BETTER CALL SAUL -TEMPORADA 2- COBBLER


COBBLER (22 DE FEBRERO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

No puedes ver una serie como Better Call Saul mientras miras el móvil, tuiteas o cenas. No. La serie de Vince Gilligan y Peter Gould no se apoya en el diálogo como la mayoría de los productos televisivos, sino que tiene una narrativa cinematográfica que exige un nivel de atención más bien alto. En la secuencia que abre este episodio, vemos a Chuck (Michael McKean) tocando el piano y equivocándose repetidamente hasta frustrarse. Durante un par de minutos, no se dice una sola palabra. Tampoco abundan esos primeros planos que permiten el visionado de una serie en un teléfono móvil. Gracias a Dios. Better Call Saul es demasiado buena para espectadores perezosos y para las nuevas pautas de consumo audiovisual. Tras el inicio, la siguiente escena consiste en una simple conversación con el abogado Howard Hamlin (Patrick Fabian) que nos pone al día con respecto a la "enfermedad" de Chuck, deja claro su conflicto con el protagonista, Jimmy McGill (Bob Odenkirk) y luego expresa visualmente su problema vital utilizando el metrónomo sobre el piano: Chuck ha perdido el ritmo, la sintonía con el mundo exterior, tras tantos meses de encierro.


El hermano de Chuck, Jimmy, en cambio, parece estar triunfando: nuevo trabajo, nueva novia, nuevo coche. Pero algo no encaja. Jimmy no lo dice. Pero lo vemos: el vaso de café que le regala Kim (Rhea Seehorn) no tiene las medidas precisas para el portavasos del nuevo coche, un Mercedes, de Jimmy. En su antiguo coche-chatarra aquel vaso cabía perfectamente. Otro indicio visual: cuando el protagonista arranca su nuevo vehículo, lo hace demasiado cerca de la acera y la rueda se sube a una rampa de forma abrupta. Es una pequeña pista que nos prepara para los conflictos que seguramente vendrán. Jimmy no está cómodo en el papel de abogado honesto y formal. En otro momento de narrativa puramente visual, Mike (Jonathan Banks) siente una vibración en el café dentro de su vaso -se trata de un guiño a Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993)- que anuncia la llegada de su excliente, Pryce (Mark Proksch), en un llamativo coche amarillo que resulta lo menos apropiado posible para un pequeño traficante de drogas que no debe llamar la atención.


A pesar de esta demostración de sabiduría en el uso de una narrativa puramente visual, el mejor momento del episodio es un diálogo que expresa la mejor habilidad de Jimmy: su labia. Para salvar al pringado de Pryce, se inventa una parafilia, squat cobbler, gente que disfruta sentándose en pasteles. Una genialidad que genera un importante conflicto argumental: Jimmy pide a Pryce que fabrique un vídeo que para su novia Kim constituye un delito, el de falsificar evidencias. Es la primera fisura en su relación.

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