COHERENCE (JAMES WARD BYRKIT,2013)


Advertencia: es mejor ver Coherence sin saber nada de su argumento. Aunque en el texto creo que no hay ningún spoiler importante, recomiendo ver la película sin tener ningún dato -ni siquiera sobre su género- y dejarse sorprender. 

¿Ya la has visto? Vale. Entonces sigue leyendo.

Coherence es una estimulante historia de ciencia ficción que comienza de la manera más cotidiana posible: un grupo de amigos se reúnen para cenar. Llevan años conociéndose y entre ellos hay secretos, hay engaños, hay historia. Se conocen desde hace tanto que han podido tener sueños juntos, pero también han podido ver cómo esas ilusiones no se cumplen. Es una amistad madura, gastada, con sabor a fracaso y a remordimientos por las decisiones que han moldeado sus trayectorias vitales. La pregunta que se plantea Coherence es ¿qué pasaría si pudieses conocer cómo sería tu vida de haber tomado otras decisiones?




El verosímil que permite responder a esta pregunta en la película es la "paradoja del gato" del físico austríaco Erwin Schrödinger. Es la misma que explica el profesor de matemáticas Larry Gopnik al principio de Un tipo serio (Joel & Ethan Coen, 2009): una caja cerrada contiene un gato y una botella de gas venenoso. Hay una probabilidad del 50% de que el veneno se libere y el gato muera, y la misma probabilidad de que sobreviva. En la interpretación de los «muchos mundos» formulada por Hugh Everett en 1957, el gato está vivo y muerto a la vez pero en ramas diferentes del universo: ambas son reales, pero incapaces de interactuar entre sí debido a la decoherencia cuántica. En Coherence hay muchos gatos vivos, muchos muertos, pero además, sí que son capaces de relacionarse entre sí. Esto se cuenta en la película de una manera muy original, partiendo de una situación con la que todos podemos identificarnos, y creando poco a poco una sensación de extrañamiento que llega a resultar inquietante.



Coherence no es la primera película que habla de universos paralelos. Recientemente, varias ficciones han tratado el tema: desde Fringe (2008-2013) hasta Another Earth (Mike Cahill, 2011). También la estructura circular de la última película de los hermanos Coen, A propósito de Llewyn Davis (2013), parece sugerir sutilmente la paradoja del gato y la interpretación de muchos mundos: al principio de la historia un gato se escapa del piso en el que duerme Llewyn, causándole todo tipo de problemas. Al final de la película, la escena parece repetirse, pero el gato no escapa del piso ¿Proponen los Coen una realidad alternativa? Puede ser, pero lo cierto es que en ese universo paralelo, Llewyn revive su destino y recibe la misma paliza que al inicio del film. Porque Llewyn también es Sísifo, condenado a esforzarse inútilmente para fracasar una y otra vez.

Mucho antes de Coherence, y sin una coartada científica, en La vida en un hilo (Edgar Neville, 1945) una pitonisa le cuenta a Mercedes (Conchita Morales) cómo hubiera sido su vida de haber aceptado compartir un taxi con Miguel Ángel (Rafael Durán). Dos líneas temporales se abren: en una, Mercedes se casa con Ramón (Guillermo Marín) "el rey de los pelmazos". En la otra, habría sido feliz con Miguel Ángel, un escultor. Pero al final, el azar permitirá a Mercedes enmendar su error y vivir dos vidas, en una.


Uno de los mejores episodios de la serie Community (2009) está dedicado también a los universos paralelos. En este, el grupo de estudio protagonista celebra una fiesta en casa de Abed y Troy (Danny Puddi y Donald Glover). Ninguno de los personajes quiere bajar a recoger la pizza que han pedido a domicilio, por lo que deciden jugarse a los dados quién será el encargado de la tarea. Cada lanzamiento de dados abre un universo paralelo, hasta seis. En sólo una de esas realidades alternativas resulta divertido bailar con la canción Roxanne de The Police.




En Coherence, no es un gato, ni unos dados, ni una pitonisa -sino el paso de un cometa- el que crea la inquietante posibilidad de que los personajes interactúen con sus dobles de otras realidades. Otros "yo" que tomaron decisiones distintas y tienen vidas diferentes. Uno de los personajes descubrirá su lado más oscuro al intentar aprovechar esa oportunidad para enmendar sus propios errores. 

A nosotros, ningún cometa nos permitirá cambiar nuestra vida. Estamos obligados a vivir con nuestras decisiones. Eso puede paralizarnos. El miedo a cometer un error puede llevarnos a no atrevernos a tomar ninguna decisión. Para evitar esa parálisis, quizás debamos escuchar otra lección del profesor Gopnik de Un tipo serio, que intenta orientar a sus alumnos explicándoles una teoría física de Heisenberg: "El principio de incertidumbre es la prueba de que no podemos saber realmente qué está pasando. Así que no deberíamos preocuparnos".