ROBOCOP VS. TERMINATOR (FRANK MILLER & WALTER SIMONSON, 1992)


Hoy puede parecer incluso normal eso del crossover. Hemos visto reunidos a todos los superhéroes de Marvel en Vengadores: La era de Ultrón (Joss Whedon, 2015); a The Flash saltando a la serie de Arrow y viceversa; esperamos películas como Batman vs. Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder, 2016) o El escuadrón suicida (David Ayer, 2016). Pero hace no demasiado tiempo, nadie soñaba siquiera con estos "eventos" cinematográficos que unen los destinos de personajes completamente diferentes. Hay precedentes, es cierto, como House of Frankenstein (Erle C. Kenton, 1944); King Kong vs. Godzilla (Ishiro Honda, 1962); o Freddy vs. Jason (Ronny Yu, 2003). Pero el más significativo para el tema que me ocupa es Alien vs. Predator (Paul W.S. Anderson, 2004); que tiene su origen en los cómics editados por la editorial Dark HorsePorque el cómic es sin duda el soporte ideal para los cruces más locos.


La idea de enfrentar al protagonista de Robocop (Paul Verhoeven, 1987) contra el antagonista de Terminator (James Cameron, 1984) solo tiene cabida en la mente de un friki muy aburrido. Y una idea así solo puede existir en un tebeo. Lo que hace todavía más curiosa la propuesta de Dark Horse de unir a estos dos personajes en una sola historia es la calidad de los autores que firman esta miniserie. El guionista, Frank Miller, es uno de los autores que más ha influido en el medio. Su Batman: Año uno (1988) es en parte la base de Batman Begins (Chirstopher Nolan, 2005). Su obra cumbre, Batrman: The Dark Knight Returns (1986) tiene pinta de ser la inspiración de la ya mencionada Batman vs. Superman: Dawn of Justice. También podemos hablar del éxito de la adaptación de una novela gráfica suya, 300 (Zack Snyder, 2006) o de su obra más personal, Sin City (Robert Rodríguez, 2005). Todo esto sin olvidar su fantástica etapa en los cómics de Daredevil. Ahora bien, lo que hace a Frank Miller ideal para escribir esta Robocop vs. Terminator es que el artista es el autor de los guiones de las decepcionantes Robocop 2 (Irvin Kershner, 1990) y Robocop 3 (Fred Dekker, 1993). Menos conocido que Frank Miller, pero también muy importante, es el dibujante de la historia. Walter Simonson está en esta minisierie en su mejor momento y de hecho, le encuentro quizás algo desaprovechado. Simonson es conocido sobre todo por una estupenda etapa como autor total en The Mighty Thor en los años 90. De hecho, el título de la tercera película de Thor: Ragnarok (2017) hace pensar que Marvel Studios se ha inspirado en su obra. 


Lo cierto es que en los cuatro números que componen Robocop vs. Terminator me gusta mucho más el dibujo -detallado pero dinámico- de Simonson, que el guión de Frank Miller. Éste recurre a su estilo habitual de utilizar los cartuchos de texto -ahora en desuso- y los monólogos internos para contarnos la historia utilizando el punto de vista ¡de Skynet! pero sobre todo de Robocop. Esto le permite a Miller acumular una increíble cantidad de ideas, siendo la principal -y la más atrevida- la de convertir al policía cyborg en el origen de Skynet y por lo tanto de la rebelión de las máquinas que lleva al holocausto nuclear y al fin de la Humanidad. Pero hay mucho más en este tebeo: Robocop al mando de los ED 209; un Terminator niño; la batalla entre cientos de T-800 y los "roboterminators"; y esa realidad virtual al estilo Matrix (Los hermanos Wachowski, 1999) en la que Skynet seduce a Murphy con su sueño más preciado: volver a los brazos de su mujer humana. Para remate, un gag final impagable: el último Terminator -¡un perro!- se pasa de frenada y regresa en el tiempo a la época de los dinosaurios. A Simonson le encanta dibujarlos: ahí está su firma, que emula la forma de uno de esos animales prehistóricos.