JUEGO DE TRONOS -TEMPORADA 5- MOTHER´S MERCY


MOTHER´S MERCY (14 DE JUNIO DE 2015) -AVISO SPOILERS-

En Breaking Bad (2008-2013), Vince Gilligan se propuso convertir a un padre de familia en un monstruo criminal. Lo interesante y novedoso de la idea es que en cada capítulo los guionistas empujaban los límites morales un poco más, poniendo en peligro nuestro compromiso emocional con Walter White (Bryan Cranston). Arriesgándose siempre a que dejáramos de estar de parte del protagonista. Juego de Tronos propone una operación similar con sus personajes, que basculan constantemente entre la nobleza y lo abyecto. El mejor ejemplo, este último capítulo de la quinta temporada.


Otro elemento que podría hacer emigrar a los espectadores de la serie es la política de matar sin piedad a personajes importantes y queridos. En este capítulo hay una muerte que eclipsará cualquier logro artístico de la adaptación de David Benioff y D.B. Weiss. Digo esto porque me ha parecido un episodio atrevido y contundente, en el que se repite la estrategia de unificar las tramas utilizando un tema de fondo. En este caso, habría que hablar de crueldad y justicia. Sí, justicia. Todos los actos que vemos en el episodio son justos, al menos desde el punto de vista del que los ejecuta. Pero hay tal crueldad en esos mismos actos, que el espectador no experimenta la satisfacción correspondiente. En su lugar, sentimos piedad por el ajusticiado. Veamos.


Stannis Baratheon (Stephen Dillane) cometió un crimen terrible en el episodio anterior. El sacrificio de su hija es muy difícil de perdonar. Presenciamos aquí su caída como rey: sus hombres desertan, su mujer se ahorca, y su ejército es aplastado. Stannis afronta su desgracia con tal dignidad, que resulta difícil celebrar su destino. Al final es ajusticiado por Brienne (Gwendoline Christie) por otro crimen, el asesinato de su hermano.


En el Castillo Negro, la muerte de Myranda (Charlotte Hope), debería ser más fácil de digerir. La amante del sádico Ramsay Bolton (Iwan Rheon) amenazaba a Sansa Stark (Sophie Turner) en una escena muy tensa en la que, por fin, Theon (Alfie Allen) reacciona para bien. Pero la muerte de Myranda -que cae al vacío desde la muralla- es tan gráfica, el golpe contra la piedra es tan seco, que no podemos más que sentir un escalofrío.


Para crueldad, la de la muerte de la hermosa Myrcella (Nell Tiger Free) justo cuando acaba de escuchar la dolorosa confesión de Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau). Myrcella hace feliz a su padre/tío al aceptar la verdad de su incesto cariñosamente... justo para morir envenenada por Ellaria Sand (Indira Varma) que cumple así su ¿justa? venganza.


También es complicado aceptar el giro que da uno de nuestros personajes favoritos, Arya Stark (Maisie Williams). La niña lleva un montón de capítulos con esa lista de nombres de las personas de las que quiere vengarse por matar a su padre. Pero cuando llega el momento de tachar el primer nombre, el de Meryn Trant (Ian Beattie), Arya lo hace de una forma tan brutal y cruel que nos deja mal cuerpo. Si hasta ahora sentíamos una gran simpatía por la ella, tras presenciar este asesinato podemos aceptar que se quede ciega como castigo.


¿Acaso no es Cersei Lannister (Lena Heady) el personaje más pérfido de Juego de Tronos? Ella es absolutamente culpable de los delitos de los que la acusan los gorriones. Pero la humillación a la que es sometida es tan exagerada -la escena se alarga tanto que parece eterna- que al final de su viacrucis deseamos que se vengue de estos gorriones que parecen la Iglesia católica en los momentos más crueles de la Inquisición. El que sea una mujer -indefensa, desnuda, humillada- provoca en el espectador un profundo rechazo a las vejaciones a las que se ve sometida Cersei.



Caso aparte es el de Daenerys (Emilia Clarke), que ha logrado escapar de la muerte en el capítulo previo. Aquí encontramos otra vez crueldad, en la agonía de su dragón, cuya suerte final parece ser la muerte. Lo mismo ocurre con la propia Daenerys, que acaba rodeada de una multitud de jinetes -aparentemente hostiles- hasta perderse de vista entre ellos.


Por último, la muerte de la que seguramente estaréis hablando ya. Jon Nieve (Kit Harington) era el personaje más noble de la serie. Sin duda. Pero quizás sus hombres de la Guardia de la Noche tenían razones para sentirse traicionados. La muerte es cruel -recuerda a la de Julio César- y parece dejar pocas dudas de su carácter definitivo. Pero resulta curioso que haya una escena previa que habla de la resurrección -frankensteiniana- del que parece Gregor "La Montaña" Clegane (Hafþór Júlíus Björnsson). Tampoco me parece casual que la bruja Melissandre (Carice Van Houten) aparezca en el Castillo Negro justo antes de la muerte de Jon Nieve. Veremos.

CAPÍTULO ANTERIOR: THE DANCE OF DRAGONS