TRUE DETECTIVE -TEMPORADA 2- CHURCH IN RUINS


CHURCH IN RUINS (26 DE JULIO DE 2012) -AVISO SPOILERS-

Church in Ruins ofrece un duelo de pistolas bajo la mesa entre Ray Velcoro (Colin Farrell) y Frank Semyon (Vince Vaughn) que parecen emular a Han Solo (Harrison Ford) y Greedo (Paul Blake) en Star Wars (George Lucas, 1977). Bromas aparte, la escena es verdaderamente tensa, una buena forma de aportarle interés dramático a unos diálogos en los que Velcoro busca descubrir al culpable de que no haya matado a la persona correcta.


El resto del episodio se divide en dos ejes temáticos diferenciados. Uno versa sobre la paternidad conflictiva. Velcoro continúa su batalla legal contra su mujer por la custodia de un hijo que biológicamente no es realmente suyo, sino de ese violador que no mató. Es inevitable decir que esta trama, en seis capítulos, no ha avanzado demasiado. Precisamente, Velcoro parece atascado en este conflicto que provoca en él actitudes cada vez más autodestructivas. Por otro lado, Frank se enfrenta al hijo de uno de sus sicarios, probablemente muerto a manos del mismo asesino -que ya nadie busca- que acabó con la vida de Caspere. Frank mantiene con el niño una conversación en la que ejerce de mentor. Le habla, con resignación, sobre cómo los peores momentos pueden servir para hacer algo positivo con tu vida. "Lo que no te mata, te hace más fuerte".


La detective Anni Bezzerides (Rachel McAdams), que tiene sus propios problemas con su padre, es la protagonista del otro eje temático del episodio -muy presente, además, en las dos temporadas de True Detective- el de la mujer como víctima de la violencia masculina. Primero, Velcoro se encara al -verdadero- violador de su exmujer. Pero lo más importante es que Anni se infiltra en una fiesta -que recuerda inevitablemente a Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999)- en la que se revela un hecho de su pasado: sufrió también algún tipo de abusos a manos de un desconocido.¿Alguien más ha pensado en el Bob de Twin Peaks? Con esta revelación, ya conocemos los conflictos personales de todos los protagonistas. En la orgiástica fiesta, con una atmósfera de pesadilla, Anni encuentra, además, a la joven desaparecida que buscaba. Antes, se ha encontrado a ella misma.

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