DE CÓMO PASÉ DE MI PSICÓLOGO Y APRENDÍ A AMAR LAS PELÍCULAS DE STANLEYKUBRICK



Según el paradigma basado en el trabajo del mitólogo Joseph Campbell -adoptado por el Hollywood más mainstream- el Héroe debe superar siempre los obstáculos, desafiar a los dioses, salvar el mundo, hacerse "uno" con el cosmos, y convertirse en dueño de su destino. Superman, James Bond o Indiana Jones nos hacen olvidar que somos patéticos. Los personajes de Kubrick nos ayudan a recordarlo.

El cine de Kubrick tiene el mismo efecto que mirar a las estrellas: te sientes pequeño, absurdo, incómodo, y abrumado por su belleza. Y cada película de Kubrick tiene el mismo valioso mensaje para vivir en sociedad: no vale la pena luchar, no podemos cambiar las cosas, estamos atrapados por un orden que no comprendemos y que es mejor no entender. Nunca seremos felices.

El protagonista de un film de Kubrick suele ser un hombre que se ha rebelado contra el orden social: un esclavo convertido en gladiador, un criminal, un pandillero, un pedófilo o peor: un padre de familia que quiere ser escritor. Este hombre rebelde luchará, pero su victoria final se demostrará inútil. Fracasará casi siempre por un golpe del destino: un perrito que escapa de su ama puede dar al traste con un atraco perfecto.

Pero tras esa lucha inútil, el héroe de Kubrick consigue una pequeña "recompensa": la conciencia. Tras sortear todo tipo de obstáculos, consigue atisbar lo que se esconde detrás... detrás de la sociedad, del gobierno, del cosmos, del tejido de la realidad... Ese abrir los ojos, ese descubrir que somos títeres absurdos, suele ser revelado por un personaje misterioso, que ha estado moviendo en secreto los hilos que controlan al héroe.


No hay mejor prueba de esto que Alex (Malcolm McDowell) en "La Naranja Mecánica". Un joven pandillero que se comporta de forma tan salvaje como los simios del prólogo de "2001". Se siente superior a lo que él cree es el orden social. Pero cuando llega demasiado lejos y mata a una anciana, descubre un orden superior que le manda a la cárcel. Allí será sometido a la temible "Técnica de Ludovico". Un lavado de cerebro que le despojará de toda agresividad, y le convertirá en una víctima del mismo orden que antes creía dominar. Detrás de todo esto, se encuentra un político: el Ministro, que busca sacar rédito electoral del experimento, manipulando la opinión pública.

En “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú”, somos nosotros, los espectadores, los que tenemos acceso al orden oculto: a la Sala de Guerra donde los líderes de los Estados Unidos decidían nuestro destino cada día durante la Guerra Fría. Pero Kubrick se ríe también de ellos. Hay un gobierno detrás del Gobierno, todavía más oscuro: esa reliquia nazi que es el Dr. Strangelove anuncia que tiene un plan para salvar a los que mandan cuando llegue el Apocalipsis. 


Dr. Strangelove: ¡Señor! ¡Tengo un plan! (se levanta de su silla de ruedas) ¡Mein Führer! ¡Puedo caminar!

Mucho más familiar nos resulta "Eyes Wide Shut". Bill Harford (Tom Cruise) es un hombre atrapado en un matrimonio, presa de los celos, y esclavo de sus fantasías reprimidas. Una noche emprende su particular viaje del héroe: un descenso a los infiernos que le permite descubrir un mundo desconocido. Esa noche vive una serie de aventuras, pero cuando se acerca demasiado a la verdad, un amigo, Victor Ziegler (Sidney Pollack) le llama para hacerle una advertencia...

Victor Ziegler: Bill, ¿tienes la más mínima idea del problema en el que te has metido sólo por haber ido allí anoche? ¿Quién crees que eran esas personas? Esas no eran personas comunes. Si te dijera sus nombres... no, no te voy a decir sus nombres... si lo hiciera, creo que no podrías dormir por la noche. 

Ziegler revela a Bill que hay un círculo secreto con suficiente poder para destruir a cualquiera que haga demasiadas preguntas. Con suficiente información para volver paranoico a cualquiera, Bill tendrá que volver a su matrimonio, olvidarlo todo... y "follar".

En "El Resplandor", Jack Torrance (Jack Nicholson) es un escritor frustrado. Sufre un bloqueo creativo del que probablemente culpa a su familia. Por ello decide aislarse en un hotel que efectivamente activará su fantasía... pero también liberará sus fantasmas. Torrance enfrenta sus visiones, pierde sus facultades mentales, pero obtiene el acceso a otro mundo... al más allá. Allí encuentra a un hombre que le dirá que forma parte de un plan...
Delbert Grady: Señor Torrance, veo que no se ha hecho cargo usted del asunto que habíamos discutido.

El "asunto" no es otro que asesinar a su familia, como había hecho hace años Delbert Grady en ese mismo hotel.  Grady puede ser sólo una voz en la cabeza de un loco... o un ser sobrenatural que maneja a Jack para que mate también a su mujer y a su hijo. Eso explica que Grady tenga más información que Jack, y que conozca los poderes sobrenaturales del pequeño Danny... 

Delbert Grady: Su hijo tiene un gran talento. Creo que usted no es consciente de lo talentoso que es su hijo.


También forma parte de un plan mayor, sin saberlo, el astronauta Dave Bowman en "2001". Cuando consigue desactivar el superordenador HAL 9000, Bowman parece tomar el control de su destino: de la nave que se dirigía a Júpiter. Pero esa victoria se revela falsa cuando un mensaje grabado en vídeo se activa automáticamente. El Doctor Heywood R. Floyd, informa a Bowman de que hasta ahora no ha sido más que una herramienta de los poderes que guardaban un secreto de Estado: han contactado con vida extraterrestre. Bowman no conocía su misión, pero pronto tendrá acceso a los secretos del Universo. Iniciará un viaje tras el cual volverá a nacer -literalmente- como un ser evolucionado, un superhombre ¿Será por fin dueño de su destino? ¿O simplemente ha dado otro paso en un camino marcado por la enigmática inteligencia detrás de los monolitos?


Kubrick niega a sus personajes -y a sus espectadores- el regreso a casa con la sabiduría adquirida tras la aventura. Sólo les permite darse cuenta de que su lucha contra el poder es inútil. Porque el laberinto del que han salido ha sido cuidadosamente trazado por alguien que manipula, emociona, aterroriza y hace pensar. Alguien que prefiere mantenerse oculto, en la sombra, detrás de la cámara.