AGENT CARTER -TEMPORADA 2- THE LADY IN THE LAKE


THE LADY IN THE LAKE (19 DE ENERO DE 2015) -AVISO SPOILERS-

La segunda temporada de Agent Carter comienza con una imagen que se convirtió en ícono de la primera entrega. Un sombrero rojo -femenino- destacando entre una multitud de sombreros grises -masculinos-. La imagen resume el espíritu de la serie, estamos ante los problemas de una mujer -Peggy Carter (Hayley Atwell)- en un mundo de hombres. Pero nos han engañado. El sombrero rojo no pertenece a Peggy sino a una vieja enemiga de la primera temporada, Dottie Underwood (Bridget Regan) una espía rusa que intenta robar un banco. El que Dottie se vista como Peggy es deliciosamente perturbador: podemos entender que se ha enamorado de su enemiga. Después de una pelea entre las dos, Carter derrota a Dottie con una bolsa repleta de monedas: el capital vence sobre la amenaza comunista.


La acción se traslada a Los Ángeles, 1947. Allí aparece el cuerpo congelado de una mujer que habría encontrado la muerte en manos de un misterioso asesino en serie. De la investigación se encarga el agente Sousa (Enver Gjokaj) que pide ayuda a su antiguo compañero en la SSR de Nueva York -precursora de S.H.I.E.L.D.- Jack Thompson (Chad Michael Murray). Esto produce el primer agravio machista contra Peggy, que es destinada a la nueva misión y apartada del interrogatorio de Dottie. Lo que obviamente acaba poniendo a Thompson en ridículo, al verse incapaz de hacerse cargo de la prisionera. Lo más atractivo de esta trama es la aparición de un nuevo personaje, Vernon Masters, un jefazo del gobierno interpretado por Kurtwood Smith, veterano conocido por ser el malo del clásico Robocop (Paul Verhoeven, 1987).


En Los Angeles, Peggy se reencuentra con Jarvis (James D'Arcy) que se aburre cuidando la mansión de Howard Stark (Dominic Cooper), que ha fundado un estudio cinematográfico en la línea de Howard Hughes. El episodio sigue básicamente la estructura de una investigación detectivesca, casi siempre en interiores, en los que Peggy interroga a diferentes personajes para obtener información. Con algo más de humor que en la primera temporada, parte del atractivo de la serie es la recreación de los eventos en los que Carter debe infiltrarse -la carrera hípica- y los modelitos que luce la despampanante Hayley Atwell.


Agent Carter probablemente se beneficiaría con un tono más pulp: confía demasiado en el mencionado -y cuestionable- atractivo de la ambientación de los años 40, en el tono inocente que recuerda lejanamente a una comedia de Howard Hawks y en el glamour de una época más elegante. Pero la serie le vendrían bien más ideas de ciencia ficción disparatada como los cadáveres congelados de este episodio y algún villano carismático. La primera temporada se apoyó demasiado en el conflicto feminista de Peggy y sus compañeros de la SSR. La única antagonista destacable fue precisamente Dottie, por lo que es normal que la hayan recuperado. En este sentido el cliffhanger del capítulo resulta esperanzador: desvela una misteriosa materia en poder del científico ligón Jason Wilkes (Reggie Austin). ¿Tendrá alguna relación con el monolito de Agentes de S.H.I.E.L.D?

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