LOVE (NETFLIX, 2016)



¿Qué es el amor? Por una vez esa pregunta tiene respuesta: Amor es una serie de Judd Apatow producida para Netflix. Apatow, rey de la nueva comedia americana, autor de Virgen a los 40 (2005) y de Y de repente tú (2015)- propone una serie, Love, que no es exactamente una comedia romántica. O más bien, sí lo es, aunque no cuando te lo esperas. Apatow tiene su ritmo. El argumento clásico de "chico conoce chica, chico pierde chica, chico recupera chica", está presente. Pero entre cada una de esas frases ocurren un montón de cosas. La pareja protagonista ni siquiera se conoce en el primer episodio, y no comienzan a enamorarse hasta el... pero no quiero hacer espoilers. Hablemos mejor de esos protagonistas. Micky es Gillian Jacobs, a la que adoramos desde Comunity (2009) y a la que también vimos en la cuarta temporada de Girls (2012), producida por Apatow. Jacobs puede parecer la típica rubia guapa, pero, si la miras bien, no lo es. Sus ojos hinchados, su nariz respingona y una sonrisa algo escéptica la alejan de la belleza clásica sosa, pero le aportan un físico especial. Con su ceño fruncido, sus labios en eterno puchero y sus andares patosos, Jacobs resulta graciosa de mirar. En la ficción, Mickey es una tía cañón, eso es innegable, pero lleva a cuestas inseguridades, adicciones y la tendencia a emparejarse con tíos problemáticos. Esos "malotes" que tratan mal a la chica de tus sueños, que pasan de ella, y que refuerzan la imagen cruel que ella tiene de sí misma. Mickey es la víctima en su propia película -un melodrama- que siempre está en busca del amor, pero que mantiene una colección de exnovios resentidos que la culpan de haberles jodido la vida. Este personaje inmaduro, peterpanesco, es recurrente en Apatow, aunque normalmente se trate de un tío. Hay por tanto una inversión de roles entre los protagonistas. Hablemos entonces de él. Gus es Paul Rust, algo parecido a un nerd salido de Sillicon Valley (2014). Un tío tímido, inocente, cuya novia le deja por ser "falsamente" amable. Que Gus se fije en un pibón como Mickey le condena irremediablemente a ser un pagafantas, pero es entonces cuando la serie juega en contra de las expectativas. Mickey tiene una nariz imposible, es delgaducho y parece que el término "viejoven" se inventó pensando en él. Si Mickey, aún siendo un bellezón, se fija en él, es porque quiere cambiar de guión y conocer a un tío majo.



Love se cuestiona entonces si entre estas dos personas puede surgir el amor. La serie afronta los típicos problemas de pareja, como que tu chica considere que tus intereses son estúpidos e infantiles, o crea que tus amigos son unos frikis. Nos ha pasado a todos. Love es una serie sobre pequeños eventos cotidianos que nos resultan familiares -conversaciones amorosas por whatsapp, cenas románticas en restaurantes que no son nada románticos, fiestas incómodas, mirar compulsivamente las redes sociales del otro-. Nos sentimos cercanos a estos personajes aunque vivan en Los Angeles y se dediquen al showbusiness -Apatow habla de lo que sabe y como suele ser habitual, introduce cameos, como el de Mr. E -Mark Oliver Everett de Eels-, el del cómico Andy Dick o incluso su propia hija, Iris-. Eso sí, hay que tener paciencia con esta serie, porque tarda en tomar cuerpo. Judd Apatow suele hacer películas demasiado largas -para ser comedias- en las que no parece haber algo claro que contar. Pero al final del metraje acabas cogiéndole cariño a los personajes. Acabas deseando saber más de ellos. Quizás por eso, el formato seriado es el ideal para las historias expansivas de Apatow. Así, al final de Love, ver a Micky y a Gus nos hace preguntarnos qué es el amor. ¿Por qué hemos elegido a la persona que tenemos al lado, viendo la tele con nosotros?. Ese no es un logro menor¿El momento que me enganchó? Cuando Gus le sugiere a Mickey que pida una canción en un bar y ella elige Blister in the Sun de Violent Femmes.