SERIES QUE ME DA VERGÜENZA VER: ARROW -TEMPORADA 3- THE CALM


THE CALM (8 OCTUBRE) -AVISO SPOILERS-
La primera entrega de lo "nuevo" de Arrow abandona definitivamente cualquier intento de construcción dramática -nunca fue su fuerte- y apuesta por convertirse en un juego. Los rumores en Internet anunciaban que el primer capítulo traería la muerte de un personaje "importante" y el episodio se dedica a jugar con nuestras expectativas. Varios están al borde de la muerte a lo largo del capítulo, y al final muere el menos esperado... sobre todo porque reaparece de la nada y en el último momento. Más tramposo no se puede ser pero, a estas alturas, poco se puede esperar de esta serie. Además, la muerte de un personaje, en Arrow, es más bien una buena noticia: ninguno está muy bien definido, y los actores que los interpretan no son precisamente carismáticos. La que se salva de la quema es Felicity (Emily Bett Rickards) sobre todo porque es la única que parece humana. En los tiempos que corren parece imprescindible que el protagonista de cualquier ficción sea un antihéroe -cínico, borde y atormentado- pero esto juega en contra de un actor tan limitado como el que interpreta Oliver Queen (Stephen Amell): al final nos cae fatal. Deberían dejarle sonreír. Si es que puede. Para contrarrestar todos estos defectos, Arrow se deja un montón de pasta en escenas de acción, y la cámara se mueve todo el tiempo para que olvidemos que el guión no va a ninguna parte. Lo único bueno es el nutrido grupo de tíos en leotardos que aparecen: al propio Arrow se ha unido Arsenal (Colton Haynes), vuelve Black Canary (Caity Lotz), y reaparece Flash (Grant Gustin) -supongo que en un crossover con su propia serie- y asoma la cara el exSuperman, Brandon Routh, en el papel de Ray Palmer, futuro Atom: un tío que se vuelve pequeñito. El malo de la función es un desperdiciado Peter Stormare que interpreta a un villano -encima- reciclado del Conde Vértigo de temporadas anteriores.