GIRLS -TEMPORADA 3-

 

-AVISO SPOILERS-

Todo es ficción. Las cosas que nos pasan parece que no son reales, hasta que se las contamos a alguien. Tenemos la necesidad de elaborar un relato de nuestras vivencias para transmitirlas a otro, a alguien que nos escuche. Y esa narración de lo que nos ha pasado, necesariamente significa una elaboración, una reducción a palabras de nuestras experiencias, percepciones y sentimientos. Nunca decimos toda la verdad.

Que todo es ficción podría ser el leitmotiv de la tercera temporada de Girls. Lena Dunham es la creadora de la serie, directora y guionista de algunos capítulos, y actriz protagonista. En el papel de Hannah, su vida es como la de cualquier joven -occidental y del primer mundo- de su edad. Pero hay una diferencia: Hannah quiere ser escritora, y eso hace que utilice la ficción como herramienta para afrontar sus problemas.


La obsesión de Hannah por publicar su primer libro queda en evidencia cuando muere su editor, David Pressler-Goings (John Cameron Mitchell). Hannah no consigue sentir pena por la muerte de esa persona, cuando lo que realmente le importa es que se ha esfumado la publicación de su primer libro. Su falta de sensibilidad le causa problemas con su pareja, Adam (Adam Driver), un joven apasionado, pero, en principio, sin ambiciones. Adam cuestiona a Hannah por ser egoísta, por no sentir lo que hay que sentir cuando la sociedad establece que hay que sentirlo. Éste episodio, titulado Dead Inside, concluye con Hannah intentando convencer a su novio de que sí es una persona sensible. Sólo que para ello, se apropia de una anécdota de Caroline (Gaby Hoffmann) que le cuenta a Adam como si fuese propia. Esto es, Hannah elabora una ficción y con ello consigue, por fin, expresar sentimientos de pena.

En el episodio Free Snacks, Hannah encuentra trabajo en la revista GQ. En principio, es el trabajo ideal: ganará un buen sueldo haciendo lo que le gusta, escribir, y además, hay "picoteo gratis". Pero Hannah pronto descubre la trampa: las ficciones que se verá obligada a escribir por dinero ponen en peligro su carrera como "escritora, escritora". Siempre un poco arrogante, Hannah cree ser mejor que los demás, y que sólo ella tiene aspiraciones artísticas, pero enseguida descubre que todos sus compañeros de trabajo guardan en el cajón novelas y obras de teatro que nunca verán la luz. Al final, Hannah decide no renunciar a un buen trabajo, y acepta que, según pasan los años, nuestros sueños se disipan al encenderse la luz de las necesidades más prácticas. Tendrá que escribir su novela los fines de semana. Se conforma.


Flo (la nominada al Óscar por Nebraska, June Squibb) es la abuela de Hannah, y sus médicos anuncian un desenlace inminente. Esto obliga a todas las mujeres de la familia a reunirse. La madre de Hannah le pide que mienta a su abuela para que, al menos durante sus últimos horas, sea feliz. La ficción que debe crear Hannah consiste en decirle a su abuela que ha decidido casarse con Adam. La idea de la madre esconde que no está contenta con la vida que lleva su hija. Hannah se niega a mentir, por sus principios, pero al final cede: a pesar de lo liberal y abierta que es, no consigue escapar a la presión social de lo que es "correcto". La ficción que le propone su madre la obliga a cuestionarse su relación con Adam, y su compromiso con él.


Precisamente en el siguiente episodio, Role Play, Hannah intenta salvar su relación con Adam. Él ha crecido, ha evolucionado, al conseguir un papel en una obra de Broadway. Ella siente que han perdido frescura como pareja y su idea para recuperarla es... crear una ficción. Un retorcido -y divertido- juego de rol en el que Hannah interpreta precisamente al personaje que su madre quería que fuese en el episodio anterior: una mujer casada, aburrida de su relación. Hannah le asigna a Adam el papel de un desconocido que aparece para darle emoción a su vida. La ficción funciona, pero no para salvar la pareja: sólo aclara las cosas entre ellos. Adam se confiesa y deja claro que ahora tiene una ambición, la de ser actor, y no quiere que la problemática Hannah interfiera en sus objetivos. Adam decide marcharse para poder asumir completamente su nuevo papel.

En el penúltimo episodio de la temporada, I Saw You, la ficción paranoica se apodera de Hannah. Ella cree que Adam acabará por romper la relación y, precisamente por su actitud insegura esto podría ocurrir. Pero su miedo tiene una razón de ser. Durante un largo tiempo, Hannah era el único "interés" de Adam. Ella teme que ese tiempo haya sido demasiado largo, que su relación haya caído en la rutina, y se siente desplazada por la nueva "pasión" de Adam: la interpretación. Para Hannah, es inconcebible que alguien pueda amar dos cosas a la vez. Y tiene razón. Pero además, se da cuenta de que ella misma ha abandonado su sueño de ser escritora por Adam, y decide renunciar a la revista en la que trabaja, y en la que desperdiciaba su talento. Una lección que aprendió al visitar a la actriz Patti LuPone, y a su "fracasado" marido. Hannah decide que no se va a conformar con ser "la novia de..." Bien por ella.


Todo esto se confirma en el último capítulo de la temporada, Two plane rides, en el que todos los personajes tocan fondo, menos Hannah. Ella comienza recibiendo una buena noticia: ha sido aceptada para cursar estudios de postgrado de escritura creativa en Iowa, en una prestigiosa universidad. Ese logro devuelve a Hannah la confianza perdida por el triunfo de Adam, cuya ambición le había obligado a separarse de ella y a dejarla abandonada. Hannah decide darle su buena noticia a Adam en el momento justo para desconcentrarle antes de su gran debut. Una acción egoísta que parece destinada a romper la relación que antes parecía importarle tanto. Pero todo era falso: la verdadera pasión de Hanna es escribir. Y cuando luchaba por ese objetivo se apoyaba en Adam, y aseguraba amarle. Pero cuando consigue que la acepten en Iowa, Hannah lo tiene claro: Adam es secundario. Dos pasiones no pueden convivir en un corazón.

En este último episodio todos los personajes parecen descubrir el valor de algo cuando lo han perdido. Y para casi todos, es demasiado tarde. Shoshanna quiere volver con Ray cuando descubre su lío con Marnie, pero él no acepta, porque ya no la necesita. La artista de la que cuida Jessa se arrepiente de su intento de suicidio, ha recuperado las ganas de vivir en el último segundo. La novia del "famosillo" Desi lucha por él ante la amenaza de Marnie. El propio Adam no parece satisfecho tras su éxito en la obra teatral: quizás ya echa de menos a Hannah. Es el único romántico en una serie que dibuja relaciones personales motivadas siempre por algún interés, por la conveniencia, o por puro egoísmo. El amor en Girls es secundario, y por eso, esta ficción me parece dolorosamente realista.