THE ASSASSIN (HOU HSIAO-HSIEN, 2015)


Wuxia significa "héroes de las artes marciales". Es un género literario y cinematográfico chino. Se caracteriza por una ambientación histórica, escenas de acción, luchas con espadas y elementos melodramáticos. La pregunta que tenemos que hacernos ante una película como The Assassin es qué pasa cuando un artista aborda lo que debería ser un género popular. Hou Hsiao-Hsien es un autor, en el sentido de que al emprender una obra cinematográfica intenta expresarse como artista antes que tener en cuenta al espectador. Este compromiso autoral le ha valido el reconocimiento en los festivales, pero también no pocas críticas por hacer un cine "lento" y "tedioso".


Directores prestigiosos como Ang Lee, Zhang Yimou y Wong Kar-Wai han abordado recientemente películas de artes marciales -por cierto, creo que todos han utilizado a la actriz Zhang Ziyi- en lo que casi es un subgénero -el de autores haciendo pelis de kung-fu- por lo que la decisión de Hsiao-Hsien no debería extrañar a nadie. Lo que está claro es que la propuesta de este último es mucho más radical que, por ejemplo, la occidentalizada Tigre y Dragón (Ang Lee, 2001). Probablemente el wuxia para un director chino-taiwanés-hongkonés es como para un estadounidense el western: ya me gustaría uno de Paul Thomas Anderson. Esta operación no me parece demasiado diferente a que un director como Sam Mendes haya rodado ya dos películas de James Bond.



Si leemos la sinopsis de The Assassin nos haremos una idea completamente equivocada de la película. El resumen del argumento nos habla de una asesina, Nie Yinniang (Qi Shu), que recibe el encargo de matar a su primo Tian Ji'an (Chen Chang), nada menos que el hombre al que ama. Esto, sin duda, está en la película, en la que encontramos escenas de acción, traiciones, revelaciones y giros argumentales. Pero la estrategia de Hsiao-Hsien para contarnos esto parece destinada a desactivar el atractivo lúdico de una historia de aventuras que tiene incluso elementos fantásticos: en una de las escenas más hermosas, la asesina aparece de la nada convertida en humo.


La primera evidencia de esta estrategia es que Hsiao-Hsien utiliza el formato cuadrado (4:3) en lo que a mí me parece una clara intención pictórica. El director organiza "cuadros" en los que la composición, la luz, el color, están cuidados al máximo. Estamos ante una película tan bella como lenta, ya que estas composiciones -casi siempre en plano general- están reñidas necesariamente con los movimientos de cámara -lentísimos- y un montaje ágil -hace falta tiempo para apreciar la belleza-. Las escenas de "acción" están planteadas con planos cortos, tan breves como los golpes de las espadas y los cuchillos de los personajes. Como sablazos repentinos que cortan fugazmente la serenidad de la historia. Además, se utilizan todo tipo de recursos para "alejarnos" de la acción: penumbras, cortinas delante del objetivo, las ramas de los árboles, la luz de unas velas que encandilan, en algunos momentos, incluso, la cámara parece alejarse de lo que nos cuentan. Como si no importase. En consecuencia, la sencilla historia que narra The Assassin se intuye más que entenderse. Para mí, hay un plano que Hsiao-Hsien incluye en su obra que resume sus intenciones. Creo que cualquier otro director habría eliminado esa imagen del montaje. Cualquier otro director ni siquiera habría rodado a esas cabras pastando plácidamente, ajenas a las luchas entre regiones del Imperio, a las peleas de espadas, a los sacrificios por amor.