STAR WARS: EPISODIO VI -EL RETORNO DEL JEDI (RICHARD MARQUAND, 1983)


El Retorno del Jedi le debe a Kevin Smith su mala fama de película de "muñecos". Es verdad que hay marionetas y un montón de ewoks. Es cierto que George Lucas abandona el tono relativamente adulto de El imperio contraataca (1980). Pero a cambio, el Episodio VI recupera el optimismo contagioso de Una nueva esperanza (1977), que se resume en el grito eufórico de Lando Calrissian (Billy Dee Williams) tras la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte.


El principal defecto del Retorno es que aporta pocas novedades. Sí que se estrenan personajes importantes -ya mencionados en las películas anteriores- como el repugnante Jabba el Hutt y el malvado emperador Palpatine (Ian McDiarmid). Hay también secuencias memorables como el homenaje al stop-motion que es el gigantesco rancor y la electrizante carrera de moto jets. No olvidemos a los ewoks, que a pesar del odio que despiertan en los espectadores "adultos", son el mejor reflejo de la rebelión contra el Imperio opresor y tecnológico. Pero hay que reconocer que el resto de elementos de la película son una reiteración de lo ya visto en los capítulos anteriores y casi un remake de Una nueva esperanza. Revisitamos Tatooine con los droides; Luke (Mark Hamill) vuelve a encontrarse con Yoda (Frank Oz); descubrimos también que hay otro Skywalker; la batalla helada de Hoth es reemplazada por la de la jungla en la luna de Endor; cambiamos los pesados AT-AT por los ágiles AT-ST; Luke y Vader vuelven a enfrentarse con sus sables; y se repite la batalla final de la Estrella de la Muerte, que si bien supera a la original en el apartado técnico, seguramente no la iguala en emoción. Esta estrategia de evocar momentos ya conocidos sería la elegida por Lucas en las precuelas: según él, estas "riman" con la trilogía original. 30 años después, el esperado Episodio VII (2015) hace algo similar para complacer al fan.


A pesar de estos defectos, El retorno del Jedi es una película perfecta para su público (infantil): es pura aventura. Hay una mayor dosis de humor -los ewoks creen que C3PO (Anthony Daniels) es un dios- y como en muchas terceras partes, asoman los primeros apuntes autoconscientes, postmodernos: el mencionado C3PO narra a los ewoks lo ocurrido en las entregas anteriores. En otro momento, Chewbacca (Peter Mayhew) se columpia en una liana haciendo el grito de Tarzan.