THE WALKING DEAD -TEMPORADA 5- FOUR WALLS AND A ROOF


FOUR WALLS AND A ROOF (26 OCTUBRE)

El zombie en el cine de terror clásico era mano de obra barata. Un cadáver revivido bajo las órdenes de un brujo vudú como en White Zombie (Victor Halperin, 1932), Yo anduve con un zombie (Jacques Toruneur, 1943) o La plaga de los zombies (John Gilling, 1966). Lo que hoy comúnmente entendemos por "zombies" tiene su origen en La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968), película en la que estos se convierten en devoradores de carne humana (y en El regreso de los muertos vivientes (Dan O´Bannon, 1985) con una especial preferencia por los cerebrossss). La otra innovación de Romero es convertir al zombie en una enfermedad contagiosa: un mordisco infecta a la víctima causando su muerte y esta conlleva la zombificación. El inicio de Four walls and a roof , protagonizado por Bob (Lawrence Gilliard Jr.), juega con estas nociones ya que el zombie de Kirkman es el mismo que el de Romero. Precisamente, la idea del autor de la serie -primero un cómic- era contar lo que ocurre después de una película de zombies y que la historia continuara indefinidamente ¿Qué pasará con los protagonistas tras tener que sobrevivir durante mucho tiempo en una tierra apocalíptica? En esta temporada de The Walking Dead hemos visto que lo que ocurre es que los personajes -los héroes- van perdiendo su humanidad. Y que otros han acabado convertidos en caníbales: en el reverso vivo de los propios zombies. En Four walls and a roof, conocemos el destino de Bob y luego descubrimos que lo que escondía el padre Gabriel (Seth Gilliam) no era para tanto: pura cobardía y culpa católica. El título del episodio se refiere precisamente a la iglesia -despojada de sentido- en la que ocurre lo más importante de la historia: una acción -violenta y moral- que divide al grupo y cuyas consecuencias probablemente marcarán el resto de la temporada.

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