HUNT FOR THE WILDER PEOPLE: LOS ENIGMAS DE LA DISTRIBUCIÓN



La reciente polémica que provocó Okja (2016) por ser estrenada en una plataforma como Netflix, se antoja estéril cada vez que descubrimos una nueva joya cinematográfica que, por falta de público o por decisiones de las distribuidoras, ha sido estrenada directamente en formato doméstico sin pasar por salas. Hunt for the Wilder People no solo no ha podido ser vista en una pantalla de cine en España, sino que tendréis que buscarla en formato doméstico (está disponible bajo demanda en Movistar+) bajo el horrible subtítulo de A la caza de los ñumanos. Vale mucho la pena superar estos obstáculos, y los prejuicios, para ver este film absolutamente tierno, divertido y sobre todo humano. Cuenta la historia de un niño abandonado y con sobrepeso, Ricky -interpretado por Julian Dennison al que veremos pronto en la secuela de Deadpool (2016)- que inocentemente se cree un gangsta -un gángster afroamericano- y que se ve obligado a mantener una relación paternofilial con un arisco hombre de campo, un Sam Neil estupendo, en un papel en el que es fácil imaginarse también a Bill Murray. Porque esta película se puede describir como un cruce entre una versión infantil de Rambo. Acorralado (1982) y el Moonrise Kingdom (2012) de Wes Anderson. Los dos protagonistas, niño y anciano, por una serie de equívocos, acaban viviendo una aventura en el bosque, perseguidos por las autoridades y obligados a sobrevivir en la naturaleza al margen de la sociedad civilizada. Todo esto narrado con el estilo muy original que imprime el neozelandés Taika Waititi, actor cómico, guionista y director que ya firmó la estupenda Lo que hacemos en las sombras (2014) y que ahora mismo ultima Thor: Ragnarok, tercera entrega sobre el dios del trueno Marvel. Waititi tiene un humor algo excéntrico, pero muy directo, que de alguna manera consigue ser tierno y oscuro -aquí, las constantes bromas sobre el abuso infantil-. La película que nos ocupa se desarrolla encadenando situaciones, casi sketches -delimitados por capítulos en el film- desarrollando por acumulación una historia sin complicaciones, que se puede ver sin el más mínimo esfuerzo y que deja en el ánimo una bonita sensación de optimismo. Perfecta para una tarde ociosa de verano. Un obstáculo más: en Movistar+ la película no cuenta con subtítulos en castellano. Otro pequeño inconveniente para esos pocos que viven a la caza de la última joya del cine.