TRES AUTORES PARA PILLAR GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2



Tras ver el fantástico segundo volumen de Guardianes de la galaxia les hablo de tres autores que sin duda han influido en la nueva space opera de James Gunn. Empecemos por el más conocido, que ya habréis adivinado: George Lucas. Si en El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), Luke Skywalker (Mark Hamill) descubre que su padre es el malvado Darth Vader (James Earl Jones), aquí Peter Quill/Star-Lord (Chris Pratt) conoce por fin la verdadera identidad del suyo. La primera parte de Guardianes de la galaxia (2015) tenía como referente obvio Star Wars (1977) pero también todo el cine producido por George Lucas y por extensión, el de los años ochenta. La estructura del primer Guardianes recuerda a En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981) con los extraterrestres kree haciendo de nazis y una gema del infinito funcionando como mcguffin, como arca de la alianza. Recordemos que incluso había un cameo del Pato Howard, personaje Marvel, pero también uno de los mayores fracasos producidos por Lucas en 1986. Este Volumen 2 de los Guardianes es, como El Imperio contraataca, algo más oscuro, menos aventurero que su predecesor, y sobre todo, más sorprende por estar más centrado en los personajes. Gunn hace otra reverencia nostálgica a los 80, con el segundo cassette de la madre de Quill como banda sonora; haciendo referencias a El coche fantástico y al ya demasiado parodiado David Hasselhoff; pero sobre todo por la presencia de Kurt Russell, actor imprescindible del cine de género en los años 80 -especialmente en los films de John Carpenter-. Eso sin mencionar la breve aparición de un icono como Sylvester Stallone. Todas estas referencias no molestan en absoluto -las canciones pop transforman la textura de ciencia ficción del film en algo absolutamente original- pero James Gunn parece decirnos, al final de la historia, que la nostalgia no da más de sí: ahí está la aparición de -atención spoiler- un nuevo gadget del pasado, mucho más reciente, llamado Zune que reemplaza el walkman de Peter Quill.


El segundo autor es uno de los más influyentes en la cultura popular actual. Si en cada cómic Marvel de los años 70 y 80 rezaba al principio aquello de "Stan Lee presenta" es porque el guionista de 94 años es el cocreador de casi todos los superhéroes de Marvel Comics -Los Cuatro Fantásticos, Spiderman, Los Vengadores, X-Men, Doctor Extraño- lo que se traduce en las adaptaciones cinematográficas en cameos de "The Man" en cada película o incluso serie. Su breve aparición en Guardianes Vol. 2 tiene algo de testamentaria y de broma para fans. Lee aparece rindiendo cuentas a una raza extraterrestre del Universo Marvel -el de los cómics- conocida como los Vigilantes, seres gigantescos, calvos, que se dedican a observar todo lo que ocurre, especialmente en la Tierra superpoblada de superhéroes. Que aparezca Stan Lee con ellos da a entender que ha sido su emisario, una especie de corresponsal encargado de recoger datos para ellos: por eso aparece en todas las películas. Esta preciosa idea enlaza todos los cameos de forma divertida, pero, al mismo tiempo, sería el cierre perfecto a todas las apariciones de Stan Lee.


Les hablo, por último, de Jim Starlin, sin duda el menos conocido de los autores que propongo, pero uno de los más importantes del tebeo: sin él no existirían los Guardianes de la Galaxia. Starlin es el padre de la zona cósmica del Universo Marvel, al haberse encargado de personajes de corte espacial como el Capitán Marvel. Starlin es el creador de Thanos, villano en la sombra de todas las películas de Marvel Studios y supuesto enemigo final en la última entrega de Los Vengadores, con la voz de Josh Brolin. Starlin es el padre también de Adam Warlock, otro héroe cósmico, de tintes mesiánicos, de piel dorada, que -atención spoiler- se anuncia en una de las varias escenas postcréditos de este volumen 2 de Los Guardianes de la Galaxia. Toda la película es un homenaje al Marvel cósmico de los años setenta, una ciencia ficción blanda pero muy divertida, casi lisérgica, repleta de personajes de todos los colores y pelajes. Ahí está esa gigantesca aleta roja en la cabeza de Yondu (Michael Rooker) que aparece aquí, desplegada en todo su esplendor naive, cuando en la primera parte había sido "limada" en favor de una discreción que James Gunn ya no necesita. Reaparece también, brevemente, el mencionado Howard el Pato, un personaje viable solo en aquella casa de las ideas en la que todo era posible, que fue Marvel en los años 70. Guardianes de la Galaxia es La guerra de la Galaxias, sí, pero también es la ciencia ficción pre-Star Wars, como la de aquellos episodios de la Star Trek clásica en los que Kirk (William Shatner) podía acabar liado con una extraterrestre de piel verde en bikini. Pero también refleja las preocupaciones existenciales de aquellos años: Ego (Kurt Russell) es un ser divino, más allá del bien y del mal, como en Star Trek lo fue Nomad (el suplantador), como el V'Ger de la película de 1979, el Q de La Nueva Generación o, volviendo a los cómics de Marvel, como un personaje tan mítico como el Galactus creado por Jack Kirby y Stan Lee.