CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 2 (DEAN DEBLOIS, 2014)


No deja de sorprenderme la fidelidad de los guionistas de Hollywood al arquetipo del viaje del héroe de Joseph Campbell (1904-1987), un mitógrafo que estudió leyendas de diferentes culturas y llegó a la conclusión de que hay elementos comunes en todas. Sus estudios fueron utilizados por George Lucas como inspiración para Star Wars (1977) y claro, el éxito de aquella película acercó a otros autores cinematográficos a los hallazgos de Campbell. Os sorprendería la gran diversidad de películas que pueden ser asimiladas a este esquema. En esta secuela de Cómo entrenar a tu dragón (Dean DeBlois, Chris Sanders, 2010), el protagonista, Hiccup (Jay Baruchel), es el héroe reticente que rechaza la responsabilidad de asumir el liderazgo de su pueblo. No demasiado diferente del arquetipo que encarna Max Rocatansky (Mel Gibson/Tom Hardy) en cuatro películas -de Mad Max (George Miller, 1979) a Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015)-.


-AVISO SPOILERS-

El viaje del héroe establecido por Joseph Campbell encuentra un poder simbólico en los mitos, cuyo propósito es ayudar a los miembros de la comunidad a madurar a través de las distintas fases de la vida. En esta película, Hiccup debe convertirse en un hombre responsable y las etapas del viaje señaladas por Campbell se cumplen casi a rajatabla. Empezando por el "Mundo ordinario", una escena inicial que establece la cotidianidad del protagonista en la mayoría de la historias: recordemos a Frodo en la Comarca y a Luke Skywalker en Tatooine. En este caso, una carrera sirve para contarnos que -tras lo ocurrido en la primera película- en el pueblo vikingo viven en armonía con los dragones. 


La segunda etapa del viaje del héroe es "La llamada de la aventura": Hiccup se entera de que su padre quiere hablar con él. La tercera fase se titula "Rechazo de la llamada de la aventura", nuestro joven protagonista no se siente preparado para ser el líder de los vikingos, como desea su padre, Stoick (Gerald Butler). Comienzan entonces dos viajes. Uno exterior, literal, en el que el protagonista se embarca en la aventura de expandir su mundo, el de la primera película. Y otro viaje, interior, hacia la maduración del héroe como persona. En este momento resulta clave la siguiente etapa: "Encuentro con el mentor": recordemos a Merlín, Gandalf, Obi-wan Kenobi o Morfeo. Aquí es la madre -hasta ahora ausente- del héroe, Valka (Cate Blanchett), la que reaparece para abrirle las puertas de un mundo nuevo, el de los dragones y para ayudarle a progresar en su relación con Toothless. Igual que Yoda (Frank Oz) completaba el entrenamiento de Luke (Mark Hamill) en El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980).


El descubrimiento de que hay un mundo más amplio, en el que existen un gran número de dragones, con nuevas reglas que aprender, responde a la lógica de toda secuela, pero también a las etapas del viaje del héroe. El "Cruce del primer umbral" al que se refiere Campbell se produce cuando Hiccup y Astrid (America Ferrera) se topan con Eret (Kit Harington), que en un solo diálogo les da las claves de cómo funciona el mundo exterior al poblado vikingo. Eret sirve como el guardián de ese primer umbral al que tendrá que enfrentarse el héroe para seguir su camino. Recordemos cómo Luke Skywalker se topaba en la cantina de Mos Eisley con un contrabandista que acabaría siendo su aliado: Han Solo (Harrison Ford). Lo mismo le ocurre a Frodo (Elijah Wood) con Trancos (Viggo Mortensen) en la posada del "Pony Pisador". Precisamente, enfrentarse a Eret y luego aliarse con él, pertenece a la etapa que Campbell titula "Pruebas, aliados y enemigos". El trampero de dragones informa a Hiccup de la existencia del malvado Drago (Djimon Hounsou), quien, lógicamente, es Darth Vader, Saruman, o el agente Smith de Matrix (Los Hermanos Wachowski, 1999). Tras estos primeros escarceos con un nuevo mundo, el héroe consigue una pequeña victoria: un "Acercamiento", según Campbell, que le coloca en el camino de conseguir su objetivo. En esta película, Hiccup finge entregarse a Eret para acercarse a Drago. Igual que Han Solo y Luke se disfrazan de soldados imperiales para llevar a un "capturado" Chewbacca (Peter Mayhew) al interior de la Estrella de la Muerte.


Hacia el final de la historia, el héroe debe vivir una "Ordalía", una prueba difícil o traumática. Aquí es importante la idea de la muerte, cuya energía obliga a madurar al personaje. Luke presencia la muerte de Obi-Wan (Alec Guiness), Frodo cree ver morir a Gandalf (Ian McKellen) y en el caso de Neo (Keanu Reeves) él mismo experimenta la muerte para luego resucitar. En Cómo entrenar a tu dragón 2, Hiccup ve a su padre sacrificarse para salvarle la vida. Este golpe traumático "despierta" al héroe y le hace decidirse -por fin- a convertirse en el líder que el pueblo vikingo necesita. Este cambio en el personaje es lo que Campbell denomina "La recompensa". Comienza enseguida la siguiente etapa, el "Camino de vuelta", que en esta película es literal: Hiccup regresa a su pueblo para rescatarles de Drago. Tras escapar de la Estrella de la Muerte, Luke Skywalker se une a la rebelión para atacar la base imperial. Pero la muerte de Kenobi le ha cambiado: ahora puede utilizar la Fuerza para hallar el punto débil de la fortaleza enemiga. Obi-Wan "resucita" como una voz que guía a Luke. Para los vikingos, la reaparición de Hiccup, cuando todo parecía perdido, es sin duda la llamada "Resurrección del héroe". El protagonista reaparece decidido a ser el defensor de su gente. Según Campbell, sigue a continuación el "Regreso con el elixir": algo ha cambiado en Hiccup que le permite sacar a Toothless del trance en el que se hallaba sumido por el dominio del dragón alfa. Gracias a la unión de todos los dragones, consigue derrotar a Drago. Se restaura así el equilibrio, todo vuelve a la normalidad, como demuestra una nueva carrera de dragones en el pueblo vikingo.


Como veis, Dean DeBlois utiliza el viaje del héroe para asegurarse de que su historia cuenta con elementos míticos y simbólicos que, por alguna razón, resuenan en todas las culturas. Obviamente, hay muchas películas que han utilizado los mismos elementos y no han tenido un resultado artístico satisfactorio. Pero es verdad que Cómo entrenar a tu dragón 2 sigue estas pautas y ha alcanzado un éxito tremendo a nivel mundial. Pero hay algo más. El nivel técnico que alcanza la animación de esta película -la luz, las texturas, los movimientos de cámara- coloca sus secuencias de acción -las espectaculares batallas aéreas entre los dragones voladores- por encima de set pieces similares en películas de acción real. Aunque estas últimas utilizan efectos especiales digitales muy parecidos, se ven limitadas por la presencia de actores reales que comprometen la verosimilitud de sus imágenes. La obligación de insertar las caras de las estrellas de Hollywood en cuerpos animados impide que la imaginación de un director, como Dean DeBlois, vuele libremente. Creo que el futuro del blockbuster de acción -en su vertiente de fantasía y ciencia ficción- está en la animación para "adultos": Cómo entrenar a tu dragón 2 no es necesariamente mucho más "infantil" que Vengadores: La era de Ultrón (Joss Whedon, 2015). Después de todo, ese es el sueño que George Lucas quiso alcanzar con sus -fallidas- precuelas de Star Wars.