AGENTES DE S.H.I.E.L.D -TEMPORADA 2- A FRACTURED HOUSE


A FRACTURED HOUSE (21 OCTUBRE DE 2014)

En el prólogo que sitúa el detonante de la historia de este capítulo, el General Talbot (Adrian Pasdar) hace mención a la invasión extraterrestre de los Chitauri ocurrida en la película The Avengers (Joss Whedon, 2012). Es un ejemplo de la aspiración de Marvel Studios: conectar todo su universo de ficción audiovisual. La invasión antes mencionada servía de marco para la primera temporada de Agentes de S.H.I.E.L.D -más bien floja- y esta segunda nace de Capitán América: el soldado de invierno (Anthony y Joe Russo, 2014) en la que se descubría que la agencia de espionaje había sido víctima de la infiltración del grupo terrorista HYDRA. S.H.I.E.L.D dejaba de existir oficialmente y sus agentes se convertían en prófugos de la justicia. Bajo esta premisa la segunda temporada de la serie ha dejado de ser uno de mis placeres culpables para convertirse en algo que no me da vergüenza a ver. Estoy dispuesto a afirmar que Agentes de S.H.I.E.LD comienza a molar. 


-AVISO SPOILERS-

Buena prueba de que la cosa ha mejorado y mucho, es A fractured house, un capítulo centrado en uno de esos infiltrados de HYDRA, el agente Grant Ward (Brett Dalton) y en su hermano, el senador Christian Ward (Tim Dekay). El conflicto entre ambos se resuelve con dos interrogatorios, narrados paralelamente, que demuestran que esta serie comienza a atreverse a ser inteligente. En el primero, el agente Coulson (Clark Gregg) intenta pactar con el senador Ward para que la ONU deje de perseguirles. En el segundo, Skye (Chloe Bennet) intenta sacarle información a Grant sobre su hermano, y de paso sobre el misterio de su padre. La intriga está en saber cuál de los dos hermanos es el verdadero enemigo, y cuál de los dos miente. La resolución de este dilema se apoya en que nos han engañado: los interrogatorios no eran paralelos: el de Skye es posterior al de Coulson, que ya había pactado con el senador, y por tanto, ella jugaba con ventaja sobre Ward. Además, el capítulo incluye una estupenda pelea protagonizada por las agentes May (Ming-Na Wen) y Bobbi (Adrianne Palicki) enfrentadas a un nuevo villano, Marcus Scarlotti (Falk Hentschel), mejor conocido en los cómics como Whiplash. Los dos epílogos del capítulo dan pistas de lo que está por venir y enganchan. Más no se puede pedir. 


Y un guiño. Nada más empezar el episodio, la agente Bobbi Morse -una espectacular Adrianne Palicki- convierte un objeto eminentemente friki, como una camiseta de Star Wars, en una prenda erótica cuyas letras parece que van a saltar al hiperespacio. La referencia no es gratuita: Marvel Studios y Star Wars son familia bajo el ala de Disney. La fraquicia de George Lucas recibirá el mismo tratamiento interconectado que vemos hoy en Marvel, y que ya ha empezado con Star Wars Rebels. No puedo esperar.

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