12 AÑOS DE ESCLAVITUD (STEVE McQUEEN, 2013)

-AVISO SPOILERS-

En "Django desencadenado", Quentin Tarantino cuenta la historia de un esclavo liberado, nos muestra el horror de la explotación del hombre por el hombre, y luego permite que su protagonista salga victorioso de un sangriento tiroteo que culmina otra revenge movie. En "Malditos Bastardos" ya nos había dado la satisfacción de cambiar la historia para ver a Hitler ajusticiado. La venganza es uno de los motores centrales de casi cada película de Tarantino; pero en "12 años de esclavitud" no encontraremos esa satisfacción: sólo dolor, culpa y vergüenza.

Cuando el director Steve McQueen cuenta la historia de Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) decide centrarse en la etapa de su vida que da título a la película. Su existencia previa como hombre libre es retratada en dos pinceladas, lo suficiente para que sepamos lo que ha perdido. Lo que ocurrió después, al recuperar su libertad, su lucha para ayudar a otros esclavos, sólo lo conoceremos gracias a unos textos al final de la película.

"12 años de esclavitud" se narra exclusivamente, sin tregua, sin piedad, esos años de sufrimiento extremo, que demuestran que el ser humano puede sobrevivir a las peores torturas. Para Sábato, "lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil." Es la demostración de que somos animales irracionales.

La intención de Steve McQueen es que nos sintamos avergonzados. "Ellos mandan hoy... porque tú obedeces" dijo Camus, y en la película los personajes, blancos y negros, colaboran, callan, no se rebelan: por eso la injusticia se mantiene. Por eso cuando Solomon cuelga de un árbol, durante lo que parecen horas, nadie le presta ayuda.

"12 años de esclavitud" nos enfrenta a vidas de sufrimiento y muerte que no tienen ningún sentido. Nos enseña que el estado de bienestar del que gozamos... es muy frágil. Y sobre todo, que no merecemos ser felices. Vivimos como vivimos por un mero accidente: el de haber nacido en unas condiciones determinadas. Eso que llamamos "dicha" depende tan sólo de que hayamos nacido en occidente, genéticamente sanos, y de que en nuestras vidas tengamos la fortuna de no sufrir accidentes o enfermedades... Pero todo puede cambiar si el azar decide que te quedes en el paro durante años... sufras la muerte de un ser querido... o te enamores de la persona equivocada.