FARGO -TEMPORADA 1- EATING THE BLAME


EATING THE BLAME (2 DE NOVIEMBRE DE 2014) -AVISO SPOILERS-

En el prólogo de 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), en el amanecer del hombre, los simios son presa fácil de los leopardos. En uno de los planos mas famosos de la historia del cine, uno de esos simios, Moon-Watcher (Daniel Ritcher), levanta un hueso que utiliza luego como arma para defenderse de los leopardos pero también para asesinar a sus congéneres. ¿Qué ha pasado? El simio ha evolucionado tras su contacto con un monolito extraterrestre. Kubrick utiliza como banda sonora la fanfarria de Así habló Zaratustra de Richard Strauss en una referencia clara al superhombre de Friedrich Nietzsche (1844-1900). Recordemos que Mickey Knox (Woody Harrelson) también se consideraba a sí mismo un ser evolucionado en Asesinos natos (Oliver Stone, 1994).


En el episodio Eating the blame, el asesino a sueldo Lorne Malvo (Billy Bob Thornton) nos da una pista más de su forma de entender la vida. Esto es importante en Fargo, porque Malvo es el personaje principal de la serie. Su postura filosófica es la misma que se esconde debajo de esta historia. Malvo va contagiando a los otros protagonistas de su manera de entender el mundo. Ya lo hizo con el vendedor de seguros Lester Nygaard (Martin Freeman), quien, por su influencia, acabó asesinando a su mujer. Ahora, Malvo le deja una interrogante al policía Gus Grimly (Colin Hanks): ¿Cuál es el color del que el ser humano distingue un mayor número de tonalidades? Seguramente ya sabéis que la respuesta es el verde. La razón evolutiva es que así los hombres primitivos podían distinguir mejor a los depredadores ocultos entre la vegetación. Lo que debemos leer aquí resulta obvio: Lorne Malvo se considera un depredador. Un lobo entre corderos.


Tras un encuentro casual, Gus había conseguido detener a Malvo (era su forma de "comerse su culpa" tras haberle dejado escapar). Pero Malvo demuestra su pericia para retorcer las reglas del juego que nos mantiene prisioneros a todos los demás. El camaleónico Malvo adopta la personalidad de un sacerdote y consigue que le dejen libre sin que Gus pueda hacer nada al respecto. Malvo conoce bien nuestros resortes. Probablemente no cree en Dios. El filósofo Auguste Comte (1798-1857), padre de la sociología, proponía en la ley de los tres estadios las etapas por las cuales ha pasado la sociedad humana -teológica, metafísica y positiva- a través de la historia. Esos estadios se aplican también al individuo según la evolución de su pensamiento. Así, el creyente Stavros Milos (Oliver Platt) se encuentra en la fase teológica -busca las causas de las cosas en Dios- mientras que Malvo estaría en un estadio más avanzado, el positivo: busca una explicación científica basada en la observación. Siguiendo este razonamiento, Malvo es capaz de manipular a su antojo a un ser intelectualmente inferior como Stavros utilizando su fe. Así lo hace, con resultados hilarantes, cuando recrea las siete plagas de Egipto -por eso citaba un pasaje bíblico sobre Moisés en el episodio anterior-  y lo hace también cuando se hace pasar por el pastor Peterson para escapar de la policía. Si los jefes -idiotas- de Molly y Gus le dejan en libertad, es también porque son incapaces de evitar jugar según las reglas. Son como robots que se limitan a obedecer. En este mismo sentido, recordemos el segundo episodio de la serie, en el que Malvo debe recoger un paquete pero no quiere entregarle su carné de identidad al empleado de correos. El funcionario afirma que no puede entregarle nada a Malvo sin una identificación, a lo que éste replica: "Claro que puedes".


Volviendo a este episodio, comprobamos que Lester Nygaard comienza a aprender esta forma de actuar de Malvo. Se vale del hecho de que la gente a su alrededor actúa siempre según unas normas, como si fueran robots programados. Por ello, para escapar de los asesinos que le persiguen, golpea a un policía en la cara, tras la negativa de éste a arrestarle. Lester consigue así ser detenido y ponerse a salvo de sus perseguidores. Lo malo para Nygaard es que en Fargo hay un elemento muy importante: el azar. La serie presenta un universo sin Dios y esto le sirve a Malvo para manipular a los creyentes. Pero por muy inteligente que sea él, o Lester, la casualidad puede dar al traste con todos sus planes. Así, Malvo se cruza con Gus por azar y es detenido. Luego, Lester se reencuentra en una celda, por casualidad, con los mismos matones de los que había logrado escapar. Antes, en el inicio mismo del episodio, hemos visto un flashback. Un golpe de suerte lleva a un joven Stavros a encontrar un maletín con una gran cantidad de dinero oculto en la nieve. Él se toma esto como una señal de Dios. Pero se trata del mismo dinero que enterró Carl Showalter (Steve Buscemi) en la película Fargo (Joel & Ethan Coen, 1996). No sé si por casualidad la habéis visto alguna vez.