GOTHAM -TEMPORADA 2- MR. FREEZE


MR. FREEZE (29 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

El principal giro que presenta este episodio de Gotham es que el detective James Gordon (Ben McKenzie) pasa de ser investigador, a criminal investigado. Gordon siempre ha sido un buenazo, pero en el episodio anterior mató al cerebro criminal Theo Galavan (James Frain). Un asesinato que debería significar una mancha moral en Gordon, pero que por alguna razón no modifica realmente al personaje. No produce un conflicto interior, sino exterior: el detective se siente perseguido por su capitán, Nathaniel Barnes (Michael Chiklis) y por el fiscal -futuro Dos Caras- Harvey Dent (Nicholas D'Agosto). Además, Gordon debe esconder su asociación con el psicópata Edward Nygma (Cory Michael Smith) y con Oswald Cobblepot (Robun Lord Taylor), cuya detención complica las cosas. Luego este es trasladado a Arkham, tras defenderse argumentando estar loco. El Pingüino nunca ha estado en ese manicomio... que yo sepa. Allí conoceremos a un nuevo personaje, Hugo Strange (BD Wong), villano creado en los cómics en 1940.


Los problemas morales de Gordon no tienen trascendencia real más que para enfrentarle a su jefe y eso se demuestra en la trama principal del episodio, que vuelve a la estructura clásica -y cansina- de Gotham, en la que el detective debe resolver un caso. Aquí se trata nada menos que de Mr. Freeze, uno de los villanos clásicos de la galería criminal de Batman, creado en los cómics en 1959. El personaje ha tenido una vida curiosa en sus adaptaciones audiovisuales. En la serie camp de Batman de los años sesenta, fue interpretado nada menos que por George Sanders, por uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos como ¡Otto Preminger! y por Eli Wallach. Pero seguramente la mejor adaptación del personaje sea la de la serie animada de Batman de los años 90: el episodio que incluía a Freeze ganó un Emmy. Al Señor Frío no hay que confundirle con Captain Cold, interpretado por Wenthworth Miller en The Flash, a pesar de que ambos tienen un modus operandi similar: utilizan una pistola congeladora. Se trata de personajes bastante diferentes. En la motivación de Freeze está una tragedia, la enfermedad terminal de su mujer que le lleva a desarrollar la tecnología necesaria para criogenizarla hasta encontrar una cura. En Gotham, Victor Fries (Nathan Darrow) experimenta con cobayas humanas el proceso de congelación antes de intentar salvar a su mujer. Y cada fallo es un asesinato. En una escena, Fries necesita medicinas y el farmacéutico se las niega al carecer este de receta. Fries, enfadado, se marcha amenazando: "I´ll be back" ("Volveré"), frase popularizada por Arnold Schwarzenegger en Terminator (James Cameron, 1984). El guiño viene a cuento porque el austríaco interpretó a Freeze en la circense Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997).

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THE FLASH -TEMPORADA 2- KING SHARK


KING SHARK (23 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

"Vamos a necesitar un Flash más grande" dice Cisco Ramon (Carlos Valdes) haciendo suya una de las frases más reconocibles del clásico Tiburón (Steven Spielberg, 1975). El enfrentamiento con el monstruoso King Shark -un metahumano que parece un escualo con patas- convierte este episodio en una monster movie, lo que viene a demostrar que los guionistas de The Flash molan. En el inicio del argumento, miembros de A.R.G.U.S intentan alimentar al villano en una escena que recuerda bastante al comienzo de Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). Durante el enfrentamiento final, se vuelve a hacer una referencia a Tiburón, cuando Cisco confiesa que quería ser Quint (Robert Shaw) -probablemente está más cerca de Hooper (Richard Dreyfuss)-. El enfrentamiento entre el héroe y la bestia en el mar -hay varias menciones sobre la capacidad del héroe de caminar sobre el agua- resulta espectacular -aunque los efectos especiales son mejorables- y el torbellino creado por Flash nos hace pensar en otro film sobre tiburones: el divertimento casposo, Sharknado (Anthony C. Ferrante, 2013). Curiosamente, la voz de King Shark la pone David Hayter, guionista de X-Men (Bryan Singer, 2000).


Una de las cosas que más me gustan de The Flash es que sus guionistas son consecuentes. Aplican la ley de la causa y el efecto a rajatabla. El viaje a Tierra-2 de los episodios anteriores podría haberse ignorado para seguir adelante con nuevas aventuras. Este episodio dedicado a King Shark era perfecto para desengrasar: podría haber sido un capítulo de relleno. Por el contrario, esta historia está marcada por la bajona de haber estado en un mundo paralelo en el que existen réplicas de los personajes que tomaron decisiones de vida muy diferentes. Eso hace que nuestros protagonistas se cuestionen su existencia. Sin contar que Barry Allen (Grant Gustin) vio morir a la versión alternativa de su padre adoptivo, Joe West (Jesse L. Martin). Cisco -¡Descubro aquí que en realidad se llama Francisco!- está muy preocupado por la posibilidad de que Caitlin Snow (Danielle Panabaker) acabe pasándose al lado oscuro también en esta Tierra y se convierta en Killer Frost. Estos sentimientos, además, tienen su consecuencia dramática: Barry decide volver a Tierra-2 y combatir a Zoom.


El cliffhanger del episodio no puede ser más intrigante. Zoom lleva a rastras el -posible- cadáver de Jay Garrick (Teddy Sears) mientras se quita la máscara, desvelando que tiene el mismo rostro que su víctima. ¿Qué quiere decir esto? Antes vimos que el Garrick de Tierra-1 se llama Hunter Zolomon, como el Zoom de los cómics. ¿Proviene el villano de Tierra-1? ¿Estamos ante un tercer doppleganger? ¿Proviene Zoom del futuro como el Flash-Reverso? ¿Y quién es el prisionero de la máscara de hierro?

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THE WALKING DEAD -TEMPORADA 6- KNOTS UNTIE


KNOTS UNTIE (28 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Los episodios que estamos viendo en esta segunda parte de la sexta temporada de The Walking Dead están basados -de forma bastante fiel- en un arco argumental titulado, en los cómics, No Way Out. Eso podrían ser muy malas noticias para un personaje muy importante en la serie. Mientras tanto, la promesa de "Jesús" (Tom Payne)  de encontrar  y establecer relación con otro asentamiento humano reincide en el tono optimista y esperanzado de estos últimos episodios, opuesto a la oscuridad de anteriores temporadas. La relación de Rick (Andrew Lincoln) y Michonne (Danai Gurira) apuntan en la misma línea. Una nueva vida es posible. También vemos a Abraham (Michael Cudlitz) feliz tras hacer el amor con Rosita (Christian Serratos). En el mismo sentido, está la subtrama del embarazo de Maggie (Lauren Cohan), aunque el propio Abraham ponga en duda la decisión de Glenn (Steven Yeun): en realidad, el pelirrojo se plantea la posibilidad de tener algo parecido con Rosita.


Un accidente de coche en la carretera es el primer indicio de que no será tan fácil construir un "nuevo mundo". Pero la tensión se disipa con más buenas noticias: Maggie y Glenn encuentran a un tocólogo entre los compañeros de Jesús y Hilltop parece, efectivamente, la tierra prometida. A partir de ahí el conflicto parece centrarse en el intercambio de bienes entre los asentamientos. Nada demasiado divertido. Pero justo después, alguien menciona a Negan y la sangre comienza a brotar. Durante varios episodios ese nombre se ha convertido en sinónimo de amenaza. Y en lo más interesante, claro, del argumento de la serie. Negan es el líder de los Salvadores, extorsionistas especialmente crueles que exigen bienes a los pobladores a cambio de no matarles. Esto genera la oportunidad que nuestros protagonistas necesitaban: pueden ofrecer a Hilltop sus habilidades para la confrontación, o, lo que es lo mismo, para el asesinato. Es verdad que el grupo se ha defendido en varias ocasiones de ataques tanto de los vivos como de los muertos, pero esta es la primera vez que deciden emprender una acción hostil, tomar la iniciativa. Y eso puede acabar mal. El episodio acaba en alto, con toda la esperanza de la que he hablado antes resumida en la foto de la primera ecografía del bebé de Glenn y Maggie.

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GIRLS -TEMPORADA 5- GOOD MAN


GOOD MAN (ENERO 2016) -AVISO SPOILERS-

Uno de los elementos más característicos -y divertidos- de Girls como comedia es la extravagancia de algunos de sus personajes. Si el episodio anterior, Wedding Day, se ocupaba de algo tan manido -y conservador- como un día de boda, ahora se acumulan todo tipo de actitudes excéntricas. El compañero de piso de Fran (Jake Lacy) resulta ser una especie de artista desquiciado que da mucho miedo. Enseguida, el propio Fran descubre que Hannah (Lena Dunham) suele enrollarse "cariñosamente" con su compañero de piso gay, amigo y exnovio Elijah (Andrew Rannells). Y por supuesto, el padre de Hannah comienza a explorar su nueva vida homosexual de una forma un poco extraña: su amante es curiosamente parecido a él mismo (Ethan Phillips). Ante estas extrañas situaciones, Dunham, como actriz, adopta cierta distancia cómica que aporta otra capa de significado a sus escenas, casi rompiendo la cuarta pared. 


Tampoco demuestra sentido común la propia Hannah cuando hace leer a sus alumnos de 13 años una novela de Phillip Roth, para desesperación del director de su instituto. Ante tanta rareza, el personaje extravagante en temporadas anteriores, Adam (Adam Driver) evoluciona hacia una relativa normalidad, sobre todo al enfrentarse a su hermana, directamente loca a pesar de su reciente maternidad. Adam inaugura una estructura de subtramas que continúa la tendencia de la serie en las últimas temporadas y en la que lidia con sus sentimientos hacia Jessa (Jemima Kirke). Ambos están preocupados por cómo una relación entre ellos podría afectar a Hannah, por lo que deciden no tocarse. Eso significar masturbarse mientras se miran. Raro.


La otra subtrama involucra a Ray (Alex Karpovsky) en otra cruzada de ciudadano indignado. Han abierto una cafetería "cool" justo delante de la suya, que le está robando el negocio. El sentido común de Ray -algo anticuado- choca con las nuevas modas y formas de pensar de las nuevas generaciones. A mí me pasa igual. Al final del episodio hay un leve giro hacia el drama cuando el padre de Hannah confiesa su absoluta confusión existencial -su mujer quiere el divorcio- que le da algo de hondura al capítulo. Pero la seriedad se desactiva cuando Elijah conoce a un caricaturesco presentador de informativos famoso, interpretado por Corey Stoll.

CAPÍTULO ANTERIOR: WEDDING DAY

LA HABITACIÓN (LENNY ABRAHAMSON, 2015)


El título en castellano de Room no solo es desacertado, quizás, incluso, traiciona el espíritu de la película que intenta definir en nuestro idioma. Ese "La" delante de "habitación" evita transmitir el concepto que la palabra -sin el artículo- tiene para una madre (Brie Larson) y un niño (Jacob Tremblay). Para ellos, "habitación" es todo. Como si una madre pudiera vivir dentro del útero con su hijo. Lo que hace que Room sea una de las mejores películas de 2015 es que agota todas las posibilidades de su título. "Habitación" es las mentiras que les contamos a nuestros hijos para protegerles. Es el lugar donde los protagonistas se esconden de un monstruo que lamentablemente representa el mundo exterior y nuestra sociedad entera. Narrada desde la perspectiva del pequeño Jack, la película supera a las otras candidatas al Oscar a la mejor película al conseguir que el espectador se comprometa totalmente con sus protagonistas. Pocas veces he temido tanto que algo malo pudiese ocurrirle a unos personajes. Eso hace que la historia -una adaptación de la novela del mismo título hecha por su propia autora, Emma Donoghue- sea emocionante en prácticamente todas sus escenas. Si Brie Larson consiguió una nominación al Oscar como mejor actriz es en parte por aguantar el tipo delante de un niño prodigio como Jacob Tremblay. Es difícil hablar de Room, porque descubrir la verdadera naturaleza de su argumento es en parte el secreto de su poder y de su efectividad como historia. Pero se trata de una película diferente, en la que descubriréis que "habitación" no son solo cuatro paredes físicas.

BROOKLYN (JOHN CROWLEY, 2015)



Si eres un tío, te gusta mucho la música y has tenido problemas en tus relaciones sentimentales, probablemente te sentirás identificado con el protagonista de Alta Fidelidad (Stephen Frears, 2000). Aquella película estaba basada en una novela de Nick Hornby, firmante también del guión de Brooklyn, en la que dudo que te puedas identificar con nadie. Hornby ha desarrollado una sobresaliente carrera como guionista cinematográfico, en la que se ha especializado en crear personajes femeninos que le han valido nominaciones al Oscar a las actrices que los han interpretado: Carey Mulligan por An Education (Lone Scherfig, 2009), Reese Whiterspoon por Alma salvaje (Jean Marc Vallé, 2014) y ahora Saoirse Ronan por Brooklyn.


El personaje de Ronan, Eilis, es la clásica heroína de melodrama que debe enfrentarse a todo tipo de obstáculos. Pero si hay una palabra que define a esta película, esa es amable. El conflicto principal, la marcha de una chica irlandesa para buscarse la vida en Estados Unidos produce el lógico dolor por la separación de su familia. Pero poco más sufre Eilis al tener que adaptarse a la vida en su nuevo país. De hecho, yo diría que todo le va bastante bien a Eilis, sobre todo en su casa de acogida, una residencia para señoritas en la que transcurre la parte más distendida del relato y que podría convertirse en la excusa argumental de una nueva serie de la BBC con la casera, Mrs. Keogh (Julie Walters) como personaje principal. Lo cierto es que todo es bonito en esta película: desde la colorida fotografía hasta los personajes secundarios, como el bienhechor sacerdote interpretado por un Jim Broadbent bonachón hasta una jefa comprensiva con el rostro de la guapísima Jessica Paré. Poco tiene que ver la odisea de Eillis con la de Marion Cotillard en El sueño de Ellis (James Gray, 2013), por citar una historia que cuenta lo mismo de una forma muy diferente.



No sé vosotros, pero mi naturaleza desconfiada y pesimista hace que me ponga muy nervioso cuando todo va bien en una película: me paso el rato en tensión esperando que ocurra alguna desgracia. Obviamente, en Brooklyn pasan cosas malas, pero en realidad, la película no trata de eso. Brooklyn, la ciudad, es aquí una aspiración más que un lugar, mientras que la Irlanda natal de Eilis es una vieja que te espía para pillarte bostezando en misa. Entre esas dos ideas debe elegir la protagonista de un film que probablemente gustará mucho a tu madre. Además, Brooklyn está nominada al Oscar como mejor película y por el guión adaptado de Hornby.

OSCAR 2016: MAD MAX Y SPOTLIGHT ECLIPSAN A EL RENACIDO


Spotlight es la mejor película de 2015, al menos entre las nominadas al Oscar, y no puedo estar más de acuerdo. La cinta de Tom McCarthy ha tenido menos publicidad, es muy seria, pero es la obra más redonda en todos sus apartados: dirección, guión y sobre todo interpretación. En cuanto al mejor director, Alejandro González Iñárritu ha demostrado sin duda un gran dominio de su oficio con la cámara: la narrativa visual de El renacido es simplemente espectacular. Otra cosa es su contenido. Por eso la Academia de Hollywood ha preferido premiar -justamente- el guión de Spotlight por su impecable apuesta por la sugerencia, que consigue emocionar sin mostrar ni a un solo sacerdote descarriado. La gran apuesta se ha llevado el premio al mejor guión adaptado a pesar de las críticas por su "incomprensible" jerga económica. A veces el espectador peca de perezoso.


El Oscar a Leonardo DiCaprio estaba aburridamente cantado y curiosamente es discutible que lo merezca esta vez. Brie Larson hace una interpretación sobresaliente en La habitación de un personaje complejo: roto y valiente a la vez. Como actriz de reparto, Alicia Vikander en La chica danesa demuestra una madurez sorprendente y tiene el mérito de haberle dado la réplica a un Eddie Redmayne algo sobreactuado. Muy merecido también el premio para Mark Rylance por El puente de los espías: su personaje, un agente ruso, es el corazón del mensaje humanista del filmNinguna sorpresa en categorías que estaban más que claras: Amy es el mejor documental y Del revés la mejor película animada. Ennio Morricone impuso su estatura legendaria gracias a Tarantino y sus Odiosos Ocho, pero había otras bandas sonoras memorables este año, como las de Carol y Sicario. Para mí es un misterio que haya gustado tanto la canción de SpectreOtro premio cantado, pero merecido, es el de mejor película de habla no inglesa: cuando ves El hijo de Saúl tienes la sensación de estar ante historia del cine. 


¿La gran ganadora de la noche? Mad Max: Furia en la carretera se ha llevado más premios que nadie, pero la mayoría técnicos. Resulta fácil menospreciar una película de acción y ciencia ficción que encima es una secuela/remake de un clásico ochentero. Pero no os dejéis llevar por los prejuicios: la película de George Miller es puro cine. Merecía incluso más.