AMERICAN HORROR STORY: HOTEL -FLICKER


FLICKER (18 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Una de las características más estimulantes de AHS es que propone nuevas líneas argumentales continuamente. Como no había suficientes frentes abiertos esta temporada, aquí se descubre un pasillo oculto dentro del macabro hotel Cortez en el que permanecían encerrados una pareja de viejos vampiros -muertos de hambre, casi momias- que le meten el miedo en el cuerpo a la Condesa (Lady Gaga). Creo que eso es suficiente para picar la curiosidad de cualquiera. Esto nos lleva a un flashback en el que se desvela nada menos que Rodolfo Valentino -interpretado de nuevo por Finn Wittrock- era un vampiro. Por si fuera poco, se trata del no-muerto que convirtió a la Condesa, una actriz frustrada que buscaba ser inmortal en el cine y acabó consiguiendo la vida eterna por la vía de chupar sangre. Nos presentan también a Natacha -a la que da vida la voluptuosa Alexandra Daddario- que completa un triángulo más sexual que amoroso. La historia gana todavía más interés cuando nos cuentan que Valentino -tras fingir su muerte, lo que llevó a la Condesa al suicidio- fue convertido en vampiro nada menos que por el director alemán F.W. Murnau (Henrik Rutgersson), que se infectó cuando se "documentaba" para el rodaje de Nosferatu (1922). No podéis negar que esto tiene mucha gracia. Lo cierto es que este episodio es el corazón de Hotel, porque desvela el origen de la Condesa y su relación con el asesino en serie James March (Evan Peters), que fue su marido y el responsable de emparedar a la pareja de vampiros durante décadas.


La otra trama tiene el tono de pesadilla habitual de las historias protagonizadas por el detective John Lowe (Wes Bentley) que se autoingresa en un psiquiátrico, en el que contacta con una supuesta testigo de los extraños asesinatos, Wren (Jessica Belkin), que resulta ser una niña víctima de los abusos de su padre -tema recurrente esta temporada, el de la paternidad irresponsable- y rescatada por la Condesa, convirtiéndose en otro de esos vampiros rubios infantiles. Antes de suicidarse, Wren nos deja con la sospecha de que John es el asesino de los diez mandamientos.

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