica a los que la rodean. Kilgrave, al que por fin vemos actuar -interpretado por un David Tennant lo más lejos posible de Doctor Who- se aprovecha de esto para apoderarse de la voluntad de Malcolm (Eka Darville) hasta conseguir que traicione a la heroína que le salvó la vida. Cosas del lenguaje, la "heroína" condena también a Malcolm. Que el compañero de un superhéroe caiga en las drogas, por cierto, no es novedad. Ya le pasó a Speedy, sidekick de Green Arrow y a Harry Osborn, amigo del instituto de Spiderman, allá por los años setenta en los tebeos. Para que luego digáis que son infantiles. La primera hazaña heroica de Jessica Jones es salvar a una niña pequeña de ser atropellada. No lleva un traje propiamente dicho, sino que viste un disfraz de sandwhich para promocionar un restaurante de bocadillos. Pero aunque lleve la cara descubierta, el disfraz consigue ocultar la identidad de Jessica. Por eso la niña dice "el sandwhich me ha salvado". 


Por cierto, si tenéis curiosidad por ver cómo luce el traje de superhéroe que Jessica no quiere ponerse -demasiado sexy- solo tenéis que echar un vistazo a la imagen más arriba. De nada.

CAPÍTULO ANTERIOR: AKA 99 FRIENDS

JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA 99 FRIENDS


AKA 99 FRIENDS (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

La serie Jessica Jones pertenece al llamado Universo Marvel Cinemático, es decir, ocurre dentro de una ficción coherente que incluye las películas de Los Vengadores -en grupo y por separado- y las series Agentes de SHIELD, Agente Carter y Daredevil. Obviamente, no hace falta ver Ant-Man (Peyton Reed, 2015) para entender lo que ocurre en Jessica Jones -aunque es una película más que recomendable- pero sí hay un evento que ha significado un antes y un después en la mayoría de estas ficciones: la invasión extraterrestre en Nueva York que vimos en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012). Se trata nada menos que del equivalente al 11-S de nuestro mundo real.


En aquella batalla, Los Vengadores -el Capitán América, Iron-Man, Thor, Hulk, Ojo de Halcón y la Viuda Negra- salvaron al mundo del ataque de los chitauri. Pero al hacerlo, revelaron al grueso de la población mundial "normal" la existencia de seres superpoderosos con el potencial de tirar abajo una ciudad entera a mamporros. Si bien para algunos Los Vengadores son héroes, para otros son individuos demasiado poderosos que ponen en peligro la seguridad de los civiles. En el Universo Marvel, los superhéroes no cuentan siempre con la admiración y la aceptación del hombre común -como los héroes de DC clásicos, Batman y Superman a la cabeza- sino que muchas veces generan miedo y rechazo. Es el caso, sobre todo, de los mutantes marginados de X-Men (Bryan Singer, 2000) y sus secuelas; pero también tendríamos que hablar de los intentos del Gobierno estadounidense por hacerse con la armadura de Iron-Man en sus películas; la persecución militar de Hulk; o el posible argumento de la futura Capitán América: Civil War (2016).


En este capítulo, Jessica Jones (Krysten Ritter) está a punto de caer en la trampa de una cliente, Audrey Eastman (Jessica Hecht), una mujer que odia a los superhéroes, tras perder a un ser querido en la mencionada batalla de Los Vengadores en Nueva York. El odio de esta mujer hacia Jessica reverbera en la traición de su amigo toxicómano que descubre la detective al final del episodio. Aunque posiblemente Malcolm (Eka Darville) estuviese dominado por Kilgrave (David Tennant), no cabe duda de que Jessica tendrá siempre problemas para confiar en las personas normales.

CAPÍTULO ANTERIOR: IT´S CALLED WHISKEY