REQUISITOS PARA SER UNA PERSONA NORMAL (LETICIA DOLERA, 2015)


Una de las características más dañinas de las redes sociales, del Facebook, es que te da la posibilidad de cotillear las fotos que la chica que te gusta ha colgado... acompañada de otro tío. El que le gusta a ella. Podéis creerme cuando os digo que es una de las cosas más dolorosas que te pueden pasar. Antes de Internet, la soledad no era tan patética ni tan pública. Solo podías imaginar que los otros se lo estaban pasando bien mientras tú estabas en casa viendo, otra vez, Evil Dead 2 (Sam Raimi, 1987). Ahora no te lo imaginas: lo sabes, lo ves. Leticia Dolera refleja ese profundo dolor con una sorprendente eficacia en su primera película, a través del personaje de Borja (Manuel Burque).


En 500 días juntos (Marc Webb, 2009), Zooey Deschanel es Summer, la chica perfecta. Guapa, muy femenina, "del rollo" y fan de los Smiths. Al igual que Tom (Joseph Gordon-Levitt), todos nos enamoramos perdidamente de Summer. Mi cuñado incluso sintió que le estaba siendo infiel a mi hermana y yo me ha tragado dos temporadas de New Girl solo por ella. Solo por Zooey. Leticia Dolera realiza una operación similar en su película, permite que nos enamoremos de ella y luego tiene la generosidad de no rompernos el corazón. El tema es que aquí, Leticia es además la directora y la guionista de su obra, lo que quiere decir que sabe muy bien lo graciosa y guapísima que es. Sabe que tiene el poder de enamorar a todos los frikis que vamos a la Muestra SyFy cada año en Madrid. Y eso da miedo.


Criticar una película como esta por su buenrollismo es como pedirle a una película de terror que no dé miedo. Una idiotez. Decir que la película es muy hipster, es como quejarse de que las de Clint Eastwood son conservadoras. Es mejor destacar la mirada humanista de Dolera, que recuerda a los hermanos Farrelly, siempre tiernos con sus personajes -aquí incluso el pijo, Gustavo (Miki Esparbé), nos cae bien- una tendencia infantil al chiste guarro -ese horno holandés- y la celebración de la diferencia -sorprendente personaje el de Álex (Jordi Llodrá)- en este caso, el auténtico corazón de la película.