BIG HERO 6 (CHRIS WILLIAM & DON HALL, 2014)


En 1962, Stan Lee y Steve Ditko crearon uno de los personajes más reconocibles de nuestra cultura popular: Spiderman. El diseño de la máscara roja, decorada con telarañas y esos ojos grandes, tiene algo que la hace atractiva a cualquier niño, aunque nunca haya visto una película, los dibujos animados o leído un cómic sobre el personaje. Pero el verdadero hallazgo del guionista, Stan Lee, fue el álter ego del superhéroe, Peter Parker. Era un nerd antes de que se inventasen los juegos de rol, los ordenadores personales o los videojuegos. En 1962 ni siquiera se coleccionaban cómics y faltaban 15 años para que se estrenase Star Wars (George Lucas, 1977). Pero de alguna manera, Stan Lee se adelantó a todo eso y propuso el primer superhéroe que en lugar de ser una imagen idealizada en la que proyectarse -Superman (1938)- se parecía a sus lectores. Hasta entonces, los adolescentes en los tebeos eran chavales resabiados y repelentes, como el Robin de Batman. Superman fingía ser Clark Kent para proteger su identidad secreta. Peter Parker era realmente Peter Parker.


Hiro (Ryan Potter) es una variación del arquetipo de Peter Parker y no solo porque él mismo se reconozca como un nerd. Hiro protagoniza una historia muy similar a la de Parker, cuyo conflicto motivador es la pérdida de una figura paterna. Veamos. Hiro es un adolescente con habilidades científicas que vive con su tía -Cass (Maya Rudolph)- al igual que Peter es un cerebrito que vive con su tía May. Ambos personajes tienen a su lado una figura paterna: Peter a su tío Ben, Hiro a su hermano mayor Tadashi (Daniel Henney). En ambos casos, el protagonista recibe una lección de su mentor -"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad"- que se convertirá en guía moral -AVISO SPOILERS- tras la trágica muerte de éste.



No existe aquí una araña radiactiva -o genéticamente modificada- para picar a Hiro. En Big Hero 6, el ingenio del joven protagonista para las peleas robóticas complementa la herencia humanista de su hermano, un androide llamado Baymax (Scott Adsit) que se convierte en el superhéroe más abrazable de todos. Se conjuga aquí el arquetipo peterparkeriano con el del amigo mágico, en la línea de E.T., el extraterrestre (Steven Spielberg, 1982) o Terminator 2 (James Cameron, 1991): el primero de todos debe haber sido el genio de la lámpara de Aladino. Baymax sustituye a la figura paterna ausente y es ese el "gran poder" que Hiro debe utilizar con sabiduría para ayudar a los demás.



Big Hero 6 -ganadora del Oscar al mejor largometraje animado en 2015- es el curioso resultado de una mezcla inédita: una película Disney -al estilo Pixar- sobre unos personajes -menores- de Marvel Cómics. Es la clásica historia sobre el origen de un superhéroe, en este caso, de un súpergrupo. La película resulta refrescante al reutilizar los elementos tradicionales de este tipo de historias, aunque es verdad que los tiempos han cambiado. Los jóvenes protagonistas no solo no se sorprenden al convertirse en superhéroes, sino que asumen su nueva condición naturalmente, conscientes de ser parte de una larga tradición. Uno de ellos, Fred (T.J. Miller, que hace un papel muy similar en Sillicon Valley) parece que lleva toda la vida preparándose para ello. Precisamente, en la escena post-créditos, descubrimos que el padre de Fred también fue un superhéroe, al que pone la voz nada menos que Stan Lee.