CAMPEONES -¿A QUÉ SE DEBE SU ÉXITO?


Éxito de taquilla, de crítica y nominada a multitud de premios, Campeones se cae, sin embargo de la carrera hacia los Oscar. Lamento decir que no me sorprende. La película de Javier Fesser tiene cosas muy positivas que le han ganado el favor de los espectadores, pero también defectos difíciles de ignorar. El primero, su planteamiento: resulta demasiado mecánica en su fidelidad a un manido modelo de historia de superación, de film deportivo protagonizado por un grupo de marginados, que ha cultivado sobre todo el cine de Hollywood. Este recorrer un camino demasiado transitado, que se presta a la parodia de la 'americanada', lastra sensiblemente una propuesta bienintencionada. Quizás por ello, los partidos de baloncesto que vemos en la película, especialmente la gran final, no resultan demasiado satisfactorios, ni emocionantes. Además, la trama personal entre el protagonista y su pareja no funciona y tiene momentos muy poco inspirados, encima acentuados por un tema de la banda sonora que puede parecer incluso paródico. ¿A qué se debe entonces el éxito de la película de Javier Fesser? Aquí presento tres razones para verla y disfrutarla. 

1. Humanidad. El entrañable equipo de baloncesto formado por personas con diferentes discapacidades intelectuales es el corazón de la película. En las escenas en las que aparecen ellos, Campeones se eleva muy por encima de sus defectos. Es en esos momentos, además, en los que recuperamos la mirada peculiar de un autor como Fesser, que siempre ha mostrado un especial cariño a los diferentes -El milagro de P. Tinto (1998) y La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003)-. La mirada de Fesser es tierna, pero no condescendiente. Describe a estas personas como seres humanos, con necesidades reales y con defectos. Este retrato de la diferencia es el auténtico valor del film, sobre todo por cómo dibuja a las personas 'normales': como igualmente peculiares -el personaje de Luis Bermejo y su obsesión por su autocaravana-; con dificultades para relacionarse -el artero intento del compañero de Marco de ligarse a Sonia- o con un miedo casi patológico a crecer -Marco, el protagonista-. Hay que alabar también a Fesser como director de actores, con los que consigue componer personajes memorables, como la energética Collantes y el hipocondríaco Marín. Sus intérpretes, Gloria Ramos y Jesús Vidal, están nominados, justamente, al Goya.

2. Javier Gutiérrez es un monstruo y sostiene la película entera. Su interpretación de Marco tiene matices que le permiten ser desagradable, cobarde y egoísta al principio, gracioso en su mala leche ante los discapacitados, y luego admirable en el cariño que acaba profesando hacia su equipo. Una de las virtudes del guión, y de este actor, es que esa transformación del personaje no es radical, ni maniquea: Marco no es al principio completamente imbécil, ni se convierte después en un santo. 

3. El humor. Tiene Fesser un sentido propio de la comedia, incluso en la forma en la que encuadra a sus personajes de fisonomías peculiares. Sus chistes se acercan al humor negro pero nunca llegan a ser irrespetuosos, Fesser siempre está de parte de sus personajes. Pero además, hay intercambios de frases sumamente afortunados entre Marco y los miembros de su equipo, de una lógica surrealista digna de los hermanos Marx o de algunos sketches de los Monty Python.

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