EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (RUPERT WYATT, 2011)


Rencor. El intenso rencor que logra transmitir esa fría creación digital que es César (Andy Serkis) es lo que diferencia a El origen del planeta de los simios de otros blockbusters similares. Pocas películas comerciales tienen un protagonista que sienta tanto odio como ese chimpancé demasiado inteligente para sentirse a gusto entre los de su especie. César tampoco es aceptado por los humanos, que le consideran un simple animal de laboratorio. De ahí ese rencor que sienten los simios por el desprecio con el que son tratados por la sociedad humana, representada en la industria farmacéutica. Una empresa que busca el beneficio económico antes que salvar vidas -cancelan una investigación para curar el alzheimer- y que trata a los chimpancés como objetos prescindibles.


Esos chimpancés somos nosotros. Atrapados en jaulas, alimentados con comida basura producida de la forma más barata posible, y con la única recompensa de salir algunas horas al día al patio de juegos a relacionarse socialmente chillando histéricamente sin sentido. Hasta que aparece César y su inteligencia superior. Los otros simios intentan primero absorberle en el rebaño: le arrancan las ropas humanas que le hacen diferente. Pero César sabe algo que los otros son incapaces de comprender: fuera hay algo más. César conoce el exterior, y sabe que la vida no se reduce a un sólo camino marcado por los que tienen el poder. Pero hay que ser valiente y arriesgar para cambiar las cosas: para ser libre y, quizás, feliz.


El espejo -humano- de César es su padre adoptivo, Will Rodman (James Franco). Sus superiores no reconocen su genio y sólo les interesa su trabajo cuando parece posible sacar provecho económico. Will tampoco encaja entre los de su especie. Su soledad es absoluta: vive con un padre que sufre alzheimer y adopta un chimpancé como hijo. No tiene amigos, y aunque se enamora de Caroline (Freida Pinto) tarda años en compartir con ella sus secretos. La imposibilidad de relacionarse con otros está representada en ese vecino hostil (David Hewlett) -padre de familia y por lo tanto integrado en la sociedad- que reacciona de forma violenta ante el extraño modo de vida de Will.


El origen del planeta de los simios es la traducción al español del mucho más apropiado Rise of the Planet of the Apes. Porque ese levantamiento de los simios es el principio de una revolución.