LEGENDS OF TOMORROW -TEMPORADA 1- FAIL-SAFE


FAIL-SAFE (18 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

"This isn't my first prison break" es el guiño que hace Wentworth Miller -Leonard Snart/Captain Cold- a su pasado en la serie del mismo nombre. Aquí le acompaña también su compañero, Dominic Purcell, en el papel de su socio criminal Mick Rory/Heat Wave. Este episodio de Legends of Tomorrow se enfoca completamente en sacar de una prisión soviética en 1986 a tres miembros del grupo: el propio Rory, Ray Palmer/The Atom (Brandon Ruth) y al 50% de Firestorm, el doctor Martin Stein (Victor Garber). Este último es el más importante, ya que si los rusos se hacen con sus secretos, el futuro se perfila apocalíptico: se nos enseña una imagen de Star City devastada por un ejército de firestorms. Mola. El argumento se centra en las diferencias éticas dentro del grupo: Rip Hunter (Arthur Darvill) ordena a Sara Lance (Caity Lotz) matar a Stein si hace falta con tal de evitar ese oscuro porvenir que predice la inteligencia artificial Gideon (Amy Pemberton). Snart está dispuesto a abandonar a Palmer a su suerte: solo le interesa Rory. Estos conflictos internos son la verdadera fuente de interés y emociones, mientras el antagonismo de Vandal Savage (Casper Crump) se mantiene en un plano más general.


Legends of Tomorrow no tiene complejos en mezclar todo tipo de referentes en cada episodio, cambiando incluso de género. Aquí encontramos los clichés del género carcelario: peleas entre presos, palizas, torturas y un plato de comida realmente asquerosa. Eso nunca falla. Si los héroes deciden que es necesario contactar con miembros de la mafia rusa, tenemos una escena en una sauna que puede hacernos pensar en Viggo Mortensen en Promesas del Este (David Cronenberg, 2007). Pero no podemos olvidar tampoco otra pelea similar en una de James Bond, Goldeneye (Martin Campbell, 1995),  en la que aparece una inolvidable y perversamente sexy Famke Janssen como la estranguladora Xenia Onatopp. Esta puede haber sugerido el personaje en este episodio de Valentina Vostok (Stephanie Corneliussen) cuyo momento álgido es convertirse en una versión femenina de Firestorm. Agreguemos a estas referencias las usuales en la serie a otras ficciones sobre viajes temporales: Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985); Terminator (James Cameron, 1984) y la serie Doctor Who. Por último, hay que repartir el origen de los propios personajes en dos series diferentes, Arrow y The Flash, por lo que no debería extrañarnos que esto sea un entretenido pastiche. Así, cuando Jax (Franz Drameh) consigue correr casi tan rápido como en sus tiempo de deportista de élite, se burla de Barry Allen (Grant Gustin) y el cliffhanger, en un futuro alternativo, desvela una versión afroamericana de Green Arrow (Joseph David-Jones). Próxima parada, Star City 2046.

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JOY (DAVID O.RUSSELL, 2015)


Joy es la tercera colaboración de Jennifer Lawrence y el director David O. Russell, una combinación que hasta ahora ha dado como fruto premios, nominaciones, pero no "grandes" películas. Joy, probablemente, tampoco lo es, pero quizás es la mejor de las tres. Más original que El lado bueno de las cosas (2012) -que intentaba ocultar su naturaleza de comedia romántica- y menos extravagante que La gran estafa americana (2013), ahora O. Russell le otorga el protagonismo absoluto a Lawrence. Y es lo mejor que podría haber hecho. La actriz es más que capaz de soportar el peso de una película y la única pregunta que podemos hacernos es que, si con solo 25 años esta joven es ya es una estrella capaz de interpretar a una mujer madura ¿Qué va a hacer cuando cumpla los 40?.


Lo que no se le puede achacar a David O.Russell, es falta de riesgo. No es un contador de historias frío, todo lo contrario, Joy es apasionada y excesiva. Se presenta primero como un melodrama, Joy (Jennifer Lawrence) podría ser una cenicienta moderna, o la protagonista de los culebrones que su madre (Virginia Madsen) mira constantemente. Pero a su alrededor hay un coro -su familia- formado por personajes retratados en tono de comedia. Ahí están Edgar Ramírez, Isabella Rossellini y Robert De Niro, en un papel que es una extensión del que interpretó en El lado bueno de las cosas. Aunque De Niro siempre es De Niro. La lucha de Joy por salir adelante, es la de una madre soltera en un mundo de hombres, que cuando se enfrenta a grandes corporaciones nos hace pensar en Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000). Pero todavía hay más, porque la protagonista se introduce en un mundo novedoso, el de la teletienda, de la mano del personaje de Bradley Cooper -que no aparece hasta pasada una hora de metraje- y que daría para una película independiente. Aquí parece que O.Russell quiere fabricar una metáfora sobre el cine -el personaje de Cooper dice inspirarse en el productor David O´Selznick- como vehículo para vender productos en el que, rara vez, se cuela algo de "verdad". 


Joy puede parecer en algunos momentos una parodia de una película de Paul Thomas Anderson -pensad en Magnolia (1999)- pero también es cierto que acabaréis comprometidos con su protagonista: sus problemas y sus tristezas llegaran a importaros. Pero creo que O. Russell falla a la hora de acercarse a los momentos más íntimos, como la muerte de uno de los personajes de su película, a la que no consigue insuflar la gravedad adecuada. Además, tendréis que perdonarle al director y guionista el intento de situar el trauma de Joy en su infancia, en una jugada que parece emular nada menos que el "Rosebud" de Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941).

STAN LEE´S LUCKY MAN -TEMPORADA 1- EVIL EYE



EVIL EYE (5 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Lucky Man parece la típica serie policíaca. Harry Clayton (James Nesbitt) es un detective díscolo al que sus superiores tienen muchas ganas de meter en cintura, en la línea de otro Harry más famoso: Harry, el sucio (Don Siegel, 1971). Clayton debe resolver casos relacionados con robos de joyas, mafias y ajustes de cuentas. Hasta ahí todo normal. Pero entonces aparece una urraca en la ventana de la escena de un crimen. El pájaro distrae a Harry provocando que se le caiga una herramienta de joyero que analizaba. Al recogerla del suelo encuentra oculta debajo de una mesa una pista que será clave. La aparición de la urraca ha sido un golpe de suerte. Ese es el superpoder de Harry Clayton. Eso es lo que diferencia Lucky Man de otras ficciones policiales.



El relato de superhéroes no existe como tal más que por la presencia de ciertos elementos recurrentes en el personaje protagonista -la doble identidad, un disfraz, unas habilidades fuera de lo normal- cuya historia se desarrolla dentro de los márgenes de un género clásico. La ciencia ficción de Superman, el relato detectivesco de Batman, el romance adolescente de Spiderman. Lucky Man es un policíaco de moderado realismo. Curiosamente, Harry acepta sus poderes con naturalidad, no se los cuestiona demasiado. La estrategia para hacerlos verosímiles es recurrir al humor: la escena en la que el misterioso brazalete demuestra ser impenetrable al destrozar una sierra circular. Luego, el descubrimiento de un amaño en una de las ruletas en la que Clayton ha ganado mucho dinero podría haberle hecho dudar de sus poderes. Pero no es así: encuentra el preciado diamante en el interior de un antiguo reloj.

En Lucky Man hay un enfrentamiento subterráneo entre lo moderno y lo antiguo. Las espectaculares imágenes en alta definición, de colores saturados, de los modernos edificios del Londres del siglo XXI se mezclan con los casos que debe resolver Harry, hasta ahora relacionados con antiguas comunidades cerradas, la china y la judía, que esconden celosamente sus secretos. Las modernas investigaciones criminalísticas se contraponen a la naturaleza supersticiosa de los poderes que recibe Clayton, basados en la suerte, en el ying y el yang, en lo irracional, en algo misteriosamente antiguo.

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AGENT CARTER -TEMPORADA 2- MONSTERS


MONSTERS (16 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

La psicópata espía rusa Dottie Underwood (Bridget Regan) ha sido capturada por el malvado consejo, ahora liderado por la desquiciada Whitney Frost (Wynn Everett). El resumen del argumento es una buena muestra de lo pulp que es Agent Carter, que en esta segunda temporada se deja llevar por los personajes maniqueos y las situaciones extremas. El cautiverio y la tortura a la que es sometida Dottie recuerdan a otra serie de espíritu similar, Alias (2001-2006) de J.J. Abrams. Allí la protagonista, Sidney Bristow (Jennifer Garner) solía caer en manos del enemigo para sufrir luego refinadas técnicas para infligir dolor. El despliegue de aterradores utensilios por parte del torturador era habitual allí y aquí se repite en manos de Vernon Master (Kurtwood Smith). La variación que propone Agent Carter es que Master no tiene éxito sacándole información a Dottie. Tiene que ser Whitney -una mujer- la que utilizando sus mortíferos poderes basados en la "materia cero" haga confesar a la rusa los objetivos de Peggy Carter (Hayley Atwell).


Agent Carter se estructura en cada episodio como una concatenación de cliffhangers que nos mantienen enganchados. Veamos: Whitney obtiene la información que necesita sobre Peggy y le tiende una trampa, pero enseguida se desvela que la agente sabe lo que le espera y aún así decide enfrentarse al peligro; el gadget que utiliza Jarvis en la operación de rescate no funciona y es hecho prisionero junto a Peggy; cuando logran escapar descubren que la trampa era para Wilkes, por lo que la mujer de Jarvis también está peligro; Sousa es apaleado (Enver Gjokaj); Ana Jarvis (Lotte Verbeek) es efectivamente herida de muerte; Dottie escapa. No todos estos giros tienen consecuencias relevantes pero sirven para mantener el interés de una forma muy primaria y efectiva. El capítulo acaba con la vida de Ana pendiendo de un hilo.


Por otro lado, el personaje del maquiavélico Vernon Masters resulta interesante porque puede ser al mismo tiempo un sádico torturador y un trasunto del McCarthy de la caza de brujas. Su condición de funcionario del Gobierno americano le permite manipular a los agentes de la S.S.R sin necesidad de utilizar métodos más violentos. Ya intentó influir en el jefe Thompson (Chad Michael Murray) y ahora repite la jugada con Sousa, apelando a su patriotismo. Tras fracasar, Vernon ordena una paliza a Sousa y luego se burla de él impunemente en las oficinas de las S.S.R.


El encuentro entre Wilkes (Reggie Austin) y Whitney Frost se articula como un enfrentamiento entre seres de ciencia ficción que han obtenido superpoderes de forma accidental -originados en la "materia cero"- y que por ello se convierten en marginados. No son los primeros: desde la Cosa de los 4 Fantásticos, pasando por los X-Men y hasta Spiderman. Lo que hace diferente a un superhéroe siempre ha sido una metáfora de una exclusión social mucho más real: en este caso Wilkes es afroamericano y Whitney una mujer en los conservadores, machistas y racistas años 50.

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AGENT CARTER -TEMPORADA 2- LIFE ON THE PARTY



LIFE ON THE PARTY (16 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Tras la herida sufrida en el episodio anterior, la agente Peggy Carter (Hayley Atwell) se ve obligada a reclutar a su peor enemiga, la espía rusa Dottie Underwood (Bridget Regan). El objetivo es robar una muestra de la "materia cero" de la malvada Whitney Frost (Wynn Everett) para ayudar al fantasmal doctor Wilkes (Reggie Austin) a construir un contenedor que evite su completa desaparición.


La extraña alianza es el principal aliciente de un argumento que repite el esquema de infiltración en territorio enemigo -casi siempre es una fiesta de alta sociedad- para obtener un objeto valioso -un Mcguffin-. La temible Dottie es uno de los mejores personajes de esta serie y reemplaza aquí a Peggy como la protagonista del relato. El mayordomo Edwin Jarvis (James D´Arcy) vuelve a ser el alivio cómico de la historia, concebido prácticamente como el C3PO (Anthony Daniels) de Star Wars (George Lucas, 1977). La comicidad que aporta Jarvis -a ratos demasiado histriónico- funciona sobre todo en dos escenas: cuando pide un arma a Peggy para defenderse de Dottie y utiliza la mímica, ya que la rusa no puede escucharle al estar metida en un aparatoso secador de pelo; y cuando a través de un micrófono oculto en sus gafas se convierte en testigo involuntario de las confesiones amorosas entre Peggy y el agente Sousa (Enver Gjokaj).


Una vez más se puede hacer una lectura feminista de las historias de la protagonista de esta serie, Peggy Carter, y de su principal antagonista esta temporada, Whitney Frost. Si esta última resulta aterradora por su capacidad de controlar la mortífera "materia cero", no podemos pasar por alto que sea una mujer intentando ser respetada por los ambiciosos miembros de un Arena Club en el que solo se admite a hombres: es el miedo del patriarcado a compartir su poder. Asimismo, Peggy es un elemento rebelde en las filas de la agencia S.S.R -precursora de S.H.I.E.L.D- que debe ser controlada por sus superiores, el jefe Thompson (Chad Michael Murray) y el trasunto de McCarthy que es Vernon Masters (Kurtwood Smith).

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THE FLASH -TEMPORADA 2- ESCAPE FROM EARTH-2


ESCAPE FROM EARTH-2 (16 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

The Flash está en plena forma. El episodio Escape from Earth-2 completa el díptico iniciado con Welcome to Earth-2 y redondea una historia electrizante en la que no hay respiro. Si en la anterior entrega casi todo era fan service y guiños a otras series y cómics, aquí todo se centra en Zoom, al que vemos en una primera secuencia espectacular recorriendo la Central City de Tierra-2, buscando al doctor Harrison Wells (Tom Cavanagh) y más terrorífico que nunca. Los guionistas de la serie vuelven a conseguir que un villano parezca imposible de vencer, como ocurrió ya con el Flash-Reverso.


Zoom es el motor de la acción, lo que mueve a los personajes. Barry Allen (Grant Gustin) ha sido capturado por el villano. Harrison Wells, Cisco Ramon (Carlos Valdes) y el Barry Allen de Tierra-2 temen a Zoom y escapan de él con una urgencia que carga de tensión todo el episodio. Como en una película de terror, el fuera de campo se convierte en la fuente del miedo: la supervelocidad de Zoom le permite aparecer en cualquier momento, desde cualquier ángulo. Durante la misión para rescatar a Barry, los protagonistas reclutan a la Iris West (Candice Patton) de este mundo, que aporta el drama de la muerte de su padre. Además, Cisco consigue redimir a Killer Frost apelando a la Caitlin Snow (Danielle Panabaker) que conoce de Tierra-1. Este episodio, a pesar de su ritmo trepidante, se toma su tiempo para el desarrollo de los conflictos internos de los personajes: el apocado Barry Allen-2 consigue motivar a Flash, compensando el que no sea un héroe en esta dimensión paralela. Los guionistas consiguen construir arcos dramáticos más que interesantes para dos personajes episódicos.


La subtrama menos importante enfrenta a Jay Garrick (Teddy Sears) con el villano sísmico Geomancer (Adam Stafford). Es una historia menor, pero aporta la dosis necesaria de acción superhéroica al capítulo, permite ver al Flash de Tierra-2 en acción y reafirma su relación con Caitlin. En la escena final, Garrick lanza una bomba para cerrar el portal dimensional y lo hace como si fuera un balón de fútbol americano, emulando a otro Flash: Gordon, héroe del cómic nacido en 1934, estrella del deporte mencionado y también un viajero perdido en un mundo ajeno. Garrick se convierte enseguida en la posible muerte sorpresa de la temporada. Si ha sobrevivido queda en el misterio, como la identidad del prisionero enmascarado de Zoom que, al comunicarse con Barry, le dice un nombre: Jay Garrick. ¿Qué quiere decir?

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EXPEDIENTE X -TEMPORADA 10- BABYLON


BABYLON (15 DE FEBERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Uno de los elementos más importantes -y menospreciados- del éxito de Expediente X en los años 90 es la tensión sexual no resuelta entre los agentes Mulder (David Duchovny) y Scully (Gilliam Anderson). La posibilidad de una relación sentimental entre los personajes consiguió que la serie llegase a un público más amplio cuando podría haberse limitado a un nicho de fanáticos de la ciencia ficción. De frikis. Obviamente, esa tensión sexual acabó resolviéndose durante las nueve temporadas clásicas: Mulder y Scully fueron pareja, tuvieron un hijo, se separaron. Por lo tanto, en este revival resultaba complicado -casi imposible- recuperar esas sensaciones. Probablemente por ello, el padre de la criatura, Chris Carter, se ha sacado de la manga a los agentes Miller -Robbie Amell de The Flash- y Einstein -Lauren Ambrose de A dos metros bajo tierra (2001)-, dos indisimuladas versiones jóvenes de los protagonistas que provocan un hecho inédito: que el "matrimonio" de agentes maduros se ponga los cuernos mutuamente. Scully se va con Miller, Mulder con Einstein, lo que produce flirteos y escenas de celos.


En una imagen que a los listos de Homeland nunca se les hubiese ocurrido, un terrorista islámico (Artin John) se come algo tan estadounidense como un sandwich de mantequilla de cacahuete y mermelada antes de perpetrar un horrendo atentado suicida en una galería de arte. Esto propicia una investigación del FBI que no tiene nada de paranormal: lo que convierte el caso en un expediente X es la decisión de Miller -y luego de Mulder- de intentar interrogar al terrorista -en coma- utilizando métodos poco ortodoxos. Chris Carter sitúa la historia en el corazón de Estados Unidos, en Texas, donde todos llevan sombrero y botas vaqueras. Aprovecha Carter para lanzar dardos contra Fox News y la mentalidad retrógrada del Tea Party o de Donald Trump.


Lo mejor del episodio, sin embargo, es el tono de humor de una sorprendente secuencia de tono lisérgico ocurrida tras la ingesta por parte de Mulder de unas setas alucinógenas. En ella encontramos una conexión con el otro papel de Duchovny, el fiestero Hank Moody de Californication (2007-2014); un momento de pura guasa con baile country; la aparición estelar de los añorados Pistoleros solitarios; una secuencia sadomasoquista con la agente Einstein; otra en la que recibe latigazos del fumador (William B. Davis) que parece sacada de El Doctor Jekyll y Mister Hyde (Victor Fleming, 1941) y que da rienda suelta a una imaginería católica que recuerda a Viaje alucinante al fondo de la mente (Ken Russell, 1980) y que equipara al terrorista islámico en coma con Jesucristo en una imagen de la piedad. Tras estas alucinaciones, en la vida real, en el hospital, la corona de espinas es reemplazada en la cabeza del yihadista por electrodos que intentan "leer" su mente. 


Lamentablemente, Carter se olvida del subtexto de estas poderosas imágenes y hace que sus personajes -los cuatro agentes- se interroguen en voz alta sobre el poder de las palabras, de la sugestión -la droga ingerida por Mulder era un placebo- de la religión, del odio, del amor y de Dios. No eran necesarias tantas explicaciones, encima apoyadas por la música buenrrollista de The Lumineers.

CAPÍTULO ANTERIOR: HOME AGAIN