THE ZERO THEOREM (TERRY GILLIAM, 2013)

I’m a weirdo
-AVISO SPOILERS-

En Snowpiercer (Bong Joon-Hoo, 2013) John Hurt interpreta a un personaje cuyo nombres es Gilliam, seguramente un guiño al único Monty Python nacido en Estados Unidos. Probablemente, Terry Gilliam podría haber firmado un proyecto como Snowpiercer, que comparte varios elementos con su última obra, The Zero Theorem.

What the hell am I doing here?
Ambas películas nos presentan a un personaje enfrentado al sistema en un futuro distópico; comparten a la actriz Tilda Swinton en el papel de un estrafalario personaje que aporta una dosis de humor a la historia; y un antagonista -Ed Harris en Snowpiercer, Matt Damon en la de Gilliam- que resulta una mezcla del Gran Hermano orwelliano y el Mago de Oz. Además, las dos historias coinciden en proponer como única salida la destrucción del sistema para empezar de cero. Nunca mejor dicho.

I don’t belong here
Pero el tono de la película de Gilliam es mucho más existencial y metafísico que la del coreano Bong Joon-Hoo. No encontraremos en The Zero Theorem escenas de acción, ni la idea de que su personaje principal, Quohen Leth (Christoph Waltz), está destinado a derrocar la opresión del sistema: la película incluye una broma sobre otro referente ineludible como The Matrix (Los hermanos Wachowski, 1999): Quohen no es "el elegido".

You’re so fucking special
Todo lo contrario, el protagonista es un ser solitario, que espera una llamada telefónica con la esperanza de que le desvele el sentido de la vida. Pero Gilliam no permite que su protagonista encuentre consuelo existencial en la amistad (David Thewlis), en el amor (Melanie Thierry), o en la paternidad (Lucas Hedges). Para entender a Quohen hay que escuchar atentamente la letra de la canción Creep, que en la versión lounge de Karen Souza -Gilliam ha reconocido que no sabía que el original era de Radiohead- funciona como el tema musical de Brazil (1985). Según el director, la letra parece haber sido escrita para su película, y expresa su tema a la perfección: la vida no tiene ningún sentido.

I wish I was special
Quohen Leth se siente repulsivo, un bicho raro, que no pertenece al lugar en el que le ha tocado vivir. Querría ser especial, pero sabe que no lo es, y por eso acaba destrozando su pequeño mundo -martillo en mano- para acabar su existencia siendo tragado por un agujero negro. Quohen abraza la nada, y decide convertirse en el Dios de un universo de bolsillo habitado únicamente por él mismo.