THE AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO (MARC WEBB, 2014)


-ATENCIÓN SPOILERS-

Si Marc Webb fue elegido para sustituir a Sam Raimi como director y reiniciar la versión cinematográfica de Spider-Man no fue por su habilidad para las escenas de acción, ni por su experiencia con los efectos especiales, ni porque su apellido suena igual que telaraña (web).


Marc Webb demostró en 500 días juntos (2009) que tenía la habilidad de crear un personaje femenino capaz de enamorar no sólo a Peter Parker, sino a nosotros. En aquella película, Summer (Zooey Deschanel) era la personificación de la chica ideal por la que se siente el amor más perfecto: el que nos hace sufrir. Summer le rompe el corazón a Tom (un Joseph Gordon-Levitt que podría haber sido un Peter Parker genial, pero acabó siendo Robin) y por eso sabemos, en el fondo, que siempre será la chica de su vida.


En The Amazing Spiderman (2012) esa chica es Gwen Stacy (Emma Stone). El corazón de esta primera aventura del arácnido no es el padre ausente de Peter Parker (Andrew Garfield), ni la muerte de su tío Ben (Martin Sheen), ni su batalla con el muy humano Lagarto (Rhys Ifans) sino su relación con esa chica perfecta. Y el mayor reto para el héroe será no romper la promesa que hizo al Capitán Stacy en el momento de su muerte: mantenerse alejado de la mujer que ama, sabiéndose correspondido. 


Si la idea detrás de Spiderman (1962) es que cualquier lector podía -por fin- identificarse con el primer superhéroe adolescente que protagoniza su propio cómic, Gwen Stacy era la novia que todos soñamos con tener. Su máxima expresión la encontramos en los lápices de John Romita Sr. un artista que ejercitó sus músculos en historietas de corte romántico, que dibujaba unas chicas muy guapas, y que junto a Stan Lee consiguió la mezcla perfecta para la aventura juvenil: acción superheróica y romance. La actriz Emma Stone era ideal para encarnar al personaje (a pesar de ser pelirroja como Mary Jane Watson) tras demostrar que daba el perfil de chica guapa, pero lista y cercana, en películas como Superbad (Greg Mottola, 2007) y Zombieland (Ruben Fleischer, 2009).


The Amazing Spiderman 2: El poder de Electro comienza enseñándonos el mecanismo de un reloj de pulsera y su clímax ocurre dentro de la torre de otro reloj. Porque el tiempo se acaba para Gwen Stacy, cosa que ella misma presiente y predice en su discurso de final del instituto. Su relación con Peter significa exponerse al peligro, y por eso ambos luchan contra sus sentimientos para separarse. En una escena muy tierna, intentan ser sólo amigos, y para ello buscan reglas que pongan freno a lo que sienten: nada de palabras bonitas, no mirarse a los ojos, y evitar pequeños gestos -como el rascarse la nariz por una alergia- que el otro ha terminado por adorar. Gwen insiste en que sus vidas están en puntos diferentes, y busca una excusa para alejarse. Irse a otro país es la única forma que se le ocurre para escapar. Es lo que le dice su cabeza, pero al mismo tiempo, su corazón la lleva a realizar actos contradictorios y temerarios. Porque lo que se interpone entre ambos no es más que una máscara. Y eso es lo que diferencia a Spiderman de todos los demás superhéroes.