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AGENTS OF S.H.I.E.L.D -TEMPORADA 3- THE SINGULARITY


THE SINGULARITY (26 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

"¿Estás comparando nuestra primera vez con el horizonte de sucesos?" le dice, más o menos, Simmons (Elizabeth Henstridge) a Fitz (Iain De Caestecker). Es su peculiar forma de ser "romántico" y la culminación de una trama amorosa que ha permanecido en los márgenes de esta serie de espías y superhéroes durante tres temporadas. Según la Wikipedia, "En relatividad general, el horizonte de sucesos -también llamado horizonte de eventos- se refiere a una hipersuperficie frontera del espacio-tiempo, tal que los eventos a un lado de ella no pueden afectar a un observador situado al otro lado." He disfrutado mucho con la historia de amor de estos dos personajes, que me parecen tremendamente cercanos y al mismo tiempo originales. En este episodio ocurren un montón de cosas importantes, pero la culminación de todo es justamente ese horizonte de eventos, el primer encuentro sexual de dos científicos muy humanos y tiernos. Precisamente, esa ternura contrasta con el mal rollo y los sentimientos desbordados que produce el enfrentamiento entre inhumanos y agentes de S.H.I.E.L.D. en este episodio. El malvado Hive (Brett Dalton) mantiene los recuerdos del traidor Grant Ward, incluyendo el que estuviera enamorado de Daisy -antes Skye- (Chloe Bennet) ahora controlada/infectada por él. Lincoln (Luke Mitchell) está desesperado por recuperar a su novia, al igual que Phil Coulson (Gregg Clark), que la considera como una hija. La implicación emocional de los personajes es máxima y eso es mérito de los guionistas, que llevan cocinando esta historia desde el principio. Estamos ante un episodio que sirve para colocar las piezas sobre el tablero. De un lado, los inhumanos de Hive se organizan en un pequeño ejército. Por otro, los agentes se ven superados completamente, mientras sus viejos enemigos, HYDRA, acaban desmantelados. Es el final, recordemos, de una organización cuyos tentáculos se asoman nada menos que desde la película Capitán América: El primer Vengador (2011). La escena del fin de HYDRA es deliciosamente anticlimática. ¿No esperabais un final más explosivo?. Lo que confirma que el Universo Marvel Cinemático siempre mira hacia adelante, hacia el siguiente cliffhanger.

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AGENTES DE S.H.I.E.L.D -TEMPORADA 3- PARADISE LOST



PARADISE LOST (12 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

La primera vez que vimos a Gideon Malick (Powers Boothe) fue nada menos que en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012). Allí, era una cara más del siniestro Consejo Mundial de Seguridad al que rendía cuentas Nick Fury (Samuel L. Jackson). Ni siquiera se le llamaba por su nombre. Nadie podía imaginar que años después sería uno de los principales villanos de una serie como Agentes de S.H.I.E.L.D, nacida precisamente de los argumentos planteados en esa primera reunión cinematográfica de los superhéroes de Marvel. La introducción en una película de un personaje cuyo papel se va a desarrollar luego en una serie televisiva es una buena muestra de lo que significa el Universo Marvel Cinematográfico. Estamos ante un plan narrativo muy ambicioso, que nunca se había llevado a cabo, que cuenta una macro-historia a través de 13 películas, dos series de televisión y algunos cortometrajes. La culminación, por ahora, es la fantástica Capitán América: Civil War (2016) cuyos méritos se deben precisamente a su capacidad de recopilar todas las tramas planteadas previamente.


En este episodio, descubrimos el pasado de Malick -para ello rescatan brevemente al malvado Whitehall (Reed Diamond)- y su pecado original: el sacrificio de su hermano para hacerse con el poder de HYDRA. El título del capítulo, Paraíso Perdido, confirma que esta organización no es solo un grupo terrorista o una agencia de espionaje, sino también una secta "satánica" en la que el equivalente a Lucifer es Hive, un parásito que ahora es huésped en el cuerpo del traidor Grant Ward (Brett Dalton). Tradicionalmente. el Diablo nos pone en contacto con nuestro lado oscuro y aquí esto es evidente: la culpa de Malick por haber sacrificado a su hermano a ese mismo demonio; los remordimientos de Phil Coulson (Clark Gregg) por haber matado a Ward; incluso el pasado alcohólico y violento de Lincoln (Luke Mitchell). Todo esto es más que sugerente, pero además hay estupendas ideas como la forma en la que Daisy (Chloe Bennet) desactiva las minas que protegen a su objetivo; o la vibrante pelea entre May (Ming-Na Wen) y un villano con poderes muy interesantes, utilizados de una forma muy inteligente, Giyera (Mark Dacascos). Estamos ante otro estupendo episodio de la serie, que últimamente no falla. 

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THE FLASH -TEMPORADA 1- ROGUE AIR

ROGUE AIR (12 DE MAYO DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Increíblemente entretenido es éste penúltimo episodio de la primera temporada de The Flash. Probablemente lo más cercano a la experiencia de leer un cómic clásico de superhéroes. Vamos, que mola.


La primera razón, es que juega con la propia mitología de la serie. El misterioso plan del doctor Harrison Wells (Tom Cavanagh) obliga a los protagonistas a movilizar a los metahumanos prisioneros en S.TA.R. Labs. Eso nos da la oportunidad de volver a ver a villanos de episodios pasados como Rainbow Raider (Paul Anthony), Weather Wizard (Liam McIntyre), Peek-a-Boo (Britne Olford), Deathbolt (Doug Jones) y The Mist (Anthony Carrigan). Ya solo por esta reunión de supervillanos, esta historia habría valido la pena. Pero hay más. Barry Allen (Grant Gustin) se ve obligado a pedir ayuda a su enemigo más recurrente, Captain Cold (Wentworth Miller) y a su hermana Golden Glider (Peyton List). Barry y Leonard Snart protagonizan aquí una historia similar a la fábula del escorpión y la rana. El héroe aprende que no hay que fiarse de un criminal como Snart.


Todo esto es solo el preámbulo para el enfrentamiento principal entre The Flash y el Flash Reverso. Aquí tenemos más sorpresas, porque Barry recurre a la ayuda de Firestorm (Robbie Amell) y de nada menos que The Arrow (Stephen Amell). Por cierto, éste último aparece con el traje de Al Sa-Him, lo que significa que las dos series "hermanas" mantienen una coherencia entre sí y corren paralelas, consiguiendo la sensación de que forman parte de un universo de ficción coherente. Esto se llama "narrativa transmedia" y es similar a lo que está haciendo Marvel Studios con su universo cinematográfico. Lástima que Arrow sea tan mala. Una curiosidad: Robbie (Firestorm) y Stephen (The Arrow), ambos de apellido Amell, son primos. Menuda familia de actorazos.


Volviendo a The Flash, cuando todo parece indicar que tendremos un gran enfrentamiento en el episodio final con el hombre del traje amarillo... el Flash Reverso cae derrotado. Hay que decir que los guionistas de esta serie se las arreglan siempre para sorprendernos. Quizás no en el "qué", pero sí en el "cómo" y el "cuándo". ¿Qué nos contarán entonces en el próximo y último capítulo? No puedo esperar.


Para acabar, toda la acción superheróica en esta serie tiene siempre un contrapunto emocional y humano. Hay una escena en la que el detective Joe West (Jesse L. Martin) cumple su papel de mentor y le enseña a Barry qué clase de héroe es. Pero el núcleo emocional de la serie -decididamente azucarado- es Iris West (Candice Patton) el verdadero amor del protagonista. Su actual-pareja-sentimental, Eddie Thawne (Rick Cosnett), ha visto el periódico del futuro que revela que ella acabará casada con Barry. Un conocimiento que aleja a Eddie de Iris y le hace desistir en su pretensión de pedirle matrimonio. Es más que interesante que la narración genere un "destino" en el que los protagonistas acabarán juntos que se corresponde con las convenciones de la ficción a la que estamos acostumbrados . Y lo mejor es que sentimos pena por Eddie. Esos sentimientos encontrados le dan a The Flash una complejidad impropia en una serie juvenil de superhéroes.

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