45 AÑOS (ANDREW HAIGH, 2015)


En el espacio mental que resulta de la suma de las experiencias, miedos y defectos de los miembros de una pareja ocurre 45 años. La película plantea que cuando dos personas permanecen juntas durante mucho tiempo, compartiendo sus vidas, parece crearse una especie de psique común en la que no caben las sorpresas. Como si la pareja fuera algo más que la suma de sus partes. Desmentir este planteamiento es el conflicto principal de la película de Andrew Haigh. El descubrimiento de que todos mantenemos una parcela privada de individualidad -egoísta- que puede esconder algo tan inocente como la pasión por el ukelele, o algo tan difícil de asimilar como el amor por otra persona. Con un manejo soberbio de los tiempos muertos, la reconocida interpretación de Charlotte Rampling y un espléndido Tom Courtenay -inolvidable protagonista de La soledad del corredor de fondo (Tony Richardson, 1962)- 45 años es un relato honesto -y devastador- que define a la pareja como algo práctico, beneficioso y longevo que ocurre mientras soñamos en secreto con el amor verdadero.