PREVIA A LOS OSCAR: NUESTRA FAVORITAS


Como cada año, repaso las nominaciones a los Oscar. Al menos las categorías principales. Siendo honesto, no le doy demasiada importancia a estos premios -recordemos triunfadoras espantosas como Argo (2012) y The Artist (2011)- que casi nunca aciertan al elegir la mejor película del año, si es que tal cosa existe. Sin embargo, debo decir que en esta edición hay films más que interesantes en competición. Por último, quiero dejar claro que esto no es una porra, sino la relación subjetiva de mis favoritas personales. Vamos allá.


Mejor película. La gran favorita es sin duda La La Land. Y sería una justa ganadora. Esta recuperación del género musical más clásico, más fantasioso, tiene algo difícil de cuantificar: encanto, carisma, la capacidad de gustarle a (casi) todo el mundo. El film no solo es un prodigio técnico, sino que representa lo que Hollywood vende: sueños. Nos gustaría vivir en La La Land y no tiene sentido despreciarla por ser lo que es, una comedia musical romántica. En todo caso, personalmente me inclino por La llegada, una estimulante propuesta de ciencia ficción, en la que el lenguaje cinematográfico adopta la forma de la historia que cuenta. Comanchería es un western contemporáneo, con personajes muy vivos y un mensaje crítico sobre el estado actual de las cosas. Moonlight es una historia universal sobre la incomunicación y la soledad, que se sirve de un personaje afroamericano y homosexual. Por su parte, Fences es capaz de hablar de la vida sin salir del patio trasero de la humilde casa del padre de familia interpretado por Denzel Washington. Manchester frente al mar es un drama doloroso cuya gran virtud es la modulación de una tragedia insoportable. En Hasta el último hombre, Mel Gibson demuestra lo efectivo que es como director, pero hay que comulgar con su visión cristiana y sus excesos goreFiguras ocultas cuenta una historia real poderosa y edificante, que parece pensada para responder a Donald Trump. Pero resulta sumamente convencional en su ejecución. Lion es probablemente la peor de esta lista. Otra historia real, personal, emocionante, que funciona muy bien en su inicio pero fracasa en su segundo tramo.


Mejor director. Sería una sorpresa que Damien Chazelle no fuese el mejor director por La La Land, en la que el realizador ha tenido la oportunidad de demostrar su talento. El género musical se presta al lucimiento técnico, y aquí la complejidad de los planos secuencia -sobre todo el que abre el film- y las coreografías, entusiasman. Su gran competidor es el canadiense Denis Villeneuve, por su pulso narrativo en la absorbente La llegada. Pero también, Barry Jenkins, que nos mete en la historia de Moonlight fabricando imágenes de gran belleza y también muy físicas, apelando a lo sensorial. Kenneth Lonergan dosifica el drama de Manchester frente al mar, utilizando una planificación rigurosa, nada tremendista y una dirección de actores sobresaliente. Finalmente, Mel Gibson ya tiene experiencia recogiendo premios y en Hasta el último hombre demuestra de nuevo su pericia detrás de las cámaras. Gibson maneja con soltura diferentes tonos, en una primera parte inocente y biográfica, que luego da paso al género bélico, con escenas de gran crudeza sobre el horror de la guerra.

Mejor guión original. Con Comanchería, el actor Taylor Sheridan -Hijos de la anarquía (2008-2014)- consigue una nominación -antes escribió Sicario (2012)- por un neo-western policíaco cuya principal virtud es el equilibrio entre sus logrados personajes, el color local de sus escenarios, y una necesaria crítica social. Menos opciones debería tener Damien Chazelle por La La Land, cuyo argumento es sencillo aunque, en mi opinión, sortea bien los clichés de su romántica historia. Manchester frente al mar, firmado por el guionista convertido en director Kenneth Lonergan, aborda el dolor de sus personajes de una forma contenida, aunque su premisa resulta exageradamente trágica. Me gusta mucho la nominación de Langosta, de Yorgos Lanthimos y su coguionista habitual Efthymis Filippou. Su propuesta es una divertida metáfora en clave de ciencia ficción surrealista sobre el amor y las relaciones de pareja. Ya ganó el Globo de Oro. También tiene posibilidades el guión de 20th Century Women, en la que Mike Mills -Thumbsucker (2005), Beginners (2010)- crea personajes memorables y encantadores.

Guión adaptado. La llegada también es mi favorita en este apartado. El guionista Eric Heisserer amplifica el relato corto -128 páginas- del escritor de origen chino, Ted Chiang, y se esmera en trasladar a la pantalla su complicada estructura de saltos temporales, que es la clave de la historia. Fences es la soberbia obra de teatro ganadora del premio Pulitzer cuyo autor, August Wilson, dejó el guión acabado antes de morir en 2005. Sería un Oscar póstumo. La obra es excepcional, pero en su traslación a la pantalla mantiene cierta teatralidad. Por otro lado, Lion, historia autobiográfica llevada al cine por Luke Davies, falla donde la literatura no suele encontrar problemas: en las elipsis que abarcan muchos años. La narración se diluye en cuanto salta de la infancia del protagonista en la India a su vida adulta en Australia. Figuras ocultas tiene los defectos de muchas adaptaciones, al intentar abarcar demasiadas subtramas, especialmente las referidas a la vida personal y sentimental de las protagonistas, añadidos sensibleros que parecen claras concesiones a la galería. Curiosamente, Moonlight ganó el Writers Guild Award al mejor guión original, pero la Academia lo ha nominado como guión adaptado, por inspirarse en la obra -nunca estrenada- de Tarrell Alvin McCraney, In Moonlight Black Boys Looks Blue (2003). Podría llevarse el Oscar.

Actor principal. El favorito parece ser Casey Affleck por Manchester frente al mar, una interpretación perfecta en su necesaria contención. En Hasta el último hombre, solo Andrew Garfield podía hacer creíble la candidez y la bondad del soldado pacifista Desmond Doss. En Captain FantasticViggo Mortensen bebe mate: el actor siempre se compromete a muerte con sus personajes y aquí se convierte en un padre empeñado en educar fuera del sistema a sus hijos. Ryan Gosling encarna al arquetipo del héroe romántico en La La Landpero me resulta difícil elogiar una interpretación monocorde. Mi favorito personal es Denzel Washington por Fences, en la que se hace gigantesco al interpretar a algo así como el padre de todos los padres. Sería su tercer Oscar.

Actriz principal. La ganadora aquí debería ser Isabelle Huppert, que ya se llevó un Globo de Oro por Elle, en la que aceptó un papel que más de una actriz no quiso afrontar. La francesa tendrá una rival importante en Natalie Portman, soberbia en Jackie, en una interpretación que se aleja mucho de su imagen habitual como estrella de Hollywod. Pero no se puede descartar a Emma Stone, puro carisma y clave en el éxito de La La LandRuth Negga está excepcional en Loving, en un papel con pocos diálogos, en el que la cámara de Jeff Nichols privilegia el gesto de la actriz. Por último, Meryl Streep consigue su vigésima nominación a un Oscar, lo que resulta sumamente aburrido. Pero es verdad que la actriz inyecta humanidad a una Florence Foster Jenkins, que podría haber sido una mera caricatura, léase una Bianca Castafiore. Por último, recordemos la gran ausencia de Amy Adams, que debería haber sido nominada por La llegada o por Animales Nocturnos o por las dos.


Actriz de reparto. Viola Davis tiene un papel reducido en Fences, Denzel Washington ocupa mucho espacio, pero asume un rol importante que transmite el mensaje de la obra. Davis consigue ser una esposa sufridora, sin ser una víctima. Michelle Williams tiene una participación muy breve en Manchester frente al mar, pero su intervención es crucial en la historia y su interpretación muy honesta. Nicole Kidman suele ser sólida en sus interpretaciones y en Lion es una madre adoptiva completamente entregada. Pero su mejor escena es algo... extraña. Octavia Spencer en Figuras ocultas, encarna al personaje menos lucido del trío protagonista, pero sí que transmite cierta fuerza. Por último, está la patética madre drogadicta del protagonista de Moonlight, una Naomie Harris completamente transformada.

Actor de reparto. Jeff Bridges no puede ser más convincente como sheriff crepuscular en Comanchería: su interpretación es clave en una película equilibrada que evita los maniqueísmos. Algo similar ocurre con Michael Shanon, otro sheriff, también en el final de su camino, sediento de justicia en Animales Nocturnos. Entre ambos tengo el corazón dividido. No puedo imaginar que le den el Oscar a Dev Patel por Lion, una película que flojea en cuanto aparece su rostro. El joven Lucas Hedges, en Manchester frente al mar, se enfrenta al reto de ser el asidero emocional del espectador ante la hosquedad del protagonista, Casey Affleck. Lo consigue. Pero el gran favorito debería ser Mahershala Ali -¡El malo de Luke Cage!- por su conmovedora composición de un narcotraficante con corazón en Moonlight. Inolvidable.


Mejor película de animación. Aquí la propuesta más original es La vida de Calabacín, película suiza sobre la infancia abandonada, que cuenta una historia muy dura desde una perspectiva infantil. La torturga roja, producida por el estudio Ghibli y dirigida por el holandés Michael Dudok de Wit, es una fábula existencialista sobre la vida y sobre la nostalgia de lo que no pudo ser. Luego está la maravillosa animación stop motion de Kubo y las dos cuerdas mágicas, producción de los estudios Laika, que derrocha imaginación y fantasía. Disney compite con dos películas, Zootopia, una propuesta compleja sobre una ciudad de animales antropomorfos que han renunciando a sus instintos para vivir en sociedad; y Vaiana, una princesa Disney modernizada a través del arquetípico -y masculino- viaje del héroe de Joseph Campbell. Curiosamente, Pixar no ha conseguido ser nominada este año, con la simpática pero mediocre Buscando a Dory


Mejor película extranjera. Aquí estaría justificado quejarnos de que en España solo hayamos podido ver un título de los nominados. La alemana Toni Erdmann, sin embargo, es la favorita para ganar, por un estimulante sentido del humor que esconde una lectura crítica sobre el estado de Europa. La danesa Land of mine es un brillante ejercicio de tensión -niños soldado alemanes desactivando minas terrestres- con una idea potente sobre la guerra, sobre ganadores y vencidos. Irán compite con El viajante -ganadora del Globo de Oro- dirigida por Asghar Farhadi, que ya ganó un Oscar con la excelente Nader y Simin, una separación (2011). Completan la lista la sueca Un hombre llamado Ove y la australiana Tanna.