LES DOY UN AÑO (DAN MANZER, 2013)

-AVISO SPOILERS-

Les doy un año comienza donde terminan la mayoría de las comedias románticas: en una boda. Y si la gran interrogante de toda historia de amor suele ser "¿acabarán juntos?", aquí la tensión dramática proviene de la pregunta opuesta "¿se separarán?".


A partir de esa idea, Les doy un año se desarrolla como una comedia antirromántica en la que asistimos a la posible desintegración de un matrimonio -apresurado- y en la que la comicidad surge de los detalles irritantes que inevitablemente acabamos descubriendo en la persona que hemos elegido para compartir nuestra vida. En ese sentido, Les doy un año es el reverso ¿maligno? de una comedia romántica al uso, en el que las acciones de los protagonistas se dirigen a separar en lugar de a unir, y en el que la acción culmina en una antideclaración de amor. El apunte más interesante es el que señala la presión social -el qué dirán- como el motivo que lleva a una pareja a mantenerse unida a pesar de ser claramente infelices -el ejemplo es el matrimonio formado por Minnie Driver y Jason Flemyng- con tal de no reconocer el fracaso que parece significar una ruptura. Las verdaderas historias de amor requieren valentía.


Les doy un año contiene además dos historias románticas. O eso parece. La subtrama más -y mejor- desarrollada, protagonizada por Rose Byrne y Simon Baker, tiene la piel de una comedia romántica clásica, pero músculos de humor surrealista: la sorprendente escena de las palomas empuja los límites de lo verosímil en un género que suele anclarse en lo real. Se trata de uno de los momentos más divertidos de la película -que se aprovecha de que la actriz tiene un miedo real a los pájaros- y que da pistas de que el director Dan Manzer -guionista en Borat (2006), y Bruno (2009) de Sacha Baron Cohen- busca una sana aproximación paródica al género.


Otra pista es la presencia de Steven Merchant -creador junto a Ricky Gervais de The Office (2001-2003), Extras (2005-2007) y en solitario de Hello Ladies (2013)- que aquí interpreta a un personaje clásico de la comedia romántica -el amigo consejero que ofrece apoyo al protagonista y que suele ser un payaso, como el Adam Driver de la reciente Amigos de más (Michael Dowse, 2013)- pero que aquí se convierte en un tío políticamente incorrecto y directamente desagradable, al que el personaje de Rose Byrne quiere perder de vista cuanto antes y para siempre.