¡SHAZAM! -QUISIERA SER GRANDE


Con el sentido paródico de la comedia de El gran héroe americano (1981-1983) y el viaje emocional de Big (1988) -referente obvio y explícito- ¡Shazam! es una maravilla (perdonen ustedes el chiste malo). En la antípodas de ese -ya difunto- Universo DC, oscuro y grave, que quiso hacer 'adulto' Zack Snyder -Batman v. Superman, La Liga de la Justicia- esta película reincide en una dirección más lúdica, inocente y luminosa, abierta por Wonder Woman y confirmada por Aquaman. Me ha gustado además que este ¡Shazam! esté más cerca del tono juvenil/infantil que debería ser el espíritu natural de una película de superhéroes. Billy Batson (Asher Angel) es un adolescente huérfano que recibe extraordinarios poderes de un misterioso Mago (Djimon Hounsou) y se convierte en Shazam (Zachary Levi), un superhéroe adulto prácticamente tan poderoso como Superman. El film se inscribe decididamente en el tono de las comedias de instituto, con sus acostumbrados 'abusones' y el clásico amigo friki, en este caso Freddie, experto en héroes enmascarados -otro acierto, plantear la historia en un mundo en el que existen Superman y Batman-. Freddie, interpretado por un entrañable Jack Dylan Grazer, es lo mejor de la película y el corazón de esta. Una sencilla trama superheroica aporta las esperadas escenas espectaculares en las que unos estupendos efectos especiales son los protagonistas. ¡Shazam! balancea la acción y la comedia, con un buen desarrollo de personajes: nos enamoraremos de los huérfanos que comparten casa con el protagonista, y que esconden una sorpresa final que, francamente, mola. ¡Shazam! juega en la misma liga festiva que Spider-Man: Homecoming, y hasta tira de Ramones -la pertinente versión del I Don´t Want to Grow Up de Tom Waits- como también hiciera aquella para cerrar con un subidón de energía adolescente. Los fans del cómic original -no sé si seremos muchos- estarán contentos porque esta película está repleta de guiños al personaje de los tebeos, cuya historia es harto interesante: nació como una copia/parodia de Superman que incluso le superó en popularidad y por ello tuvo que enfrentarse a la demanda de DC Comics. Si los niños que leían tebeos en los años 40 soñaban con las aventuras de Superman y Batman, poco podían identificarse con sus identidades secretas adultas, Clark Kent y Bruce Wayne. De ahí que se crearan compañeros casi infantiles como Jimmy Olsen y Robin. Shazam, creado en 1940, resolvía ese problema mágicamente, transformando directamente a un chaval en un adulto superpoderoso. Y digo Shazam cuando en realidad, el nombre original del personaje fue Capitán Marvel, denominación que hubo de ser modificada, tras ser comprado el personaje por la propia DC, cuando Marvel Cómics reclamó los derechos sobre su marca. No deja de ser curioso que Shazam comparta cartelera hoy con la Capitana Marvel.

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