MONSTERS: DARK CONTINENT (TOM GREEN, 2014) #NOCTURNA2015


La estupenda Monsters (Gareth Edwards, 201) era una historia de amor con temas sociales de fondo -las diferencias de clases, la inmigración, la marginación del tercer mundo- que utilizaba como excusa la invasión extraterrestre de gigantescos monstruos cefalópodos. Estos permanecían básicamente de fondo, como también lo hacen los kaijus de la siguiente película de Edwards, nada menos que Godzilla (2014) en la que repite la jugada de mantener la perspectiva a nivel humano -para hablar de conflictos padre-hijo- con el rey de los monstruos gigantes como decorado de fondo.


La secuela de Monsters, subtitulada Dark Continent, utiliza exactamente la misma estrategia. Lo que pongo en duda es la decisión de contarnos una historia bélica post-11S, con sus temas recurrentes. Un grupo de marines sale de misión a Oriente Medio en una operación de rescate. Como he dicho, se nos habla de los traumas de los soldados; de la pérdida en combate de los compañeros; de los problemas de la vida civil; del tener que enfrentarse a una población local que no ha pedido ayuda y se siente invadida; del oficial que pierde la cabeza y se convierte en un asesino. En resumen, el conflicto que nos cuenta esta película tiene los ingredientes de una historia que parece que ya hemos visto. No demasiado lejos de El francotirador (Clint Eastwood, 2014) o Black Hawk derribado (Ridley Scott, 2001). De fondo de esta historia, igual que en Monsters, están esos gigantescos extraterrestres, sus cadáveres varados en la arena, como metáforas del absurdo de la guerra. En la película original, Gareth Edwards conseguía de una forma poética que en el clímax los monstruos reflejasen lo que ocurría entre la pareja protagonista, en una imagen de gran belleza. El problema es que Dark Continent no solo repite la jugada -con ello pierde la frescura y la capacidad de sorpresa- sino que además no lo consigue satisfactoriamente.