ASH VS EVIL DEAD: DEL VHS A LA TV DE PAGO


Su nombre es Ash. Fue el héroe de un clásico que vimos en VHS y ahora protagoniza una serie de televisión en una cadena de pago. Cómo ha cambiado la industria del entretenimiento. Todo empezó con Posesión infernal (1981), película de terror no demasiado conocida y desde luego, no apta para todos los públicos. Con todos los requisitos para ser una obra de culto, pero encima, divertida. Se trata de la ópera prima de Sam Raimi, ahora director de superproducciones como las tres primeras películas de Spiderman (2002-2007). Pero en 1981 era colega de los hermanos Coen y no tenía un duro. Así que valiéndose de amigos y familiares, rodando en condiciones extremas, Raimi produjo un clásico del cine de horror. Aquella cinta independiente rodada en 16 milímetros, hinchada a 35, fue un éxito rotundo. Posesión Infernal era la típica película idiota de terror en la que cuatro jóvenes descerebrados pasan el fin de semana en una cabaña en el bosque, para luego morir uno por uno. La diferencia está en que Raimi sabía que estaba haciendo una película idiota de terror, por lo que se centró menos en la historia y los personajes y más en asustarnos con la cámara, con el montaje y con la sangre. Con mucha sangre. A este éxito le siguió una secuela -creo que superior- que era casi un remake, aunque también era otra cosa. Terroríficamente muertos (1987) es una comedia de horror que inaugura un género, el splastick, fusión de slapstick -la payasada, el cine cómico- y el splatter -salpicar, el cine gore-. En ella, Bruce Campbell compone un héroe que es una caricatura, la mezcla de una scream girl, una final girl y uno de Los tres chiflados (1925-1970). La interpretación de Campbell en esta película es absolutamente única. La trilogía de Evil Dead la completa El ejército de las tinieblas (1992), que recoge la mitología de los films anteriores -el Necronomicon, los deadites- para crear una aventura medieval tras un viaje temporal. Algo así como Un yanqui en la corte del Rey Arturo, con el humor de los Monty Python, un ejército de esqueletos animados al estilo de Ray Harryhausen y algo de gore. Durante mucho tiempo esperamos una cuarta entrega de las aventuras de Ash, personaje presente en otros medios, como los cómics o los videojuegos. En 2013 perdimos la esperanza de volverle a ver, cuando se estrenó un remake de Posesión infernal, francamente bueno. Pero sin Ash. Era otra cosa.


Entonces llegó la serie. Ash vs Evil Dead es de visionado obligado para los fans de la trilogía original. Para los neófitos, puede ser la puerta hacia una forma de entender el terror -y la comedia- francamente únicas. La televisión y sus presupuestos limitados se adaptan perfectamente -como medio- a las características de las películas originales, que eran pura serie B. Gracias a su emisión en la cadena Starz Network, el gore, la sangre y el mal gusto no tienen censura. La primera temporada se compone de 10 episodios de 30 minutos que se consumen rápida y fácilmente. Enganchan. Ash (Bruce Campbell), el héroe, ahora parece un Elvis viejo, gordo y decadente -Campbell interpretó al Rey en Buba Ho-Tep (Don Coscarelli, 2002)- con faja y dentadura postiza. Quizás por eso ha tenido que rodearse, por primera vez, de un reparto de secundarios, Kelly (Dan DeLorenzo), Pablo Simón Bolívar (Ray Santiago), la policía Amanda Fisher (Jill Marie Jones) y la misteriosa Ruby Knowby, interpretada nada menos que por Lucy Lawless, la famosa Xena: princesa guerrera, producida por el propio Raimi. Ash vs Evil Dead tiene un sano equilibrio entre la fidelidad a la saga clásica -regreso a la cabaña maldita, respeto fetichista de los elementos icónicos como la motosierra, la escopeta recortada- pero al mismo tiempo, un sentido del humor que permite explorar cualquier idea, por loca que sea, como el apetito sexual de Ash, su afición por las drogas blandas, y hasta su racismo. Se profundiza también en la mitología de Evil Dead, como el origen del lovecraftiano Necronomicon. Incluso se desvela lo que originalmente quería hacer Ash tras el fin de semana en la cabaña maldita, sueño truncado por la muerte de su novia y amigos. Todos estos elementos se conjugan para que la serie sea tremendamente entretenida, aterradora, desagradable y tronchante. Por si fuera poco, el final de temporada consigue algo que parecía imposible, recuperar la energía rabiosa de la ópera prima de Sam Raimi. ¿Lo mejor de Ash vs Evil Dead? Que parece pensada para aquel fan del cine de terror que, en los años 80, alquilaba una y otra vez en su videoclub el VHS de Posesión infernal. En octubre se estrena la segunda temporada. Groovy.