GUÍA TURÍSTICA DE LOS MONSTRUOS GIGANTES


Existe el turismo: masas de borregos empujadas de un lugar al siguiente para dejar dinero en las arcas de los aprovechados. Y luego está el turismo molón que yo os propongo: visitar lugares emblemáticos de nuestra civilización que hayan sido destruidos por un monstruo gigante en glorioso celuloide.

EL EDIFICIO EMPIRE STATE
King Kong (Merian C. Cooper 1933 y Peter Jackson 2005)
La Isla Calavera no sale en los mapas, así que mejor coger un vuelo directamente hacia Nueva York, y patearse a fondo Manhattan imaginando a pie de calle a la Octava Maravilla del Mundo trepando por el rascacielos. Si queréis subir, os recomiendo el New York Pass para evitar colas.

EL PUENTE GOLDEN GATE
Surgió del fondo del mar (Robert Gordon, 1955)
Si vais a San Francisco, el puente colgante es visita obligada. Podéis perseguir a una rubia que morirá de todas maneras... o disfrutar de las vistas imaginando a un pulpo gigante aferrándose a la estructura con sus colosales tentáculos. Un panorama para matar.

LA TORRE DE LONDRES Y EL BIG BEN
Gorgo (Eugène Lourié,1961)
Os propongo un paseo por la zona más céntrica de Londres, disfrutando de un fish'n'chips, imaginando a Gorgo cargándose la Torre, el Big Ben, y todo lo que se le ponga por delante. Tan ricamente.

CONEY ISLAND
La Bestia de los Tiempos Remotos (Eugène Lourié, 1953)
"Coney Island es una península, antaño una isla, en el extremo sur de Brooklyn, Nueva York, con una gran playa sobre el Océano Atlántico." Dicho así, no mola demasiado, pero ¿Y si os digo que tenéis que ir para rendir homenaje al lugar en el que el Rhedosaurus encontró su final? Así cambia la cosa ¿no? ¿no?

EL COLISEO ROMANO
A 20 millones de millas de la Tierra (Nathan Juran, 1957)
Al típico turista que visita Roma le gusta imaginar a los gladiadores en el coliseo. Yo prefiero pensar en Ymir, un alienígena al que unos astronautas llevaron de Venus a Sicilia. No fue una buena idea. 

LA CATEDRAL DE CUENCA
El Valle de Gwangi (Jim O´Connolly, 1968)
Si el valle en el que unos cowboys encuentran a Gwangi no existe, el México que sale en la película tampoco: en realidad fue rodada en Cuenca. El clímax ocurre dentro de la Catedral, por lo que ya podéis incluir a nuestro alosaurio favorito en vuestras oraciones.