UNA INTERPRETACIÓN COMPLETAMENTE EQUIVOCADA DE "ALIEN" (RIDLEY SCOTT, 1979)

Yo tampoco sé decir "Sigourney Weaver"

Entender el "Alien" de Ridley Scott como la metáfora de una historia de amor: el enamoramiento ocurre de improviso, por meter las narices donde no se debe, probablemente por estar en el momento equivocado, en el lugar equivocado: en un planeta chungo.

Cómodo, cómodo, no puede estar.
El facehugger como metáfora de ese primer beso que nos sorprende, baboso y torpe, que nos inocula un elemento extraño en el cuerpo que nos convierte en algo diferente... y condenado a sufrir.

Esto es amor...
El amor entendido como un xenomorfo que va creciendo dentro de nosotros, y finalmente se abre paso, revienta el corazón, rompe las costillas y el tórax... y escapa. Huye. Y nos deja vacíos, huecos, como cáscaras sin vida. Quizás la escena más gore de "Alien" es en realidad una metáfora del amor. Sabemos que nada de esto es correcto. Pero, oye ¿Quién sabe?